13. PERÚ: MACHU PICCHU

18:48

13º. día  -  16/9/15  


Cuando el despertador sonó, a las 5 de la mañana, ya estábamos despiertos. Había llegado el día en el que visitaríamos la ciudadela de Machu Picchu, considerada uno de las Siete Maravillas del Mundo, y que tanta ilusión nos hacía.

Todavía era de noche cuando, después de desayunar, salimos del hotel  y nos encontramos con una larga cola, que crecía sin pausa para tomar el autobús que nos llevaría hasta el destino. El entorno en que nos encontrábamos era impresionante.  Aguas Calientes (también conocida como Pueblo de Machu Picchu), está situada en el fondo de un estrecho valle, entre las enormes paredes verticales de los montes  y del río. 

A la ciudadela, se puede llegar andando desde allí pero es muy fatigoso puesto que el camino asciende continuamente. Y para los más senderistas, están los trekkings de 2 y 4 ó 5 días por el antiguo Camino del Inca, acompañados de guías autorizados.

El bus tardó alrededor de media hora en ascender entre la gigantesca cordillera andina, un paisaje espectacular que  iba apareciendo a medida que se iba abriendo el día.






El nombre del Machu Picchu ( "pico viejo" en quechua) alude a la cumbre más baja del cerro, en donde se levanta la ciudadela. La cumbre más alta se conoce como Huayna Picchu (cerro joven).

El gran interés arqueológico de Machu Picchu reside en que la ciudad no fue hallada por los españoles y se conserva tal y como se abandonó. Era un secreto tan bien guardado, que actualmente se sigue sin saber como se llamaba, ni con qué finalidad fue construida, ni por qué se abandonó. 

Fue dado a conocer a la humanidad en el año 1911 por el norteamericano Hiram Bingham, explorador y arqueólogo que pudo llegar al lugar guiado por un agricultor, al que pagó un sueldo de un sol de plata. Durante los trabajos de expedición se localizaron objetos de plata, bronce, cerámica y además se encontró 135 esqueletos humanos.


Machu Picchu, fue inscrito en 1938 en el Patrimonio Mundial de la Humanidad por la Unesco.


Cuando llegamos, algunos grupos ya habían ingresado. La apertura es de 6:00 am a  4:00 pm. El aforo a la ciudadela está imitado de 2500 visitantes al día  y para subir al Huayna Picchu (el pico más alto) a 400 personas. Se puede controlar el cupo y adquirirlas por internet, a través de la página oficial: http://www.machupicchu.gob.pe/ 
(Importe: 128 soles=40 €)

La ciudadela del Machu Picchu tiene dos áreas bien diferenciadas: El sector agrícola y el sector urbano.




Acompañados por un guía, iniciamos la visita por la zona sur del sector agrícola, formado por un inmenso número de campos de cultivo, organizados con terrazas de paredes de 4 m, que se extienden por las laderas del valle y que permitían cosechas  hasta 3 veces al año, para alimentar a una ciudad de unos 1.000 habitantes. Los excedentes de las cosechas: cereales, el maíz, quinua, papas, carne salada, etc. se almacenaban en unos almacenes llamados "qolqas", situados en las laderas de los cerros.

Una red de transporte constituida por más de 8 caminos permitían la comunicación entre las diferentes comarcas.
Terrazas o andenes del sector agrícola
El sector agrícola quedó separado del sector urbano por la construcción de un complejo defensivo, formado por una muralla, con una longitud de más de 400 metros y un foso que recorre toda la longitud del muro. 



Por el sector agrícola llegamos al sector urbano, compuesto por 172 recintos organizados en forma de "barrios", cada uno con funciones específicas y que se complementan con una gran plaza pública en el centro del sector, así como con dos plazas menores.  La ciudad tiene forma de "U", alberga restos de más de 200 edificios y un complejo sistema ritual de baños y fuentes de agua. 

Una parte de estos edificios tenían una evidente función ceremonial y sagrada, que ponen en evidencia las creencias incaicas del Machu Picchuy, así como el  talento y la calidad de los trabajos de los constructores, en una época en la que no existían los medios de hoy en día, y que nos crea muchos enigmas.

Sector urbano

Casi todos los edificios son cuadrados y de un piso, pero hay también 41 edificios de dos pisos que se denominan templos o palacios. Todas las construcciones siguen el estilo inca clásico: muros de sillares y puertas trapezoidales, con piedras talladas para facilitar calzar con las demás piedras sin necesidad de utilizar argamasa. 


Piedras finamente pulidas y con cortes que encajan entre si a la perfección.



Entre los principales recintos del sector urbano,  se encuentran los siguientes:

  • Templo del Sol
  • Tumba real
  • Las Fuentes Litúrgicas 
  • El Templo del Cóndor
  • La Plaza Sagrada con el Templo de las Tres Ventanas y el Templo Principal
  • La Casa del Inka
  • El Grupo de las Tres Puertas
  • La Pirámide de Intihuatana
  • La Piedra Sagrada
  • La Plaza Central o Principal
Templo del Sol. Construido sobra una roca, está formado por la Casa de la Princesa, el Torreon y  el Mausoleo. La parte más importante es el  Torreón, que al ser la más elevada, se estableció como centro de estudios y prácticas religiosas.





