15/16/17/18. PERÚ: LA SELVA DE PUERTO MALDONADO

18:46

15º. día  -  18/9/15  


Este día cambiaríamos el rumbo de nuestro viaje y nos adentraríamos en la selva amazónica de Puerto Maldonado.

Después de desayunar, solicitamos un taxi, que nos cobró 5 soles, para llevarnos al aeropuerto, ubicado a 15 min del hotel . A las 10 a.m. salía nuestro avión con la compañía Star Perú, pero teníamos que estar una hora antes.  El vuelo, de Cusco a Puerto Maldonado, duraba media hora.


Actualmente, también se puede llegar a la selva por la nueva carretera interoceánica, que une Cusco y Puerto Maldonado, con los nuevos autobuses que tardan de 8 a 10 horas en llegar. La tarifa del bus es de 50 a 100 soles, la del avión 105 dólares.




Selva de Tambopata

Debido a la falta de infraestructuras de la selva  y a las dificultades de los desplazamientos, para conocer la región es necesario contratar las excursiones a una de las muchas agencias que allí operan, y que incluye el traslado en una barca hasta un lodge, pensión completa y excursiones con guías locales. 

Después de mirar varias opciones, nos decidimos por la agencia Inotawa, que habíamos conocido a través del blog de David y Neus, basada en el turismo de naturaleza. Contratamos por internet una estancia de cuatro días y tres noches y la tarifa fue de 320 dólares por persona y 50 de tasas para ingresar en la región.



En el aeropuerto de Puerto Maldonado nos vinieron a recoger. Nos llevaron a la oficina, donde nos registramos y allí dejamos nuestras maletas, puesto que sólo llevaríamos  una bolsa, con lo justo y necesario para pasar esos días. Como tenían repelente de mosquitos compramos un tubo de crema y, a partir de entonces, empezamos a aplicárnosla varias veces al día, tal y como aconsejaban.

A la selva nos acompañaron el guía local: Víctor y Esther, la ayundante-guía. Mientras esperábamos la llegada de otros viajeros, nos hicieron un pequeño circuito por la ciudad.

 Puerto Maldonado se asienta en la confluencia de los ríos Madre de Dios y Tambopata. Su entorno está bien conservado y tiene varios espacios o reservas protegidas, en una de ellas nos alojaríamos. El Río Madre de Dios está atravesado por el Puente Continental, una estructura roja que recuerda a la de San Francisco. Con 723 m de longitud, es el puente más largo del Perú, y  ha permitido unir varios departamentos del sur del país con Brasil.


 En la plaza de Armas entramos en una heladería con fama de ofrecer los mejores  helados hechos con frutas exóticas del Perú, pero no fueron nada especial.


De nuevo nos llevaron a la oficina y nos reunimos con un grupo de diez personas, en el que lo únicos de habla hispana éramos nosotros. De allí nos trasladaron con un pequeño autocar hasta Puerto Nuevo durante una hora. Por el camino, fuimos pasando por pequeño núcleos de casas con techo de calamita y cultivos tradicionales de yuca, maíz, bananos, cítricos, ... Hacía calor y  la gente se reunía en el exterior de sus   viviendas para charlar. 




En Puerto Nuevo embarcamos. Nos hicieron poner unos chalecos salvavidas y nos dieron para comer un arroz chaufa vegetariano envuelto en una hoja de bijao,  fruta, galletas y una botella de agua, mientras navegábamos  por el Río Tambopata, durante una hora y media aproximadamente.




Durante el trayecto fuimos apreciando la flora y la fauna que bordeaba el río. Vimos tortugas, mariposas y muchas aves.


Desembarcamos en la Reserva Nacional de Tambopata del Parque Nacional Bahuaja Sonene y nos internamos en la selva ascendiendo por una empinada escalera. Siguiendo un pequeño sendero y una pasarela de madera, llegamos al lodge, donde nos  recibieron con unos zumos de fruta tropical.


El lodge era una construcción de madera de un solo piso, montado sobre pilotes y con un un techo muy alto de ramas de palmera. Todas las estancias se comunicaban por una pasarela. Las habitaciones eran muy amplias, con un cuarto de baño independiente, de las puertas y ventanas colgaban unas telas al aire libre y las camas tenían mosquitera. No había agua caliente, ni tele, ni wifi y la electricidad pocas horas al día, para iluminarnos teníamos velas, además de las linternas que llevábamos. 


