RUTA JUJOLIANA DE L'ALT CAMP I DE EL TARRAGONÈS

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RUTA JUJOLIANA DE L'ALT CAMP I DE EL TARRAGONÈS (Marzo 2017)

Siguiendo las huellas y el legado del famoso arquitecto modernista Josep Maria Jujol i Gibert, nos acercamos a la comarca del Alt Camp de Tarragona, para conocer algunas de las joyas modernistas que se conservan del gran discípulo de Gaudi.

Visitamos el Santuario de Montferri, la Iglesia de Vistabella, La Casa pairal de Bofarull y la Ermita del Roser de Vallmoll.





La figura que da nombre a esta ruta fue el arquitecto modernista Josep Maria Jujol i Gibert (Tarragona 1879 - Barcelona, 1949), que se formó en la influencia modernista de finales del siglo XIX y principios del XX. Sus maestros fueron Domènech i Muntaner, Gallissà, Font y Carreras y, a partir de 1904, fue alumno de Antonio Gaudí, con quien colaboró en obras como la casa Milà (más conocida como la Pedrera), la casa Batlló, el Parque Güell, la Sagrada Familia y la restauración de la catedral de Palma de Mallorca.

 Su creatividad pronto le llevaría a caminar y emprender un camino hacia un lenguaje particular y único con trazas de influencias del estilo gótico, barroco y mudejar. Destaca su ingenio, imaginación y extraordinaria habilidad en la ejecución de sus obras, utilizando materiales sencillos que se adaptan a su entorno como la piedra del país, los ladrillos, la madera, el hierro forjado, yeso, pinturas y de otros elementos que la población tenía a su alcance o de los recursos naturales del entorno.


SANTUARIO DE MONTFERRI

El santuario de la Mare de Déu de Montserrat está situado en lo alto de un pequeño cerro de la localidad de Montferri, al que se accede desde el estacionamiento por caminos laterales de fácil acceso. Para visitarlo por dentro se ha de concertar cita previa aunque sólo abre las mañanas de los sábados y los domingos que también se oficia la misa. La entrada, vale 1 euro, un precio irrisorio, que se recauda para su mantenimiento y, como anécdota, el tíquet turístico que entregan, como comprobante del pago, es de 300 pesetas.

Cuando nos pusimos en contacto con la persona encargada ( Sra. Mercè Garbó - 686 763 239 ) el grupo ya estaba cerrado y se ofreció a abrirlo el lunes, pagando 20 euros que es lo que se recauda con un grupo. 

La señora Mercè Garbó nos abrió el templo, nos explicó la historia y nos preguntó si queríamos ver el audiovisual con todo el desarrollo de la construcción. La visita fue muy interesante y nos pareció tan barata que decidimos añadir un donativo al templo. 


Antes de llegar,  el escultural santuario, cuya silueta representa la montaña de Montserrat, se divisa en frente del pueblo

La idea originaria fue del jesuita Daniel Maria Vives, quien soñó en abrir “una sucursal de Montserrat para favorecer la devoción a la Moreneta”. La obra fue proyectada por el gran arquitecto Josep Maria Jujol y se iniciaron en 1927. A pesar de que el terreno fue cedido por una familia, que los materiales no eran caros y que la mano de obra era voluntaria de los vecinos del pueblo, la construcción se interrumpió en 1931, por falta de dinero y por el clima político de la época y tras años de abandono, no se finalizó hasta 1999 gracias, al tesón de los vecinos que ayudaron con sus tractores a trajinar la arena, las treinta toneladas de madera y  organizaron hasta una lotería para conseguir fondos.

La inversión, de 200 millones de pesetas, tan sólo recibió una ayuda pública de la Diputación de Tarragona, de 30 millones.


Culmina la obra una cruz de hierro giratoria, con una veleta que señala siempre la dirección del viento, pesa alrededor de 500 Kg y está situada a 33 metros de la base del santuario (igualando la edad de Cristo al morir).






Inicialmente, las piezas para su construcción fueron fabricadas en su totalidad por los habitantes de la localidad de Montferri, quienes utilizaron grava del río Gaià mezclada con cemento y hasta restos del carbón quemado por las máquinas del tren para abaratar costes, de ahí que algunos ladrillos sean más oscuros.

La planta tiene forma de barco en dirección a Montserrat y en la fachada se han colocado unas vistosas gárgolas de hierro forjado, con formas de dragones.




Si por fuera el diseño impacta, por dentro sorprende por su majestuosidad. Es una réplica del Templo de la Sagrada Familia, de Barcelona.


