4. GRECIA: OLIMPIA/ DIMITSANA/ MONASTERIO PODROMOS)

22:05


Atravesamos el golfo de Corintio por el moderno puente Charilaos Trikoupis y entramos en la península del Peloponeso para visitar Archea Olimpia, cuna de los primeros Juegos Olímpicos.  En el interior de la península visitamos  monasterios y pueblos de las montañas, en las profundas gargantas de Luisos.







Martes 12 de junio, 2018

 A las 8:30h nos ponemos en ruta y atravesamos el golfo de Corinto por el moderno puente, de 3 km de longitud, que lleva de Río-Antirrío hasta Patra. Este puente (llamado oficialmente Charilaos Trikoupis) une los territorios de Grecia continental con la península del Peloponeso. Se trata de una maravilla de la ingeniería moderna por las adversas condiciones a las que está sometido: el agua tiene hasta 65 metros de profundidad, con un fondo marino inestable puesto que se trata de una zona de alta actividad sísmica y los dos extremos del puente se cimientan sobre distintas placas tectónicas.





PENÍNSULA DEL PELOPONESO

La península del Peloponeso alberga algunos de los paisajes y monumentos más espectaculares de la Grecia peninsular. En los pocos días de nuestra ruta, nos conformamos con hacer una pequeña selección, marcando tres emplazamientos clásicos y medievales que no queríamos dejar de visitar: Olimpia,  Micenas y  Epidauro.  Sin alejarnos de la ruta,   aprovechamos también para conocer a otros  puntos de interés cercanos, como son el pueblo interior de Dimitsana y los monasterios de Podromos.

ARCHEA OLIMPIA.

De Patra, tomamos dirección a Pyrgos hasta Archea Olimpia,  el centro atlético y religioso del mundo antiguo,  cuna de los Juegos Olímpicos.

Llegamos a los 10:30  y aparcamos en uno de parkings del yacimiento. El horario de visita es de 8 a 20h. La entrada completa vale 12€ (hay una reducida para estudiantes y mayores de 65 años) e incluye las siguientes visitas:
  • Área Arqueológica con los restos del gimnasio donde se preparaban los atletas, el estadio original,  el Templo de Zeus, el estudio de Fidias, el templo de Hera,
  • Museo Arqueológico de Olimpia que recoge los restos encontrados en la zona arqueológica, especialmente los del Templo de Zeus.
  • Museo de los Juegos Antiguos, con objetos, mosaicos y pinturas que expresan la importancia de los juegos en la Antigua Grecia.
Un poquito de Historia

Los primeros Juegos Olímpicos de la historia tuvieron lugar en el año 776 a.C. en la ciudad de Olimpia, de donde toman su nombre. Estaban dedicados a Zeus y, al igual que los juegos actuales, se celebraban cada cuatro años entre junio y agosto. El periodo de cuatro años se denominaba "Olimpiada" y era una de las medidas de tiempo de la Antigua Grecia. 

Los atletas tenían que entrenarse durante nueve meses en su lugar de origen y un mes en el recinto de Olimpia que era una ciudad-estado, con los edificios necesarios para llevar a cabo el entrenamiento de atletas. Algunas de las modalidades practicadas durante los juegos eran las carreras de carros, la lucha, el lanzamiento de jabalina o el lanzamiento de disco. En la mayoría de las competiciones los atletas eran hombres y participaban desnudos, por lo tanto el público era sólo masculino.

En el año 393 Juegos Olímpicos fueron abolidos por el emperador Teodosio el Grande y, más tarde,  Teodosio II ordenó quemar el templo de Zeus. Olimpia fue poco a poco abandonada y varios terremotos en el 522 y 551 d.C. completaron su destrucción. Hacia el siglo V d.C. la región se repobló por cristianos bizantinos, los cuales edificaron una iglesia sobre las ruinas del taller de Fidias. Desprendimientos e inundaciones de los ríos Alfeo y Cladeo acabaron cubriendo las ruinas con una gruesa capa de tierra, haciéndolas desaparecer pero protegiéndolas durante muchos siglos. 