El lodge estaba rodeado de una exuberante vegetación, altísimos árboles y el runrún permanente de los sonidos de la selva. 

En una de las estancias, había una  exposición de minerales, semillas, cráneos de animales de la selva y hasta una anaconda que habían cogido en el río.


Al lado de las cocinas, entre cañas de bambú,  se había instalado una familia de monos y les dejaban plátanos para que no molestaran. Se veían con facilidad ardillas, multitud de mariposas, aves  y un capibara que se acercaba siempre a media tarde.


Era un lugar muy tranquilo y agradable, pero hacía  tanto calor y tanta humedad que parecía que estábamos en una sauna.


Al anochecer fuimos a hacer un paseo nocturno para ver insectos y artrópodos que salen cuando no hay luz.  Íbamos con linternas por un sendero cercano al lodge, siguiendo al guía que encabezaba la marcha y nos iba dando explicaciones de los hallazgos: grillos, insectos palo, mariposas, saltamontes, ranas, monos nocturnos, .... 


Al principio,  la oscuridad y el desconocimento del lugar daban un cierto respeto pero poco a poco fuimos cogiendo confianza y colaborábamos en la búsqueda.


El guía tenía localizados varios nidos de tarántulas, tan grandes como una mano, y nos llevó para que las viéramos. 


En un momento del paseo nos hizo detenernos y apagar las linternas. Fue un momento mágico, todos en  silencio, escuchando los sonidos de la selva.

Cuando regresamos al alojamiento, habían iluminado con velas la pasarela hasta el comedor y cenamos con lámparas de aceite. Era tipo buffet,  cocina local y aunque no era muy variado estaba bastante bien. Los platos siempre iban acompañados de arroz y podíamos repetir las veces que quisiéramos. 


Nos dijeron que podíamos pedir fruta o cualquier cosa siempre que lo deseáramos pero que no lleváramos alimentos a la habitación, puesto que los animales tienen mucho olfato y podían acudir. Así lo hicimos. Finalmente, el guía nos reunió a todos para darnos las instrucciones del siguiente día.

En la habitación era impresionante como se oían los sonidos de la selva. A medianoche vimos unos puntitos que brillaban en el baño y, al iluminarlo con la linterna, apareció un animalito que asustado, escapó entre unas rendijas. Era muy bonito, no lo habíamos visto nunca. 



16º. día  -  19/9/15  COLPA LA TORRE Y LAGO TRES CHIMBADAS.

Nos levantamos a las 5 a.m. y mientras amanecía, antes de desayunar, nos trasladamos en bote a una colpa.

La palabra colpa viene del quechua y significa "tierra salada". Diferentes especies de aves (loros, periquitos, guacamayos, palomas y pavas) y mamíferos comen la arcilla de las colpas porque el sodio es importante para disminuir los efectos de las toxinas que contienen las semillas y los frutos no maduros. 



A los diez minutos de navegación llegamos a la Colpa Latorre, un barranco de 4m de altura y 20 m de largo, donde cada mañana al amanecer llegan miles de aves, especialmente guacamayos y loros para comer de su arcilla. 

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A escasos 30 m  de la pared de arcilla, había un refugio de observación desde donde podíamos ver, sin que notaran nuestra presencia, la actividad que llevaban algunos grupos de loros, periquitos y guacamayos de bonito plumaje. 

Al cabo de una hora regresamos a la barca. Vimos una familia de capibaras, los roedores más grandes del mundo. Son animales sedentarios y de hábitos crepusculares y nocturnos, lentos y torpes en tierra pero hábiles nadadores. No se alejan mucho del agua ya que la usan de refugio, para beber y bañarse.


Regresamos al alojamiento, desayunamos, nos duchamos con agua fría y después de un descanso, iniciamos una caminata hacia el lago Tres Chimbadas pero, a los pocos metros, de golpe, rompió a llover a cántaros y la tromba de agua empezó a cubrir el sendero en pocos minutos. Casi no podíamos pasar y  regresamos  con las botas llenas de agua.

Estuvo lloviendo con fuerza casi todo el resto de la mañana y, como el suelo de la selva es muy poco profundo,  la zona quedó inundada y llena de barro.

Después de comer el cielo estaba despejado, y  ya no se percibía amenaza de lluvia. La temperatura había bajado y el ambiente era más agradable.  Nos dejaron a todos unas botas y  continuamos con las actividades del día. 


Bajamos la cuesta hacia el río y subimos al bote para ir al Lago Tres Chimbadas.


