TÁNGER

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En nuestra breve visita a Tánger recorrimos el  Paseo Marítimo, al borde de  modernos edificios, y callejeamos por la medina o ciudad vieja.  Dos zonas de gran contraste y una ciudad que tiene mucho que ofrecer.







Tánger


Tánger fue una ciudad internacional, que dependía de varios países durante la época de los protectorados francés y español, los cuales desde 1912 hasta 1956 abarcaban la región del norte de África, que ahora conocemos como Marruecos. 

Nos alojamos en el mítico Hotel Continental, situado en la avenida Mohamed VI, antaño conocida como Avenida de España, una de las zonas en la que la influencia española se percibe más obvia. Ubicada frente al puerto pesquero, esta amplia calle fue concebida por ingenieros municipales españoles durante los años 30 y albergó el antiguo consulado franquista. 

El hotel recuerda la añorada época internacional de la ciudad. En el vestíbulo podemos ver una exposición de fotografías con algunos personajes célebres que se hospedaron en él y, a pesar de que precisa de una renovación, en la sala de desayunos conserva unos salones moriscos muy bellos con paredes de mosaico originales y unos techos pintados, que vale la pena visitar. Como curiosidad fue uno de los lugares donde se rodó "El tiempo entre costuras", de María Dueñas.

Desde su terraza, se puede disfrutar de unas magníficas vistas al puerto y, además, tiene un fácil acceso a la medina o "ciudad vieja".




Dada su proximidad, nuestro recorrido empieza en el puerto, inicialmente construido por los ingleses en el siglo XVII para convertir la zona en ciudad comercial.


Frente al puerto encontramos las murallas de origen portugués del siglo XV, restauradas por los ingleses y los alaouitas.




En el puerto hay una bonita y moderna mezquita. La entrada al interior no está permitida para los no musulmanes, pero nos acercamos para contemplar su belleza exterior.





Continuamos por el magnífico paseo marítimo que recorre la amplia avenida de Mohamed VI. Entre el puerto deportivo y la terminal para los ferrys procedentes de Algeciras, Tarifa y los cruceros turísticos. Se está construyendo un gran complejo con viviendas de lujo, un centro comercial, oficinas, hoteles, restaurantes y discotecas.

Y junto al paseo también se extiende una larga y amplia zona de playa.


Paralelo al paseo, se encuentran muchos edificios modernos, algunos ocupados por grandes empresas, bancos, hoteles, tiendas de lujo y las palmeras que se levantaban a lo largo de esta arteria y que dicen, que fueron traídas expresamente desde Elche. Es un fantástico espacio que mantienen muy bien cuidado.



En contraste con esta parte de la ciudad moderna, visitamos la medina o "vieja ciudad", una de las más grandes del país y, aunque no es de las más bonitas que hemos visitado, es un lugar interesante porque podemos comprobar la influencia de las culturas musulmana y cristiana a lo largo de los siglos.

Por la zona superior de la kasbah (ciudadela fortificada aislada de la medina), que está muy próxima a nuestro alojamiento, nos introducimos por las calles estrechas, con casas típicas y tradicionales, hasta llegar a la plaza Mechoir, donde hay un magnífico mirador con bonitas vistas al mar que, en días claros, se puede ver el estrecho de Gibraltar con España al fondo.


En la plaza du Mechoir se encuentra el Museo de la Kasbha o palacio del antiguo sultán Dar el Markhze y que también fue residencia de los gobernadores portugueses y británicos,. Actualmente es la sede del Museo de Artes Marroquíes y entramos a visitarlo.


El museo es un precioso edificio con salas alrededor de un patio decorado, con bonitos azulejos. Hay una exposición de obras de artesanía marroquí: cuero, alfombras, armas, joyas, cerámica...con carteles informativos  de las diferentes épocas a las que pertenecen.



En una de las salas destaca un gran mosaico de suelo de la antigua ciudad romana de Volúbilis y un muy curioso mapa mural de la antigua ocupación árabe en el mundo.


El museo tiene también un jardín por donde paseaba el sultán.


Cerca del Museo de la kasbah se encuentra la mezquita más antigua de la ciudad.  Se distingue por tener un minarete octogonal único y precioso.




