3. MIRADOR DE SASS PORDOI

22:21


Ese día, subimos al Mirador de Sass Pordoi, la denominada terraza de los Dolomitas, Patrimonio de la Humanidad.  Luego continuamos ruta recorriendo  los bellos paisajes de Arabba, Corvara, Val de Badía y  Brunico.

   









3er día . (Junio 2017)

MIRADOR DE SASS PORDOI (VAL DI FASA)

Aprovechamos que hacía un día espléndido para subir al Mirador de Sass Pordoi ((2.950m), la denominada Terraza de las Dolomitas y el más espectacular de todos los miradores. Era uno de los objetivos que nos habíamos marcado y no nos decepcionó. Las magníficas vistas de 360º y el paisaje lunar de las cumbres nos fascinó. Nos hubiéramos quedado allí horas y horas.

La forma más fácil de acceder es enlazando dos telecabinas desde Canazei a Pecol (1.926m), de allí a Belvedere - Col dei Rossi (2.423m) y luego, tras una caminata de 30 min, se llega a Pass de Pordoi (2.423m) donde se encuentra el telecabina que sube al mirador.


Telesillas desde Canazei



Pero también se puede acceder en coche directamente hasta el Passo Sass Pordoi (a 12 km de Canazei) y allí tomar el telecabina, que es lo que hicimos nosotros.

 Se atraviesa el impresionante macizo del Gruppo di Sella.





Llegando a Pass Sass Pordei (2.243 m.) hay un gran aparcamiento gratuito para dejar el coche y allí mismo está el telecabina (funivia) del Pordoi, que data de 1962 y con una capacidad para 65 personas,  en tan sólo 4min,  conduce a los 2.950m de la cumbre .

Funivia de Sass Pordoi





El telecabina te deja en el Rifugio María, donde hay un restaurante donde se puede comer o tomar algo.


Las vistas desde la cumbre son fascinantes. Parece un paisaje lunar, con una panorámica de 360º del conjunto montañoso de los Dolomitas entre los que destaca Sassolungo, Catinaccio y Punta Penia, la cumbre más alta de la Marmolada (3.343m). 

Los Dolomitas dueron declaradas Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO en el año 2009. El nombre proviene de Deodat de Dolomieu, geólogo francés que descubrió la composición de la roca en 1791.

Nos encontramos encima de uno de estos macizos que emergieron del fondo del mar, las crestas son en realidad un gigantesco arrecife de coral desgastado por los glaciares; Al atardecer se tiñen de rosa debido a la composición de la piedra, un fenómeno que recibe el nombre de enrosadira.



















Caminamos por la cumbre, disfrutamos de las vistas y después de varias horas regresamos al telecabina. 

De allí tomamos la ruta que lleva hacia Arabba,



Entramos al Val de Badía, una zona famosa por las largas pistas de esqui, en invierno. 











En  Corvara paramos para hacer un picnic en el mejor restaurante con vistas.   






Bancos de madera por todos los lugares para poder disfrutar tranquilamente del paisaje.



BRUNICO/BRUNECK

Seguimos ruta hasta llegar a la ciudad Brunico/Bruneck, en el Valle de Pustertal, que ha sido escogida como la ciudad italiana más acogedora y con mayor calidad de vida, sin embargo, aquí el habla y el ambiente es mayoritariamente alemán.

Es una de las más bonitas que visitamos, muy cuidada, limpia y con mucho gusto. Lo primero que se ve al llegar es el castillo del siglo XIII reconstruido sobre la parte antigua de la ciudad que está parcialmente amurallada. Subimos a verlo pero no se puede visitar. 


Desde el castillo hay unas bonitas vistas de la ciudad, entre las que sobresale la Torre del reloj de la iglesia de Santa Catalina, con forma de bulbo.



Al lado de una de las puertas de entrada a la ciudad antigua se encuentra la Iglesia de las Ursulinas (s.XV).

La Via Centrale es la calle principal que está muy ambientada, llena de comercios, bares, restaurantes y edificios bellamente decorados de estilo tirolés.



 

 En una de las puertas está la imagen del obispo fundador de la ciudad Bruno von Kirchberg, de quien proviene el nombre. 






La iglesia parroquial de la Asunción destaca con sus dos torres gemelas.





Después de visitar Brunico tomamos el camino de regreso a Canazei, situado a 69 km, no antes de desviarnos por alguna pequeña aldea rural.










No nos importaba repetir el paisaje, todo lo contrario, a medida que avanzábamos la luz del atardecer le daba otro maravilloso aspecto y los macizos adquirían un color rosado.







Estábamos a más de 1.800m de altura y a esas horas muchas marmotas se atrevían a cruzar la carretera.



Regresamos al hotel después de un día muy bonito y no muy cansados puesto que, a pesar de que vimos muchas cosas, las distancias son cortas y disfrutamos mucho del paisaje. 






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