Al cabo de 15 min llegamos al embarcadero de la Comunidad Nativa del Infierno (¡vaya nombre!), allí pasamos un control y pagamos las  tasas a la comunidad que es quien custodia y mantiene el área gracias a los ingresos del turismo.


El bosque era muy frondoso. Nos explicaron que el 60 % del territorio de Perú corresponde a la Amazonía peruana. Su densa vegetación esconde una fascinante flora y una hectárea de bosque amazónico, en buen estado, puede albergar más de 650 especies de árboles y arbustos. Estos bosques son como un riñón que purifica la atmósfera del planeta, sin embargo, se talan 150.000 hectáreas anuales en la Amazonia peruana y las explotaciones mineras y  agrícolas  siguen haciendo grandes estragos.



 En uno de los senderos vimos una hilera de hormigas cortadoras de hojas. Estas hormigas cortan la vegetación fresca y la almacenan en el interior del nido, de donde sale un hongo que es la fuente de su alimentación.   
La humedad de la selva es el ambiente propicio para el desarrollo de los hongos.



Tras 40 min andando por la selva, llegamos al Lago Tres Chimbadas y abordamos un catamarán con remo para desplazarnos y poder apreciar la fauna y la vegetación que le rodeaba.


Había una gran quietud y el paisaje era paradisíaco. Éramos los únicos visitantes del lago.







Vimos muchas aves revoloteando y reposando en las ramas de los arbustos que asomaban al lago. 


Después de dar toda vuelta por el lago,  pescamos pirañas. Como cebo nos ponían lombrices pero eran tan listas, que se las comían rápido y escapaban. Al final, conseguimos pescar tres, que luego dejamos libres.
  


Esperamos a ver la caída del sol, para empezar a deshacer el camino andado y volver a nuestro alojamiento.









Después de la cenar salimos a dar un paseo en barca a buscar caimanes. El guía utilizaba una linterna potente e iba iluminando las orillas, con abundante vegetación, hasta localizar unos puntitos brillantes. Entonces, nos acercábamos pero rápidamente se deslizaban y desaparecían. Eran los ojitos de las crías del caimán, que se esconden entre las plantas acuáticas para ocultarse de los depredadores y de noche salen para alimentarse de insectos y caracoles. 

El paseo nocturno en barca fue muy agradable,  entre la serenidad de las aguas,  los sonidos de la selva, las constelaciones brillando en el cielo y todos nosotros en silencio, a la expectativa de ver surgir los puntitos brillantes en el agua.

Finalmente, regresamos al hospedaje y el guía nos explicó el programa del día siguiente. Se trataba de llegar al lago Cococha, en una caminata de 5 km por la selva  (más los 5 km de vuelta) pero esta vez el camino tenía una cierta dificultad, especialmente a causa de las lluvias que habían caído por la mañana. El problema era que si empezábamos no teníamos retorno, teníamos que continuar hasta el final.  Tuvimos dudas pero decidimos ir, era una pena no llegar estando allí.

Nos fuimos a dormir pronto para recuperar energías y emprender, al día siguiente,  la caminata al Lago Cocococha.


17º. día  -  20/9/15  CAMINATA AL LAGO COCOCOCHA

Partimos después del desayuno con la barca, desembarcamos, pasamos por un puesto de control e  iniciamos la caminata hacia el Lago Cocococha, que desde allí indicaba  5 km y alrededor de  2h 30 min.



Pasamos por diferentes tipos de bosque envueltos en una densa vegetación y una rica flora.



Muchos caminos estaban anegados de barro por las aguas que habían caído. El guía iba dando explicaciones sin apenas detenernos.



Los descensos y los pasos eran muy resbaladizos.




Tuvimos que pasar varios puentes hechos con troncos de madera. 






 Nos habían preparado un picnic para comer en un refugio montado sobre pilotes, a orillas del lago Cocococha pero cuando llegamos vimos que un árbol había caído encima y lo había partido en dos. 





Las barcas estaban amarradas en la orilla pero llenas de agua. Allí no había nadie y hubo que empezar a sacarla con ayuda de un recipiente y una gran esponja. 






Por fin empezamos a navegar y la belleza del lago hizo que nos olvidáramos pronto de todas las vicisitudes. 



El lago Cocococha  pertenece a la reserva nacional de Tambopata, con un área de 60 hectáreas. La densa vegetación que le rodea crea un ecosistema de alta biodiversidad que, sumado a la poca intervención humana, hace del lugar un importante hábitat para la alimentación y para la reproducción de varias especies amenazadas, como son los guacamayos, caimán negro y lobo de río. 