El interior de la mezquita tiene unos techos y lámparas preciosos.



Salimos por la puerta que  Bab El Kasbah, cuya muralla separa la kasbah de la medina.



En la parte inferior de la medina las viviendas están más deterioradas,  muchas no tienen agua corriente por lo que las mujeres van a lavar a las fuentes públicas. En esta zona se observa un gran ambiente de barrio. Niños que juegan  por las callejuelas, grupos de jóvenes y vecinos que mantienen tranquilos sus tertulias. 



Continuamente acuden a nosotros jóvenes que se ofrecen a hacer de guía por una pequeña propina. Aunque al principio nos negamos acabamos cediendo con uno que nos introdujo por callejuelas a las que  muy probablemente no hubiéramos llegado solos.

Del deterioro del barrio han creado encanto, adornado sus muros con pinturas y plantas. Es un barrio muy pintoresco.








Salimos de la medina por el gran zoco, donde se encuentran los artesanos y comerciantes.







En los bares se concentran sólo los hombres, mientras que las mujeres se reúnen en las plazas y, normalmente, en grupos separados.



Siempre nos gusta visitar los mercado centrales y el de Tánger no nos decepciona. Frutas, verduras y hortalizas, carnes , pescados, puestos de olivas, dátiles, especies y mujeres bereberes que venden productos lácteos. 







Del mercado salimos a la plaza 9 de abril, conocida también como Gran Zoco. Se trata de un antiguo mercado hoy reconvertido en una de las plazas más grandes de Tánger y uno de los puntos de encuentro preferidos por sus ciudadanos. Debe su nombre actual a la fecha en la que Mohamed V pronunció el discurso de la independencia de Marruecos.




Al fondo de la plaza se aprecia la mezquita de Sidi Bu Abid, con un bello minarete cubierto de una impresionante cerámica, torre desde donde el muadín llama a la oración a los musulmanes. Estas llamadas a la oración se realizan cinco veces al día: al amanecer, a mediodía, al atardecer, a la puesta de sol y por la noche.




En la calle que asciende de la mezquita, los domingos y los jueves se realiza un mercado bereber al aire libre. Las mujeres llegan de las zonas rurales con su traje tradicional y venden sus productos: verduras, hortalizas, 







Bajando por la mezquita de Sidi Bu Abid se llega a la plaza Mendoubia, que en la época en que Tánger era zona internacional, era la residencia del mendub , el vigilante del sultán que vigilaba a las potencias extranjeras. En esta plaza  que forma parte del  zoco hay muchas tiendas pero, en especial, una pastelería  que venden los mejores pastelillos que puedas probar. La verás enseguida porque siempre está muy concurrida.


En la calle que baja del zoco y cerca del hotel,  pasamos por una preciosa mezquita de color verde oscuro y , en la misma línea, una placita elevada con una fantástica panorámica del puerto.


Algunos cafés aún conservan el aroma colonial. En ellos no se sirve ningún tipo de alcohol pero si un buen té.


Siguiendo una recomendación, una noche nos quedamos a cenar en el Restaurante Rif-Kedani, situado en la calle que desciende del hotel. Cenamos muy bien y es uno de los pocos lugares donde  sirven cerveza aunque sin alcohol.


La última noche nos despedimos de Tánger con una cena en el hotel pero como allí no tienen permitido el consumo de alcohol brindamos con agua y té.


Cuando planificamos este corto viaje, pensamos en Tánger como en una ciudad puente para visitar Chaouen u otros lugares de la costa pero, lo poco que visitamos, superó nuestras expectativas. Pasear por la magnífica avenida marítima y la de zona los edificios modernos y luego perderse por la mediana donde se puede observar la vida tradicional marroquí, es uno de los contrastes de mayor atractivo. Indudablemente, en tan sólo dos tardes, dejamos mucho que ver, tal vez volvamos algún día  y también visitemos Tetuán que dicen que vale mucho la pena, pero siempre guardaremos un buen recuerdo de este país vecino.

ENLACES:

3er. día: Cabo Espinel, Cueva de Hércules, Assilah 
1er día: Chefchaouen 
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