Desde principios del siglo XVIII arqueólogos alemanes iniciaron las primeras excavaciones, corriendo los gastos por cuenta del Estado alemán. Durante estas excavaciones se encontraron a una profundidad de 5 a 7 metros, la mayoría de los edificios del santuario, así como también estatuas, monedas,  objetos de barro, de oro y  de bronce.

En 1896 se celebraron los primeros juegos modernos, en el Estadio de Atenas. 


Área Arqueológica

El recinto arqueológico es muy grande y con muchos puntos de interés para visitar.  Todo conserva un estado ruinoso, que requiere imaginación para reconocer lo que allí existió hace más de 2.000 años,  no obstante, la visita merece mucho la pena. Nosotros casi nos la saltamos por los comentarios negativos que habíamos leído. Afortunadamente, alguien nos aconsejó no prescindir de ella y salimos muy satisfechos.

Entre los puntos más importantes que visitamos, están los restos de:

La palestra, antigua construcción que formaba parte del Gimnasio, un centro de entrenamiento para los atletas. Fue construida hacia el siglo II a. C. y era un edificio cuadrado de sesenta y seis metros. 


Gran parte de la columnata que rodea el patio del gimnasio, ha sido reconstruida, aunque no fue posible una restauración completa puesto que gran parte de las columnas estaban totalmente destruidas.



Uno de los monumentos mejor conservados de Olimpia es el Taller de Fidias. Sus cimientos de piedra labrada, del siglo V a. C., se encontraron bajo los muros de la iglesia bizantina que se construyó encima. Se cree que fue el lugar donde el escultor más famoso de la Antigua Grecia, realizó sus trabajos para el templo de Zeus y la colosal estatua de oro y marfil del dios que contenía. Dentro del recinto del taller, se hallaron utensilios de diversa índole como grabadores de hueso, cinceles, un yunque pequeño, un pequeño martillo para embutir o engastar, y herramientas de bronce, que hoy se pueden ver en el museo. 

Fidias era el escultor más famoso de la antigua Grecia y el que también diseñó la estatua de la diosa Atenea, en la Acrópolis de Atenas.


Se pueden ver las ventanas de piedra que decoraban el taller de Fidias.



Posiblemente, la imagen más conocida del yacimiento es el Templo de Hera, por formar parte de la ceremonia de las Olimpiadas de la era moderna. Se trata de un antiguo templo dórico, construido hacia el año 600 a.C., con 16 columnas. Estaba dedicado a la diosa con mayor rango del Olimpo, entre cuyas columnas (las pocas que quedan), cada cuatro años, se lleva a cabo el simbólico encendido de la llama olímpica, representado por una sacerdotisa y un séquito de vírgenes vestales, que utiliza un espejo cóncavo donde concentra y refleja los rayos solares para prender la llama que recorre el mundo cada cuatro años, de antorcha en antorcha, hasta encender el pebetero del estadio olímpico que albergará los juegos.

Entre los numerosos hallazcos que se hallaban en el templo había una estatua de mármol de Hermes con el niño Dioniso, atribuida al gran escultor Praxíteles,  que luego veremos en el museo.




Continuamos por el Templo de Zeus, construido entre 470 y 456 a. C., en el orden dórico. Aunque sólo quedan las bases de columnas y otras secciones, son suficientes más hacernos una idea de la grandeza del templo. Las seis columnas en la fachada y trece a los lados, eran las de mayor tamaño de Grecia. Cada una medía 10,53 m de alto, 2,25 m de diámetro en la base y 2,65m en los capiteles. Casi todas están caídas por el recinto del templo, pero se conserva prácticamente intacta la decoración escultórica de sus doce metopas y sus dos frontones esculpidos en mármol, que están expuestos en el museo del yacimeinto.

Aquí se encontraba la estatua de Zeus, una de las siete maravillas del mundo antiguo, que ocupaba la totalidad del ancho del templo, construido para albergarla, y que había sido esculpida por Fidias en su taller del santuario.



La foto junto a una sección de columna es para hacernos una idea de su tamaño. 


Finalmente, visitamos el estadio, el lugar donde se celebraban muchos de los eventos deportivos. Para los antiguos griegos, éste era un lugar sagrado, ya que en él se realizaban las actividades deportivas dedicadas al dios Zeus. 