Toda la estructura está formada por arcos parabólicos (nombrados cadenarios por los expertos en modernismo), sin el uso de paredes. También encontramos dos ejes de asimetría: uno que va de una puerta lateral a otra, y otro que va desde el medio de la puerta principal hasta el centro de lo que sería la proa del barco.


A imagen y semejanza del santuario de Montserrat, por una escalera a derecha e izquierda, se accede a la imagen de  la Moreneta.
 





El techo se sostiene gracias al cruce de arcos que forman una estrella de ocho puntas.





La celosía, diseñada por el mismo Josep Maria Jujol, consiste en rosetones formados por seis corazones de cristal con los colores primarios, produciéndose así un juego de luz y color muy interesante.






Las tres puertas de acceso al edificio son de acero forjado, al igual que las barandillas de las escaleras laterales, las cuales son una copia auténtica de un diseño anterior de Jujol.




En el centro de las arcadas hay medallón de trencadís donde está representado el cordero del Apocalipsis, obra de artistas actuales.




A escasos metros del santuario se encuentra la gruta con la imagen de la Mare de Deu de Montserrat.   



Las vistas desde el santuario son espectaculares. El entorno de los campos parece especialmente creado para respetar el silencio del santuario.




Al igual que su maestro, Jujol no vio su Santuario finalizado antes de su muerte, que se inauguró 74 años después de la primera piedra y en la que trabajaron tres generaciones de vecinos. El próximo proyecto, nos dice Mercé,  será el ajardinamiento del entorno.

Llama la atención esta gran obra de arte arquitectónica, en un entorno rural y tranquilo. 



IGLESIA DE VISTABELLA


Vistabella es una pequeña población que forma parte del municipio de La Secuita, donde se encuentra la Iglesia del Sagrado Corazón, proyectada por Josep María Jujol y construida entre 1918 y 1923. El edificio, de apariencia rústica, está adaptado a su entorno natural y es una joya modernistas de gran valor. 

A principios del siglo XX, el pueblo no disponía de iglesia y sus habitantes acordaron encargar la construcción de una a Jujol, que era muy religioso y aceptó la propuesta a pesar del reducido presupuesto que la pequeña comunidad podía ofrecer y, para superar este problema, la construyó con materiales muy sencillos como piedra del país, ladrillos para la estructura y madera, hierro forjado y otros materiales de recuperación para los elementos decorativos como lámparas, candelabros, ...




Para visitarla por dentro, preguntamos al llegar al pueblo y una vecina nos acompañó hasta la casa del Sr. Enric Rovira que interrumpió su comida para abrirnos la puerta y explicarnos todos los detalles y la historia.

El interior de la iglesia está pintado con una colorida decoración y cada rincón está lleno de detalles donde se esconde un gran simbolismo teológico.






Bóveda sobre el altar.
Las ventanas de alabastro y los cristales decorados con imágenes de santos permiten una atenuación de la iluminación y la creación de un ambiente recogido.





El Sr. Rovira nos muestras las pinturas murales realizadas por Jujol, con la T de Tarragona y algunas con inscripciones de su firma.



Inscripciones con firma de Jujol.

En el altar lateral del Cristo, hay unos candelabros y una lámpara que hizo Jujol con materiales de desecho.
  




Candelabro 
Lámpara


Para hacer la  baranda del coro, Jujol pidió a los vecinos que llevaran todos los somieres viejos.

Coro realizado con somieres viejos.


Una escalera de caracol lleva hasta la cúpula exterior, coronada con un original campanario triangular.




El edificio ha sido recientemente  declarado Bien Cultural de Interés Nacional, en la categoría de monumento histórico por la Generalitat de Catalunya. 

(Para concertar visita, llamar al : 977 610 043  ó  650 235 286. La visita es gratuita, se da un donativo voluntario para el mantenimiento de la iglesia.


LA CASA PAIRAL DE BOFARULL

Entre los campos de viñedos del pueblo de Els Pallaresos surge la antigua Casa Bofarull, una preciosa y espectacular casa señorial del Siglo XIV, propiedad de antiguos productores de excelentes vinos que, entre 1913 y 1933, aprovechando una época de buenas cosechas, contrataron a Josep Mª Jujol, que realizó las reformas de la masia con su particular y imaginativo estilo y la convirtió en una maravilla. 