La  construcción del Torreón muestra un impresionante diseño semi-circular edificado sobre un peñón rocoso de granito de la propia montaña y aprovechando el trazo natural de la cordillera. Posee dos ventanas trapezoidales que, según los cronistas, tenían incrustaciones de piedras preciosas y oroEn él se hallaron restos arqueológicos de un artefacto para la medición de tiempo solar. 


La Tumba Real se encuentra situada debajo de la torre del Templo del Sol. Fue un mausoleo que se construyó para aposentar el cuerpo de los personajes pertenecientes a las más altas esferas de la aristocracia incaica. 

En la parte derecha de la tumba, aún se puede apreciar los finos trabajos tallados en la roca representando todo tipo de símbolos sagrados y en su punto de acceso, una representación del signo escalonado de la Pachamama (la diosa tierra).



Entre el Templo del Sol y el Palacio Real se sitúan las Fuentes Litúrgicas, un conjunto formado por dieciséis fuentes que recogían el agua proveniente de las filtraciones de lluvia y de manantiales subterráneos y desembocaban en los diversos canales que van recorriendo todo el inclinado terreno y sus diferentes terrazas. 

Las creencias religiosas de la civilización inca consideraban el agua como una de las más veneradas deidades y la ciudad contaba con multitud de fuentes y estanques para el culto a esta divinidad.


Actualmente las fuentes manan muy poca agua porque las canalizaciones fueron desviadas a un complejo turístico y hotelero situado en la zona.


El Templo del Cóndor  es una impresionante muestra de albañilería inca creada a partir de una formación rocosa que semeja las alas de un cóndor en vuelo. El reflejo de esta roca en el suelo, al ser iluminada por el sol, se proyecta sobre una piedra tallada con forma de cabeza de cóndor, con collar incluido. Se cree que así la civilización inca pudo completar la representación de este ídolo para realizar sus ofrendas en rituales sagrados concernientes a esta ave.

Bajo las alas de piedra del cóndor hay una cueva, donde se encontró una momia y en la parte posterior del templo está la prisión, que consistía en una serie de nichos con un laberinto de calabozos subterráneos.


La Plaza Sagrada, situada en el punto más alto de la ciudad, recoge los dos templos más importantes de esta ciudad: el Templo de las Tres Ventanas y el Templo Principal. Las piedras de enorme tamaño y  finamente tallados hacen pensar que éste fue el templo más importante de la ciudadela y en él se albergaron las celebraciones más importantes y los rituales sagrados de mayor significado espiritual para la ciudad.




El recinto se sitúa alrededor de la Plaza Central o Principal, una de las más importantes por acoger las más transcendentales ceremonias religiosas y sociales multitudinarias. Los espacios de la ciudad limitaban a los habitantes dependiendo de su status quo dentro de la sociedad inca.




El Grupo de las tres puertas está formado por unos recintos rectangulares a los que se accede por tres puertas de doble jamba. El acabado de la albañilería no es tan fino como el de la zona de enfrente, por lo que se presume que pertenecía a una clase social más baja.





Casa del inka, situada en un extremo de la plaza,  era la casa del jefe político. A la habitación principal se suman las de los sirvientes. De haber sido Pachacútec el constructor de Machu Picchu, ésta debió ser su residencia.




La pirámide de Intihuatana se sitúa en las laderas de una de las colinas  que diseñaron en una forma piramidal. 




En el centro de la pirámide de Intihuatana, hay un artilugio tallado de piedra que utilizaban como herramienta de medición, en sus  estudios de astronomía, mediante la lectura de las emisiones de luces y sombras proveniente del sol durante los diferentes periodos estivales, como lo son el solsticio y el equinoccio. También se utilizaba como altar para la práctica de rituales sagrados.


Intihuama

La Roca Sagrada es una pieza monolítica labrada de 3 m de altura y 7 m de base que se asemeja a un felino y representa al Cerro Pumasillo, monte localizado en la cara posterior del valle. Funcionaba como centro para acoger los rituales y las ceremonias sagradas más importantes para la ciudadela.

Roca Sagrada
La zona tiene una rica variedad de flora y fauna. Hay  aproximadamente 300 especies de orquídeas, entre las que se incluyen el inquil, que crece hasta una altura de 5m y produce flores de 8 cm de longitud. 


Orquídea Inkil
Flor de cantuta. La flor representativa de Perú
Según estudios recientes, también se sembraba coca en los andenes que rodean a la ciudadela.
Planta de Coca
Aquí terminamos la visita con el guía y, a partir de entonces, nos dedicamos a visitar el recinto, ascendiendo por los grandes terrazas hasta las zonas más superiores, desde donde se obtenían unas magníficas vistas de toda la ciudadela. La afluencia de público iba en aumento.




