5. DHARAMSALA

20:40




En Dharamshala, también denominada Little Tibet, conocimos el lugar donde se encuentra refugiado el Dalai Lama y  cientos de tibetanos que encontraron una forma de resistencia a la opresión china.







DHARAMSHALA

De Amristar nos dirigimos a  Dharamsala, situada a 201,6 km mas al norte y tocando a la cordillera de los Himalayas. Durante el trayecto, a medida que ascendíamos, el paisaje fue cambiando  y la temperatura se volvió más agradable, lo que agradecimos después de tantos días de sofocante calor.

Nos introducimos en el estado de Himachal Pradesh, con un paisaje muy diferente al que habíamos dejado, muy montañoso y bonito,  lleno de valles, torrentes, bosques y cima nevadas.





Dharamsala es una estación de montaña que, actualmente, es la residencia del Dalai Lama y la sede del Gobierno tibetano en el exilio. El pueblo está dividido en dos secciones: la zona baja, con la parada principal de autobuses, que no ofrece demasiado interés, y la zona alta, conocida como McLeodganj, un asentamiento esencialmente tibetano, en el que se encuentra la residencia del Dalai.

Cuando el decimocuarto Dalai Lama huyó del Tíbet, en 1959, tras la ocupación china, el Primer Ministro indio le autorizó establecer un Gobierno tibetano en el exilio en Dharamsala, una región en la que el budismo ya era la religión principal en el siglo VII. La ciudad, también llamada Little Tibet, se encarga de conservar la herencia religiosa y cultural tibetana, mantiene viva la causa más allá de sus fronteras y sirve de punto de referencia a los 100.000 tibetanos repartidos en asentamientos de refugiados por toda la India, de los que alrededor de 7.000 están establecidos aquí en McLeodganj.




Esta pequeña localidad, situada a 2.082 m de altura sobre el nivel del mar, se caracteriza por sus estrechas y empinadas calles en las que se localiza una gran cantidad de hoteles y restaurantes. No es un pueblo  bonito, hay demasiado turismo que, al concentrarse en un lugar tan pequeño, le quitan parte de la magia pero el ambiente de la población tibetana y los monjes recorriendo las calles,  le dan al lugar una fisonomía diferente a cualquier ciudad de la India.
















El pueblo tibetano es una sociedad apacible, en la que el respeto por los demás y por la naturaleza que les rodea han hecho de ellos un pueblo diferente.



"Tashi delek" es el saludo tibetano que utilizan para desear a alguien lo mejor de lo mejor. Literalmente significa “Bendiciones y buena suerte”. Es similar al "Námaste" indio.



















Uno de los momentos en los que  se descargó una gran tormenta que, afortunadamente, duró poco.



Un paisaje urbano diferente, en el que las vacas, como en toda India, siguen siendo protegidas y deambulaban por las calles a sus anchas.




Los monjes budistas se rapan la cabeza. Según las creencias, es el primer paso a la renuncia de todo lo material, de las apariencias, de lo superficial. No hacerlo significaría un impedimento para alcanzar el objetivo de la iluminación.





Bosques de robles, cedros himalayos y pinos. Un paisaje bonito y un ambiente fresco y rural.









En McLeodganj se encuentra Tsuglagkhang Complex, que alberga la residencia del Dalai Lama (cerrada al público), el Namgyal Monastery, donde se preparada a los futuros monjes tibetanos (a los que se puede ver debatiendo por las tardes) y el importante Tsuglagkhang Temple, un sencillo pabellón pintado de amarillo, con un estrado y tres imágenes budistas desde donde el Dalai Lama pronuncia sus discursos, cuando está en el pueblo.

Se trata  del templo tibetano más grande fuera del Tíbet. Los monjes que viven aquí realizan rituales para el bienestar del Tíbet y trabajan como un centro de aprendizaje y meditación sobre los profundos tratados budistas.

