10. GRECIA: DELOS

13:53




Desde Mikonos hicimos una excursión, de mediodía, a la pequeña y cercana isla de Delos, un inmenso recinto arqueológico considerado uno de los lugares más sagrados de la antigua Grecia y lugar de nacimiento del dios Apolo.










Martes, 19 de junio

Los antiguos griegos llamaron Cícladas, a las “en círculo”, a las que "rodean", porque estas islas están ancladas en el centro del mar Egeo y en torno a la pieza maestra, Delos, el lugar de nacimiento de Apolo (hijo de Zeus), dios de la luz y de la adivinación, de la poesía y de la música. 

La pequeña isla de Delos es un inmenso recinto arqueológico y uno de los lugares más sagrados de  la antigua Grecia, que fue declarada Patrimonio de la Humanidad  por la Unesco, en 1990.

Teniendo en cuenta su gran importancia y la cercanía con Mikonos, decidimos hacer una excursión para conocerla. Para ello nos dirigimos al puerto viejo de Chora, donde salen varios barcos diarios, a las: 9:00, 10:00, 11:30 y 17:00 horas  y de vuelta desde Delos a las: 12:00, 13:30 , 15:00 y 19:30 horas. Tardamos unos 30 min en llegar y la visita  duró alrededor de tres horas. El ticket lo adquirimos en la oficina situada en el puerto y nos costó 20€ por ida y vuelta en barco y al llegar al recinto arqueológico tuvimos que pagar 12 €más.

Fue simpático y agradable coincidir en el barco con Fernanda y Juanjo (una compañera de trabajo), que estaban realizando un crucero por varias islas griegas y, en ese día libre, decidieron, como nosotros, aprovechar para visitar Delos. 




DELOS

Según la  mitología griega,  Delos emergió agarrada por el tridente de Poseidón, pero fue una isla flotante hasta que Zeus la ató con cadenas al fondo del mar, para convertirla en un lugar seguro para Leto,  al abrigo de los celos de Hera, para el nacimiento de Apolo y Artemisa. 

Además de considerarse uno de los santuarios más importantes de la antigua Grecia, donde se rendía culto a este dios, su incomparable situación geográfica, en el centro de las islas Cícladas, hizo que en la antigüedad se convirtiera en uno de los más importantes centros de intercambios comerciales en el Mediterráneo oriental. 

Es una isla pequeña, de 5km de largo por 1,3 de ancho. Su única altura es el monte Cynthos, de 112 m de altitud, que se alza en medio de la isla. 

De lejos, parece una isla fantasma, sin habitantes, rocosa, escarpada, sin apenas vegetación y tan sólo cubierta por las ruinas de la antigua población, que empezaron a excavarse a finales del siglo XIX y continúan haciéndolo. 

Al ser una isla deshabitada, es importante llevar agua y protección solar.


Nada más desembarcar,  el camino nos lleva al recinto sagrado de Apolo,  desarrollado durante los siglos VII y VI a. C., al que se accedía por una vía Sacra, conteniendo los tres templos de Artemis, los tres sucesivos de Apolo y otro dedicado a Demetrio y Kore, muchos altares, edificios públicos, pórticos y centenares de monumentos dedicados a Apolo por ricos comerciantes o por las propias ciudades helenas.

De todo esto queda poco en pie y, a falta de paneles informativos, hay que usar mucho la imaginación para visualizar el esplendor de lo que hubo.



El ágora era el centro del comercio, de la cultura y la política de la vida social de los griegos. Estaba normalmente rodeada por los edificios privados y públicos más importantes.


La casa de los Posidoniastas de Beirut (Bérytos),  era el punto de reunión de los mercaderes, una auténtica lonja, aunque no exenta de carácter religioso.







Siguiendo el camino, se llega a la la Terraza de los leones, un conjunto de 16 leones de mármol, de los que sólo quedan 5 completos y 3 parciales. Uno de ellos fue trasladado a Venecia en el siglo XVII, instalado frente al Arsenal y los que se exponen en aquí son réplicas de las esculturas puesto que los originales se encuentran protegidos en el cercano Museo de Delos, que luego visitamos. 

Esta terraza estaba dedicada a Apolo y fue costeada por los griegos de la isla de Naxos, en el siglo VII a.C.. Los leones parecían bordear una monumental avenida, al estilo de las avenidas de esfinges egipcias y estaban orientados hacia lo que fue el lago sagrado y que tuvo que ser desecado en 1925 debido a una epidemia de malaria. Se datan en torno al 700 a.C. por su estilo hierático y estilizado.


Los leones es el monumento más famoso y fotografiado. 


Pero sin duda, la parte mejor conservada del recinto se encuentra hacia el final del recorrido. Ascendiendo el sendero del monte Cynthos, llegamos al Santuario de los dioses sirios, el de los Egipcios y el Templo de Isis, una construcción en bastante buen estado de conservación. 

Santuario de los dioses sirios

Desde la cima del monte Cynthos hay una bonita panorámica de las ruinas y las  Cícladas. 


Siguiendo por el monte Cinto se empieza a ver los restos de algunas casas romanas con suelos de mosaicos, de gran valor arqueológico.



En esta zona se hallaba uno de los barrios más lujosos De las casa excavadas destacan la Casa del Inopo y la Casa de la columna, que presentan restos de columnas de sus patios y mosaicos geométricos en el sueño.


También en las laderas de este monte se encontraban magníficas villas como la Casa de los delfines, la Casa de Dionisios, o la de las Máscaras.

Casa de los Delfines


En la Casa de Dionisio (siglo II a.C.), se hicieron muchos hallazcos y un mosaico que representaba al dios que veneraban en la casa.
Casa de Dionisio


Algunas casas tenían dos o más pisos y estaban decoradas con estatuas y pinturas en sus paredes.





Las casas más lujosas estaban situadas cerca de un estadio y un teatro que acogía a unas 5.000 personas, donde se celebraban los festivales de Apolo.

Del teatro queda muy poco, pero sorprende ver como en esta pequeña isla los griegos cuidaban su cultura como si fuera la misma Atenas.




MUSEO

Delos cuenta con un pequeño museo en donde se exhiben parte de las piezas encontradas. La entrada está incluida en el ticket de entrada al recinto. El principal atractivo es ver los originales de los leones de mármol pero también se exponen maravillosas estatuas griegas y miles de objetos encontrados en las excavaciones, en especial los fantásticos mosaicos y frescos de las casas romanas de la ciudad, entre los que destacan los de la Casa de Dioniso.













En conjunto, Delos nos pareció interesante aunque con un guía hubiéramos sacado más provecho de la visita, ya que había poca información y nada en español. El estado de conservación  del recinto nos pareció bastante mejorable y después de haber visitado algunas de las ruinas del continente griego y del Peloponeso, esperábamos mucho más.


Fernanda y Juanjo tenían que regresar al barco para continuar el crucero, pero antes dimos un paseo y nos sentamos en el puerto a tomar unos refrescos.

Coincidiríamos unos días después en Santorini. 

Kalispera amigos!



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