A medida que íbamos ascendiendo,  las vistas eran cada vez más impresionantes.


La emoción nos embargaba con esta maravilla.


Un paro en la punta de la escalera para descansar y seguir absorbiendo la magia del lugar.




Agotados por la fuerte subida y el calor, llegamos a la parte superior de las terrazas, donde se encuentra La Casa del Guardián. 
Detrás de este punto está el cementerio donde Bingham encontró la mayoría de los restos humanos y de allí
 una estrecha senda conduce al Puente del Inca, pero ya no quisimos continuar.


Desde de allí  también se puede ver  la cantera de donde se extrajo la piedra y apreciar cual era el proceso: primero se hacían agujeros en las fisuras naturales de la roca para clavar en ellos cuñas de madera; luego se rompía la piedra con el agua que se filtraba y se helaba. Las piedras se pulían con otra piedra más dura o con arena.

Piedras de la cantera

Desde La Casa del Guardián, llenos de emoción, disfrutamos de las mejores panorámicas. Desde allí teníamos una vista completa de la ciudadela, con los dos grandes sectores, el agrícola y el urbano, y  al fondo el monte Huayna Picchu, que se eleva a 300 m sobre ella.




Estuvimos sentados un buen rato. No podíamos dejar de mirar. Habíamos visto montones de fotos, artículos y reportajes pero la realidad lo superaba todo y la magia del lugar nos desbordaba.




Machu Picchu es una auténtica maravilla por el lugar donde se ubica, por la manera en que armoniza con el paisaje y por el difícil enclave en que se sitúa, a 2.430 m de altitud, sobre el río Urubamba


Eran alrededor de las 13h cuando tuvimos que empezar a descender para llegar a la terminal de buses y regresar a Aguas Calientes, de donde salía el tren para Cusco. Habíamos pasado allí  siete horas y no lo parecía. Nuestro sueño se había realizado y nos íbamos satisfechos.

Visitamos un poco Aguas Calientes, que adopta el nombre debido a las aguas termales de que dispone.  Es un pueblecito sin mucho atractivo, a pesar del enclave en que está situado. Casi todos sus habitantes viven del turismo y todo son hoteles, pensiones, restaurantes y tiendas de artesanías.




Pasamos por el hotel para recoger una pequeña bolsa que habíamos dejado. Cerca se encontraba el mercado central, entramos y comimos allí muy bien y barato. En una de las salidas  las mujeres vendían sus productos  y paramos a hacer fotos. Eran muy amables y nos dejaban hacer.






Compramos frutos secos para el viaje.







A las 15:20 salía nuestro tren pero debíamos embarcar media hora antes. La terminal estaba cerca, sólo teníamos que atravesar un puente y un extenso mercado de artesanía.

Para llegar a Cusco hay varias opciones, la manera más económica es tomar el tren hasta Ollantaytambo y de allí un autobús de línea, taxi compartido o individual pero nosotros, teniendo en cuenta que al final del día acabaríamos cansados, habíamos sacado los billetes, con anticipación, directos a Cusco. Salía bastante más caro pero ganábamos en tranquilidad.  ( 93$ por persona, con Peru Rail)



Peru Rail ofrece tres tipos de tren: Expedition, Vistadome y el Hiram Bingham, este último es uno de los trenes más lujosos del mundo pero no sale todos los días. Con el Expedition nos dieron almuerzo.


Hay 112 kilómetros de distancia entre Aguas Caliente y la ciudad del Cusco. El trayecto dura unas 4 h. pero no se hace largo por los  magníficos paisajes que atraviesa. Salimos del Valle Sagrado siguiendo el curso del río Urubamba,  entre  las bellas y gigantescas montañas andinas,  pasamos por  un estrecho desfiladero llamado Pomatales y el  río del mismo nombre, vimos  terrazas incas que aún son cultivadas, el glacial Verónica y caminos del antiguo camino Inca por donde se veían algunos senderistas que nos hacían recordar a María y Antonio, los amigos que habíamos conocido.




Abajo, la colina Verónica con nieve, a 5682 metros, es parte de la Cordillera de los Andes.



En el trayecto, poco antes de llegar a Cusco, el personal de a bordo inició un show con música peruana y un pequeño desfile de modas. 



 El final del tren nos dejó en la estación de Poroy, a 20 minutos de Cusco. Allí cogimos un taxi que nos cobró 3 soles hasta llegar al hotel.

Una vez en el hotel, recuperamos nuestras maletas de las taquillas. Pedimos que nos aconsejaran un restaurante  local  y nos dijeron que muchos iban a Don Pimentón, que estaba cerca. Tenían un menú muy completo que costaba 9 soles y cenamos muy bien.

Nos fuimos a dormir agotados pero contentos y satisfechos de haber realizado uno de nuestros sueños.

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