Llamamos al tel 602 585 251 para concertar visita, que siempre es guiada, y nos dieron hora para después de comer. (Precio: 8€/pers de más de 65 años y niños de 7 a 14 años y por grupos superiores a 20 personas, ó 10€/pers general). También se puede contactar a través de: info@casabofarull.com


Anna Manent, heredera de este patrimonio arquitectónico familiar, junto con su madre Mercè, son dos mujeres encantadoras, encargadas de realizar la visita mostrando todas las estancias de la casa y dando toda clase de explicaciones. Aquí han pasado muchos años de su vida y nos trasmiten con cariño muchas de sus vivencias.  Actualmente viven en un edificio de la misma calle, 

La visita es de gran interés, no sólo por las reformas de Jujol cuya imaginación se desbordaba hasta en los más pequeños detalles, si no también por la gran cantidad de muebles y objetos que contiene, algunos diseñados por el propio arquitecto, que han sabido conservar perfectamente y que nos ayudan a imaginar como vivían entonces las clases acomodadas.


Lo primero que llama la atención, en el exterior del edificio son unas grandes arcadas de obra vista.   Era la zona de lavaderos que se cubrían con una pérgola de arcos cruzados para refrescar el lugar.




Destaca en lo alto de la casa una torrecilla coronada por un ángel -obra escultórica del propio Jujol-que custodia la casa y hace la función de veleta, gracias a las alas. Esta figura es hoy el símbolo representativo del pueblo.


La puerta principal de la masia está decorada con viejos instrumentos de labranza, convertidos en herrajes y en la parte superior, cuando está abierta, se ven la figura de un gato y un perro (guardianes de la casa).


Establo de los animales y en la pared del fondo, una capillita de San Antonio.

Distribuidor de la planta baja.


Cocina. En la gran vasija de cerámica blanqueaban la ropa con la ceniza de la chimenea


La imaginación de Jujol se desbordaba hasta en los más pequeños detalles, aprovechando hasta los aperos de labranza como decoración, integrando la tierra en su mundo modernista.




Patio exterior con un pequeño jardín y una fuente de agua en forma de dragón y en la parte superior una galería de 16 metros de largo.



Una escalera en azul (cielo) y amarillo (sol), los dos colores más representativos de Jujol, nos lleva a los pisos superiores. La barandilla con pasamano contínuo de madera contornada y hierro trabajan simulando serpientes en movimiento.






La puerta de entrada a la sala del primer piso es de hierro, madera y cristales con doble apertura asimétrica.



Distribuidor del primer piso, que lleva a las habitaciones y a la galería exterior.




Habitación con la ropa colgada y preparada tal y como la dejaban las antiguas propietarias. 



Habitación donde se acogió a un sacerdote que fue asesinado en la carretera.



Sala de costura y plancha.
Habitación con exposición de antiguos juguetes.

Columnas de la galería exterior, con una magnífica vista a los campos.


Pinturas plasmadas por Jujol sobre el muro de la galería azul,  con las cuatro estaciones del año




Habitación donde los novios, y siempre acompañados por otra persona, podían conversar. 

Balcón exterior de la habitación de cortejo.

Seguimos por la espectacular escalera para acceder a los pisos superiores. 




Torre cubierta con el hueco de la escalera.
Torre descubierta- mirador, que domina todo el pueblo y la zona.






Espectacular es la palabra que mejor define la visita a la casa Bofarull dels Pallaresos. Aquí encontramos al Jujol pintor, escultor, artesano, diseñador y arquitecto. Su creatividad y su estilo particular imaginativo, hacen de este inmueble uno de los más representativos de la obra del arquitecto, del modernismo en Tarragona y una de las joyas de la ruta jujoliana.


ERMITA DEL ROSER

Después de visitar la Casa Bofarull, nos dirigimos a localidad de Vallmoll para visitar la Ermita de la Mare de Déu del Roser en la que, en 1925, Josep M. Jujol dirigió una notable restauración.

Llamamos al teléfono de contacto que Anna Manent nos han facilitado (638 703 441- Isabel) y no contestan, suponemos que ya es tarde. Nos conformamos, pues,  con ver el edificio desde fuera.

La fachada es sencilla con dos ventanales rectangulares a ambos lados de la puerta, sobre la que hay una imagen de la Virgen del Rosario en cerámica y un rosetón. El conjunto muestra decoración pintada y esculpida, inspirada en la flor que da nombre a la ermita.

En su interior se conservan importantes pinturas del siglo XVI, que no pudemos ver.


Después de estas visitas regresamos a Barcelona, conociendo algo más de la creatividad y del ingenio de Jujol. Un arquitecto y artista que supo crear magníficas obras adecuándolas perfectamente a su entorno.












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