10. PERÚ POR LIBRE: VIAJE TURÍSTICO ENTRE PUNO Y CUSCO

21:05


10º. día  -  13/9/15  

A las 7 h de la mañana abandonamos Puno, alejándonos de la zona del altiplano para llegar a Cusco, la capital del imperio Inca. Hicimos la reserva con la empresa de autocares Turismo Mer para hacer el trayecto conocido como la Ruta del Sol, cuya carretera era parte de un antiguo camino inca. El viaje duró unas diez horas  pero, como fuimos haciendo paradas para visitar los  sitios arqueológicos más importantes del camino,  no se hizo largo.



Durante el viaje, una guía nos iba introduciendo en la cultura Inca  con sus explicaciones y  nos acompañaba a visitar los lugares turísticos. 

En total hicimos cuatro escalas, visitando:  El Museo Lítico de la Cultura Pukara,  el Paso de la Raya ,  el Templo del dios Wiracocha y la Capilla Sixtina de América o Capilla de Andahuaylillas.





EL MUSEO LITICO DE PUKARA (a 100 km de Puno)

El autocar aparcó en la Plaza de Armas. A pocos metros de la iglesia se encuentra el Museo Lítico de de Pukara, en el que se exhiben cerámicas, estelas, monolitos y esculturas zoomórficas, recuperadas durante los distintos trabajos de restauración de un yacimiento arqueológico pre-inca, que se desarrolló en esta zona del altiplano y que muchos consideran la cultura más antigua de la región del Titicaca.


Iglesia de Santa Isabel de Pukara.


La visita al museo duró 3o min. Entre las piezas expuestas, las escultura más conocida es la que representa al "Degollador", una especie de sacerdote sentado que sostiene en una mano una cabeza decapitada y en otra un cuchillo, representando los posibles sacrificios de la época.

Al salir del museo había unas paradas de artesanía. Los habitantes artesanos y alfareros de esta comarca fabrican los conocidos toritos de Pukara que, a partir de entonces, veríamos más a menudo sobre los tejados de algunas casas y siempre en pareja. Se trata de una artesanía tradicional del sur del Perú, en donde se fusiona la tradición española con las culturas andinas y que, según las creencias locales, representan la prosperidad y traen felicidad, bienestar y protección a sus moradores.

Estos toritos tienen una historia fascinante. La guía nos explicó que inicialmente, durante las festividades de los pueblos originarios de la región, no eran toros los que se utilizaban sino animales más autóctonos, como la alpaca. Fue después, cuando los españoles introdujeron a los toros,  que los nativos, admirados por la fuerza de este animal, decidieron cambiar la imagen de las figuras aunque, la razón principal, fue camuflar rápido a sus "apus", de los que los españoles se mostraban recelosos y ante el peligro de su prohibición al considerarse una idolatría  pagana. Y así fue como lo burlaron.



EL PASO DE LA RAYA.


Llegamos al punto más elevado de este trayecto, el puerto de montaña Abra la Raya, a 4.335m de altitud, que delimita la frontera entre los departamentos de Puno y Cusco. El paso ofrecía una hermosa vista de la Cordillera de los Andes con el  famoso glacial Chimboya, de donde nace el río Urubamba que veríamos  al visitar el Machu Picchu, y desemboca en el Amazonas, que continuaríamos viendo al visitar la selva.

El  paisaje era fascinante. Paramos para tomar algunas fotografías. 





RESTAURANTe TURISTICO LA PASCANA.


Ya en el distrito de Cusco, a las afueras de la localidad de Sicuani, hicimos escala en un restaurante. La comida era un buffet de comida regional con diferentes entrantes, verduras frescas, guarniciones, postres y bebidas calientes (maté de coca, café o té) y estaba incluido en el precio del pasaje pero no estaban incluidas las bebidas frías como agua, gaseosas o cerveza 

El local era muy bonito y con unas vistas preciosas. Afuera había un jardín con llamas, guanacos, vicuñas y alpacas para poder tomarse fotos y unas niñas con trajes tradicionales.






EL COMPLEJO ARQUEOLOGICO DE RAQCHI 

De nuevo en ruta, paramos para visitar el sitio arqueológico de Raqchi, donde se encontraba el Templo del dios Wiracocha, que fue la suprema deidad Inka. 

Para entrar en el recinto se atraviesa un zona de ocho viviendas, en las que viven varias familias dedicadas a la agricultura y a la alfarería para los turistas, que exponen en tenderetes a la entrada del templo. Junto al recinto arqueológico hay una iglesia construida en el siglo XVIII con dos torres y base de piedra volcánica.



Este complejo tenía tres funciones: religiosa, administrativa y militar. Un impresionante muro de 20 metros de altura y 92 metros de largo era la parte central del templo dedicado a Wiracocha, el Dios Creador. También se pueden ver altares de sacrificios. 


El templo de Raqchi estaba hecho de adobe reforzado con pelo de llama, sobre una base de piedra de 3m de altura y techo de paja.


