1. MAR MUERTO, MADABA, MONTE NEBO, RESERVA DE DANA.

22:05



En nuestro primer contacto con el país nos dirigimos al Mar Muerto donde experimentamos la suspensión en sus aguas debido a la salinidad, de allí nos fuimos a la Reserva de Dana pero, antes de llegar, visitamos Madaba y el Monte Nebo, lugares donde se desarrolla el Antiguo Testamento. 



JORDANIA (Julio del 2005) 

Viaje de 7 días, con guía, con el siguiente recorrido:

Mar Muerto, Madaba, Monte Nebo,  Reserva Natural de Dana, Wadi Musa  (Pequeña Petra y Petra), Wadi Rum, Aqaba y Mar Rojo.

Un corto y variado recorrido muy recomendable.



INTRODUCCIÓN


El reino Hashemita de Jordania es un país joven con una densa historia y muchos escenarios donde se desarrolla el Antiguo Testamento (libro sagrado de las religiones judía, cristiana y árabe), vestigios de esa parte de nuestra antigua historia común.

Superficie: 92.300 km2 (limita Iraq, Arabia Saudita, Israel y Siria).

Población de 4.700.000 (más de la mitad vive en el Norte y más del 50% son palestinos)

Capital es Ammán. Moneda el dinar jordano

Idioma: Árabe oficial y el inglés ampliamente extendido.

Religión: Musulmanes suníes (92%) y cristianos (8%).



MAR MUERTO

Salimos a las 17:25h de Barcelona y llegamos a las 21:30h a Ammán, de donde nos recogió un coche para trasladarnos al Norte e iniciar nuestra ruta desde el Mar Muerto. Era noche cerrada y las carreteras carecían de iluminación. La velocidad máxima permitida era de 70 km/h y pasamos seis controles de policía porque la carretera hacía línea con la frontera de Israel. Cuando llegamos al hotel muy tarde. 

Al día siguiente, desayunamos y nos bañamos en el Mar Muerto, que en realidad es un lago situado a 400 m bajo el nivel del mar, por lo que se considera el punto más bajo de la Tierra. Lo llaman muerto porque debido a su salinidad (alrededor del 32%, seis veces más que en los océanos) hace que no haya vida animal y que cualquiera flote fácilmente.

La salinidad en las orillas del Mar Muerto

Fue muy divertido experimentar la sensación de ligereza flotando en sus aguas, aunque tuvimos la precaución de seguir los consejos: Vigilar que el agua no entrara en los ojos y no entrar con ninguna herida ni cortes en la piel, pues los picores pueden ser muy intensos.


Debido a la salinidad de las aguas, flotas tanto que es difícil hacerlo darse la vuelta. 


La concentración de sus sales y los minerales de sus aguas poseen propiedades curativas para diferentes enfermedades y también se utiliza para la fabricación de productos cosméticos y de belleza, por lo que aprovechamos para recoger barro del fondo del agua, nos embadurnamos todo el cuerpo y nos pusimos al sol para que se secara. Nos quedó una piel muy suave. 




Un estudio afirma que el lago pierde un metro de profundidad por año, ritmo que lo hará desaparecer en 50 años.

Después de baño nos dirigimos al hotel donde  nos encontramos con Jalid Samawi, el guía que nos acompañaría durante casi todo el viaje. De confesión cristiana y  carácter muy alegre y abierto, nos hizo reir mucho, durante todo el viaje, con sus explicaciones y anécdotas. Junto a él,  se encontraba Ayman, el chofer del vehículo y Narcís, un joven de Girona que se añadió al grupo. Con todos pasamos unos días estupendos.

MADABA

Los seis iniciamos la ruta hacia la reserva Natural de Dana, haciendo alguna parada durante el viaje.