Tenía una longitud aproximada, de unos 200m de largo por casi 30m de ancho y se accedía por un estrecho pasadizo con un techo abovedado, parte del cual se ha reconstruido. Carecía de asientos, aparte de la zona circular de piedra, en la que se ubicaban los jueces de los juegos y en el terraplén que rodeaba el recinto podían tomar asiento hasta 45.000 espectadores.




Entrando al Estadio por la cripta se encontró una serie de baldosas que, tras las respectivas interpretaciones, se considera como parte de la línea de meta, desde la que podían salir unos 20 corredores.

Preparada para la orden de salida. ¡Ya!



MUSEO ARQUEOLÓGICO

Salimos del recinto arqueológico y seguimos por un sendero arbolado que lleva la Museo de Olimpia, uno de los más ricos de Grecia, en el que se exhiben las piezas de la Antigua Grecia encontradas en las excavaciones del Santuario de Olimpia. 

Entre las numerosas piezas, podemos destacar la colección de bronces antiguos más importante del mundo, que eran las ofrendas preferidas por atletas y peregrinos (armas, escudos, cascos, figuras de hombres y animales, ...), elementos arquitectónicos de terracota pintada (entre ellas el grupo escultórico de Zeus raptando a Ganimedes, que no fotografiamos) y magnífica esculturas, entre las que destacamos: la incompleta figura de Nike o Victoria de Peonio (en mármol de Paros, con las ropas que se pegan a su cuerpo por efecto del viento y de su movimiento. Ofrenda por una victoria militar en las guerras del Peloponeso) y Hermes con el niño Dioniso (atribuída al escultor Praxíteles, se encontró en el año 1877 entre las ruinas del templo dedicado a Hera).


Entre  los hallazgos más importantes de los últimos años, destacan los frontones y metopas del Templo de Zeus, realizados en los últimos años de la construcción del Templo, 480-445 a. C. y que nos dejaron maravillados.

Los dos frontones están formados por veintiuna figuras que en su conjunto representan dos mitos griegos. En el frontón occidental la carrera de cuádrigas entre el rey local Pélope y Enomao, pretendiente de la hija del rey.   En el fronton oriental la mitológica Batalla  entre los lapitas y los centauros. Las metopas interiores, más estropeadas, muestran los Doce trabajos de Heracles.








Museo de los Juegos Antiguos. Después de la visita del Santuario y su Museo arqueológico, al salir del recinto está el Museo de los Juegos Olímpicos. Es pequeño, alberga exhibiciones relacionadas con el deporte y el movimiento olímpico y tiene muchos piezas que permite completar la visita por las ruinas de Olimpia. Puesto que el acceso está incluido con la entrada general, vale la pena aprovechar.


ARKADIA

Al terminar las visitas, que nos ocuparon toda la mañana, nos sentamos a tomar unos helados antes de reanudar la ruta. Teníamos la opción de desplazarnos a Vasses, a 50 km de Olimpia para visitar el famoso Templo Apolón que nos habían recomendado, pero preferimos ir más tranquilos y seguir por la zona montañosa de Arkadia, que es una maravilla.  Habíamos oído hablar muy bien de los pueblos de Lagkadia y Dimitsana, encaramados en la montaña y también nos hacía ilusión visitar alguno de los monasterio encaramados sobre los riscos de la garganta de Lusios, que descubrimos a través de unas fotografías de instagram.

Durante el trayecto, salvamos a una tortuga salvaje de gran tamaño, que atravesaba la carretera tranquilamente.


Y empezamos a localizar algún de los monasterios en las hoquedades de la montaña.  A través de un cable metálico, que atraviesa el acantilado,  les hacen llegar los alimentos y las necesidades básicas a los monjes.



DIMITSANA

Queríamos pasar primero por el pueblo de Lagkadia pero nos confundimos de carretera, hicimos un buen rodeo y nos lo saltamos.  Al llegar a Dimitsana paramos para visitarlo. Se trata de un bonito pueblo de piedra encaramado en la montaña, con calles empedradas, iglesias centenarias y murallas antiguas. Muy pintoresco.