En sus muros aún se pueden ver los símbolos que cubrían sus paredes: la serpiente, que representa el interior de la tierra; el puma, símbolo de todo lo que hay sobre la superficie, y el cóndor, que representa el firmamento.



 En la zona residencial, las casas forman tres calles rectas y siete patios; alrededor de cada cual hay seis viviendas. En ellas, las mujeres elegidas, se dedicaban a fabricar alfarería o tejidos.

Se conservan también más de 150 colcas o silos en los que se almacenaban cosechas y telas para ser distribuidas en épocas de escasez y para fines ceremoniales. Son edificios circulares de 8 m de diámetro y 4 m de altura, con ventanas para la ventilación.


Huiracocha o Wiracocha  "espuma de mar" fue el primero que salió de las aguas del Titicaca, el dios creador. Cuando acabó su tarea en los Andes, se adentró en el mar navegando con su capa hacia otros continentes. Cuando Pizarro apareció en su barco, los indígenas le tomaron por Huiracocha, que regresaba.

En el recinto de Raqchi, había una estatua del dios Huiracocha de tamaño humano, que los conquistadores trasladaron a Cusco para colocarlo bajo los cimientos de la catedral, pero como ésta tardó en construirse, la cabeza de la estatua se encuentra en el Museo de las Américas de Madrid y el cuerpo en un patio del ayuntamiento de Cusco.


LA CAPILLA DE ANDAHUAYLILLAS

La última parada la realizamos en Andahuaylillas, un pequeño pueblo rodeado de montes, a unos 40  km de Cusco y a 3122 m de altitud. En la plaza central, bordeada de grandes árboles con flores rojas (pisonay),  se encuentra una  iglesia que data del siglo XVII, conocida como la Capilla Sixtina de los Andes por la belleza de sus murales, los trabajos en pan de oro y las pinturas de la escuela cusqueña, que alberga en su interior.


Fue construida por los jesuitas entre 1570 y 1606 en un "Inca huaca" (espacio sagrado) y entre sus lienzos figura una Virgen de la Asunción atribuida a Murillo.


La iglesia está construida de adobe sobre grandes piedras. Consta de una sola nave, un ábside y un campanario hecho de ladrillo. 


Lamentablemente no puedo poner fotos de su interior porque estaba prohibido fotografiar, pero su estilo no es comparable ni tiene nada que ver con la capilla Sixtina de Roma, aunque si puedo afirmar, que es una capilla muy bonita y de gran valor. La lástima es que los terremotos han debilitado la estructura del techo y, a pesar de que  en la década de los ochenta se  rehabilitó, los problemas persisten y causan grietas en los frescos.


Detalle de la fachada con un mural en el balcón del segundo piso. 



Detalle de la entrada. A partir de aquí ya no se podía fotografiar. 



Detalle del techo desde la entrada.

Después de la visita a la iglesia, teníamos la opción de visitar un pequeño museo que  se encuentra al lado y que conserva una momia pero preferimos dar un paseo por el pueblo, pequeño pero pintoresco y con una  bella arquitectura colonial.






Finalmente, llegamos a Cusco a las 5 de la tarde y con un taxi nos desplazamos hasta nuestro alojamiento. Esta vez se trataba del  hotel Mama Simona, situado cerca de la Plaza de Armas, que además era hostal, por lo que estaba lleno de gente joven. Un lugar muy agradable, nos dieron una habitación amplia, tranquila y el personal, con muy buena predisposición para todo, nos ayudaron a planificar los días de nuestra estancia por la zona y, en lugar de contratar un taxi como habíamos pensado, nos ofrecieron varios tours que nos cuadraban muy bien con lo que queríamos hacer, nos salía mucho más económico y además llevábamos guía. Y aunque preferimos ir  a nuestro aire mejor que con grupo, era la solución para ver lo más importante en tan pocos días.
Nuestra ilusión por conocer Cusco era tan grande que, aunque ya era de noche, decidimos dar un paseo por  la Plaza de Armas y empezar a orientarnos por las calles adyacentes.

Plaza de Armas.
Catedral
De la catedral tomamos una ruta que pasaba por diferentes callejuelas y daba a la calle Hatun Rumiyoc  donde entre el grueso y perfecto muro Inca, se halla la famosa  piedra de los doce ángulos, símbolo de la avanzada ingeniería inca. La piedra fue tallada de modo que con 12 ángulos encaja perfectamente con las piedras conlindantes.


La piedra de los doce ángulos forma parte del muro del Palacio Arzobispal y anteriormente fue la residencia del Inca Roca. Por su gran acabado y su perfección está  categorizada como Patrimonio Cultural de la Nación de Perú. 


Regresaríamos al día siguiente, queríamos verla de día, pero antes una de las anheladas fotografías de nuestros viaje, delante  de la perfección de estas  piedras incrustadas sin ningún tipo de argamasa y cortadas de forma que encajan unas con otras, como si de un puzzle se tratara, hasta formar el muro. 

¡Realmente admirable!. Un buen inicio para penetrar en el corazón del imperio Inca.

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Contacto:
TURISMO MER
http://www.turismomer.com.pe/
40 / 60 $ por persona

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