A unos 30 km al sur de Ammán, pasando por Betania (el lugar donde se dice fuera bautizado Jesús de Nazareth), llegamos a Madaba, la llamada "ciudad de los mosaicos" porque guarda una impresionante cantidad de éstos, de origen bizantino, diseminados en museos, iglesias y casas particulares, que reflejan siglos de su historia. El más importante de estos mosaicos es el Mapa de Madaba, formado por alrededor de 2 millones de pequeñas piezas y con una superficie aproximada de 25 x 25 metros, que cubre el suelo de la Iglesia Ortodoxa Griega de San Jorge.  Representa la Tierra Santa con Jerusalén en su centro.






MONTE NEBO

A los 10 km al oeste de Madaba hicimos una nueva parada en el Monte Nebo (siglo VII -573 a. J. C.). Este sitio es importante porque fue el último lugar visitado por Moisés y donde, según las creencias, descansan sus restos. Desde esta montaña hay una vista panorámica privilegiada del Valle del Jordán y del Mar Muerto y es el punto desde donde el profeta divisó la Tierra Prometida, a la que nunca llegaría.






Justo antes de llegar al mirador hay un pequeño museo con algunos restos de mosaicos encontrados en la zona.

Con Narcís (compañero de viaje) y Jalid Samawi (nuestro guía).




Llegamos a la ciudad de Woel i Moussa y aprovechamos para comer. La gastronomía jordana cuenta con una serie de platos típicos que combinan legumbres, verdura, fruta y carne. Tras la comida, se impone una sobremesa con ricos postres y algunos zumos de frutas. Pero hay que tener en cuenta las limitaciones religiosas: nada de alcohol en las comidas, ni carne de cerdo (de hecho, los platos con carne eran sólo de pollo o cordero).




Antes de partir damos un pequeño paseo por la ciudad de Woel i Moussa, con calles muy tranquilas a excepción de la principal donde se concentraban los comercios, muchos de ellos dedicados a los viajeros que deben coger esta ruta para peregrinar al monte Nebo.



















Muchos comercios exponían retratos del rey actual y de su padre. Especialmente por éste último y su mujer, la reina Noor,  guardaban una gran respeto y admiración.




Seguimos ruta, atravesando un territorio duro y desértico conocido con el nombre de la Badia, que conforma alrededor del 80 % del país.  En esta zona viven beduinos que crían ganado, y muchos de ellos son nómades. Este pueblo ha mantenido las antiguas tradiciones durante siglos, pero los asentamientos, la sequía, el pastoreo excesivo y otros factores están degradando sus tierras y poniendo en peligro sus ingresos provenientes de la ganadería y la agricultura.






Los principales productos de agricultura son trigo, cebada, cítricos, tomates, hortalizas, melones, uvas, nueces, aceitunas; y de ganadería: ovejas, corderos, cabras y aves de corral.








Paramos para fotografiar las ruinas de una fortaleza de la época de las cruzadas.





Cercano a la fortaleza,  entramos en contacto con una familia de nómadas que nos invitó a tomar el té en su haima, con grandes  muestras de  hospitalidad.


































Día 3. RESERVA DE DANA 

Llegamos al pueblo de Dana. Aquí se encuentra la mayor reserva natural de Jordania y es uno de sus paisajes más bonitos. Este territorio está protegido y se halla a 1.800 m de altura, lejos de las grandes aglomeraciones turísticas

Se trata de un profundo valle que une el mar Muerto con el mar Rojo, donde pasamos una noche instalados en un campamento de haimas.










Es un territorio de gran belleza paisajística que cuenta con varias rutas de senderismo.


Al día siguiente iniciamos una ruta de fácil acceso.












En Dana se encuentran innumerables especies de animales, como por ejemplo la bicerra, la gacela de monte, el zorro, el tejón, el erizo, el lobo, la hiena cebrada, el chacal y una gran variedad de pájaros cruzan su cielo. Fácilmente se podían ver lagartos de gran tamaño.





Barrancos, cañones y paredes de rocas con formas espectaculares.








La estancia fue muy agradables, entre el silencio de la naturaleza y el macizo rocoso que, en algunos aspectos, nos recordaba a las montañas de Montserrat.


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