Ese día no habíamos reservado alojamiento, al no tener decididas las visitas que realizaríamos durante la ruta y Dimitsana nos gustó tanto, que decidimos pasar allí la noche. Encontramos enseguida un alojamiento con mucho encanto, en una tradicional casa de piedra del centro del pueblo y con vistas al valle. El desayuno y el trato inmejorable (50 €). Lo recomendamos, sin lugar a dudas:

Kaza Guesthouse
http://www.xenonaskaza.gr/
+30 2795 031466



Una de las razones por las que también nos paramos en Dimitsana, es porque muy cerquita, en los abruptos acantilados de la garganta de Lusios, se encuentran unos monasterios e iglesias encaramados enla montaña, que habíamos visto en fotografías y queríamos visitar. En el hotel nos explicaron como llegar y, aunque era un poco tarde, decidimos arriesgarnos. Tomamos la carretera en dirección Stemnitsa y, antes de llegar, nos desviamos por un indicador a la derecha. Un camino de carro, hasta  llegar a una pequeña explanada donde había un cartel orientativo de los monasterios, entre ellos el de Podromos que es el que queríamos visitar. 



Dejamos el coche y ontinuamos por una ruta de senderismo que descendía por el barranco hasta el río Lusios. Después de unos 500 m de caminata, llegamos al antiguo monasterio de Podromos que, suspendido en la montaña, deja una imagen increíble, con un entorno impresionante.

El monasterio de Timios Prodromos es uno de los más antiguos y populares monasterios ortodoxos griegos en el Peloponeso. Está construido al lado de una montaña rocosa, justo en la garganta del río Lousios, un lugar elegido por razones de seguridad. Fue construido en el siglo XVI, pero la zona tiene una tradición monástica desde el siglo XII.





Nos alegramos cuando, por sorpresa, vimos un letrero en la puerta del monasterio que anunciaba que sólo está cerrado de 13 a 17h . La entrada es gratis y sigue las mismas normas que los monasterios de Meteora, los hombres pantalón largo y las mujeres con faldas que cubran las rodillas. Hay unos faldones colgados en la entrada  para el que lo necesite. 







En el interior de las rocas del monasterio hay intados unos impresionantes frescos.




Pudimos pasear por casi todas las estancias conjuntas, mientras se oía a los monjes que oraban reunidos en una de las salas. Son muy hospitalarios, siempre ofrecen algo al visitante. Habían dejado una jarra con agua fresca, que agradecimos mucho, después de la caminata y el calor, y unos caramelos que hacen ellos. 

Si se desea, se puede dejar en una cajita la voluntad o bien adquirir alguna pequeña compra, como jabones o iconos que pintan ellos.







El monasterio, suspendido en el desfiladero, está anclado en vigas de madera y aprovechando las cuevas internas para las habitaciones.





La visita nos encantó y disfrutamos mucho conociendo las estancias de los monjes. Hay otros monasterios más lejos por el sendero pero por las fotos que vimos, ninguno tan espectacular como éste.

Atravesando el viejo puente medieval Kókkoras, a mano derecha, se encuentra la pequeña iglesia de Ayos Andreas, que estaba cerrada. En el lado izquierdo están las ruinas del asclepion o centro terapéutico, una excavación que incluye los cimientos de un templo, del siglo IV a.C., dedicado a Asclepio, dios de la curación. 





No tuvimos tiempo de visitar nada más, antes de que anocheciera, decidimos volver a Dimitsana donde se estaban realizando unas danzas tradicionales delante del ayuntamiento.

Finalizamos la jornada reponiendo fuerzas en un restaurante de la calle principal, con la ensalada griega, a la que nos estábamos aficionando, un enorme y sabroso entrecot y una "mayepeuta" (cazoleta de champiñones con pimientos y un toque de anís). Cervezas y cafés. De postre nos obsequiaron con unos higos en almíbar con miel y un chupito de grapa. Todo muy bueno y un precio muy  económico (35 €).


La ruta de ese día, cumplimentada con la visita al viejo monasterio,  al que pocos turistas llegan, fue todo un acierto.  

Nos quedó pendiente de visitar los molinos donde hacían la pólvora, en la época de la revolución, contra los turcos, una visita que nos aconsejaron mucho pero, por falta de tiempo, no pudimos ir.

Continuación:
5. GRECIA: MICENAS / NAFPLIO


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