El monasterio alberga actualmente a 200 monjes tibetanos, que ayudan a preservar los antiguos rituales, habilidades artísticas y tradiciones del monasterio. El estudio del budismo incluye estudios modernos de lengua tibetana e inglesa, estudio de textos de Sutra y Tantra, filosofía budista, fabricación de esculturas de mantequilla, torma (presentación de ofrendas),  mandalas de arena, juegos de varios instrumentos musicales rituales, cantos rituales y bailes.


En el altar del monasterio tibetano vemos, además de las deidades, varios cuencos rituales, lámparas y complejas esculturas de mantequilla, una campana de oración y un cetro que se utiliza durante las oraciones y ritos oficiales.


Hay también entre las ofrendas, cajas de galletas, miel, caramelos y hasta nocilla. En un rincón un monje recita oraciones o mantras y nos indica por donde debemos caminar.




Es un ambiente sereno, a pesar de las imponentes figuras de Buda.


En los thangkas -las pinturas enmarcadas en seda- se representan a divinidades budistas. Son una forma de arte tradicional que mantiene viva a los refugiados.


También está presente la imagen del Dalai Lama y algunas pinturas de divinidades budistas.


En una de las salas hombres y mujeres tibetanos oran. Se van postrando repetidamente ante los Budas mientras recitan los versos de los sutras, que son los escritos del budismo. Una fe que permanece inalterable a pesar del exilio y  las penalidades que este pueblo padece.






Al salir del templo se encuentran las Mani Prayer Wheel o Ruedas de la Oración. Son un elemento característico del budismo, con el mantra "Om Mani Padme Hum" escrito en ellas.

Los budistas dicen que girar estas ruedas tiene el mismo mérito que recitar los mantras que allí están inscritos. Cada vuelta es una plegaria y siempre hay que hacerlo en el sentido de la agujas del reloj.


Cuenta la leyenda que cuando Buda alcanzó la iluminación, el Dios Bhrama se presentó antes él, le dio una de estas ruedas y le pidió que enseñara lo que había aprendido.


Junto al templo del Dalai Lama, se encuentra el Museo del Tíbet, con imágenes e historias de la persecución china a sus costumbres y religión. De hecho, muchos monasterios tibetanos fueron destruidos durante la revolución cultural de Mao. El Dalai Lama siempre abogó por la protesta pacifica de los tibetanos para la restitución de las tierras, hecho que llevó a que. en el Tíbet, a partir del año 2010, se instaurara como forma de protesta las inmolaciones de algunos tibetanos que se quitaban la vida prendiéndose fuego. En dicho museo se puede observar los nombres y fotos de las personas inmoladas desde ese año, a manera de homenaje de ciudadanos que han dado la vida por su país, así como también la historia de refugiados que sufrieron la amputación de extremidades congeladas, tras huir de la represión del Tibet, a través de las montañas nevadas.

Una exposición de la tragedia de un pueblo que nos deja muy  impresionados.



En el valle de Dharamsala hay muchos templos y monasterios. En el centro del McLeodganj visitamos un templo budista que difiere en algunos aspectos con el templo tibetano, aunque ambos tienen las misma base y promueven las enseñanzas del Buda.




Ruedas de plegaria que se pueden encontrar de todos los tamaños y colores y en cuya superficie exterior, se encuentra escrito el mantra (plegaria).



Budistas y tibetanos tienen en Buda una gran devoción.





Por una carretera, a 3 km, al norte de MCLeodganj, accedimos a la aldea de Dharamkot, desde donde se disfruta de una gran panorámica del valle de Kangra.




En la misma dirección pero montaña abajo se encuentra la aldea de Baghsu, con una minúscula cascada. El lugar no tenía mucho interés pero el ambiente era agradable.  Jóvenes monjes se mezclaban con el resto de la población y participaban en sus juegos.












Y aquí finalizó nuestra estancia en el Pequeño Tibet de McLeod Ganj, una porción de tierra poblada de gente con esperanza, donde las banderas tibetanas conviven con las indias y donde el exilio tiene la función de preservar la cultura y la religiosidad de los tibetanos, que buscan la libertad perdida en 1951.

Al día siguiente seguimos la ruta hacia Manali.

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