Fue un paseo largo y relajante. Nos dijeron que en el lago habitan nutrias pero no vimos ninguna, eso si, muchas aves, una zona donde había murciélagos en el tronco de palmeras y mariposas de todos los colores.

Murciélagos
Dicen que Perú es el país con más especies de mariposas en el mundo, y el segundo más diverso en aves. 


Amarramos la barca y emprendimos los 5km de regreso. Por el camino íbamos fotografiando la flora y fauna que encontrábamos.

Flores exóticas 
Pequeños insectos
En la selva abunda el "árbol que anda", una especie más pequeña que los ejemplares de su entorno, de gran tamaño, con copas que cubren el cielo y que no dejan pasar los rayos de sol. Las raíces del árbol que anda, de más de medio metro , no están metidas totalmente en la tierra, sino que se encuentran parcialmente en el aire. A medida que el árbol va creciendo, si otro le hace sombra dirige sus raíces donde hay un claro de luz.

Árbol que anda
Árboles que andan
Otro ejemplar curioso es el "árbol pene del diablo". Se trata de una palmera muy alta y con madera de gran dureza, las raíces salen de la parte inferior del tronco en forma de penes y a medida que crecen se van enterrando y penetran la tierra, la Pacha Mama, para satisfacerla, nos dicen. Por eso, cortar los árboles es dejar a la tierra sin amor. La tierra sufre y muere.


Comimos en el lodge y por la tarde partimos a la chacra, el área donde se practica la agricultura tradicional. Frutos exóticos:capazú, arazá, pijuayo, yuca, piña. Especies: el palillo, culantro y áreas cubiertas de papayales y bananales. Plantas medicinales: piñón, caña caña, piri piri .

En realidad los suelos de la selva son pobres en minerales y poco profundos, inadecuados para la agricultura. Su riqueza es sólo forestal .



Para tener un recuerdo del grupo, decidimos hacernos una foto delante de una gran ceiba, con miles de años de antiguedad,  que se encontraba cerca del alojamiento. Alguno se animó a trepar por una de las dianas y Esther, la guía, no se quedó atrás.



Por la noche volvimos con la barca a hacer caimaneo. En uno de los momentos Víctor saltó descalzo de la barca y fue hacia unas grandes piedras intentando atrapar una de las crías cuyos ojitos brillaban,  quería enseñárnosla de cerca pero no lo consiguió.

Cenamos y nos fuimos a dormir, al día siguiente abandonaríamos la selva un paraíso donde  disfrutamos mucho y aprendimos más.

Pero es triste recordar que este gran paraíso, en determinados momentos de su historia, ha sido el escenario de varios  infiernos. La época del caucho fue uno de ellos,  con el genocidio y la explotación de indígenas, a principios del siglo pasado (la exportación de caucho se realizó a través de la Peruvian Amazon Company, con sede en Londres). Continuaron los  abusos vinculados a los comercios de pieles, de maderas nobles, de hidrocarburos y de minas ilegales que hasta hoy perduran. Y los recientes cultivos de coca para el abastecimiento del narcotráfico: los valles de los tres ríos se deforestaron, sus fuentes están contaminadas con las sustancias químicas necesarias para la síntesis de la cocaína y las poblaciones locales se han empobrecido, víctimas del terror ejercido por los reductos de Sendero Luminoso, guerrilla que se financia con dinero procedente de la droga. La economía peruana se “narcotizó” a partir de la década de los 80, debido a los cientos de millones de dólares anuales que las arcas del Estado ingresan procedentes del blanqueo de dinero.



18º. día  -  21/9/15  CAMINATA AL LAGO COCOCOCHA



Al día siguiente por la mañana nos vinieron a recoger en barca y luego nos trasladaron en coche hasta Puerto Maldonado, donde recogimos nuestras maletas. 

Nuestro vuelo Puerto Maldonado- Lima,  salía a las 11:25 y paraba en Cusco para recoger más pasajeros. Habíamos hecho la reserva con la misma compañía, Star Perú (130 $ ).

Abandonamos el lugar pensando que había valido la pena prolongar nuestro viaje para conocer la selva peruana, un hermoso destino para contactar con la naturaleza y disfrutar de una de las regiones con mayor biodiversidad del mundo,


Contactos:
  • Compañía aérea                      www.starperu.com/


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