INSTITUT PERE MATA

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El INSTITUT PERE MATA, fue proyectado por Lluis Domènech i Montaner y es uno de los puntos imprescindibles de la Ruta del Modernismo de Reus. La visita turística se limita al "Pabellón de los Distinguidos" que ha sido catalogado como Bien Cultural de Interés Nacional desde el 2013, por su riqueza artística.




El Instituto Pere Mata es el hospital psiquiátrico de Reus, una ciudad que llegó a ser considerada, a finales del siglo XIX, la segunda población en importancia de Catalunya. Fue proyectado por Lluís Domènech i Montaner y construido, entre 1897 y 1912, en el estilo modernista, propio de este arquitecto, y se le considera el precedente del Hospital de Sant Pau de Barcelona, que él mismo realizó unos años más tarde.

Fue fruto del empeño del médico reusense Emili Briasó, que tras conocer las malas condiciones higiénicas y terapéuticas en las que se encontraban los enfermos mentales ingresados en Ca l’Agulla (una institución situada en el núcleo urbano), se propuso construir una nueva institución sanitaria que se hiciera cargo de este tipo de patologías y, además, consiguió que parte de la burguesía financiara la obra.

Montaner siguió las nuevas líneas de tratamiento de enfermos mentales y diseñó un complejo hospitalario formado por 11 pabellones principales separados por amplios jardines, que se distribuían en tres conceptos: el tipo de enfermedad, la clase social y el sexo. Además, se preveía la construcción de una gran capilla y edificios complementarios. El 1 de marzo de 1900 se abrió oficialmente el centro que actualmente todavía se utiliza como hospital psiquiátrico mientras que, conjuntamente, desarrolla una labor docente y de investigación y está acreditado como hospital universitario para formar médicos, psicólogos y enfermeros residentes.

El conjunto arquitectónico está catalogado como Bien Cultural de Interés Nacional desde el 2013 aunque sólo se puede acceder al pabellón "de los Distinguidos" que, como su nombre indica, acogía a sus más adinerados huéspedes y es, por su riqueza ornamental, el de mayor valor artístico de todo el conjunto hospitalario, ya que conserva el espectacular repertorio decorativo del Modernismo



El hospital parece más un hotel de lujo que una institución sanitaria. Está rodeada de amplios jardines e instalaciones confortables y espaciosas, con fachadas de obra vista donde destacan las cerámicas, las pinturas, los vitrales y los mosaicos, además de los motivos vegetales, los arcos, la heráldica y la rosa de Reus. 

El león alado representa la fortaleza. En el centro, el escudo de Reus y la rosa.
Las fachadas están decoradas con cerámica esmaltada en blanco y azul .

Torre del depósito del agua.




En el primer piso se encuentran las estancias generales. Al entrar, lo primero que vemos, es el salón central de lectura, música y reposo.


Las estancias son amplias y bellamente decoradas, en ellas trabajaron algunos de los mejores artesanos del modernismo catalán, colaboradores habituales de Domènech y Montaner.




Suelos, techos, vidrieras, lámparas, mobiliario,... un brillante repertorio decorativo del Modernismo.



Pared decorada con una figura de azulejos.






Techo


Pavimentos con mosaico romano.





La sala de comedor es muy bonita y  alegre, está pintada en tonos cálidos y  predominan las naranjas en todos los detalles. 

Comedor







Techo y lámpara del comedor.



Algunas estancias estaban dedicadas al entretenimiento de médicos e internos, con salas de juegos con billar, ajedrez,  otras salas para baile, ... 



Techo .
Una escalera interior nos conduce a las plantas superiores donde se encuentran las habitaciones. Adaptando la arquitectura a la función sanitaria, Domènech, la diseñó sin ojo central para evitar accidentes.






Un pasillo distribuye  las habitaciones y comunica al exterior  por unas vidrieras que sustituyen a las antiguas verjas, eso si, protegidas por hierro.






En la primera planta, una estancia tiene un mirador a la sala de estar. En él se situaba la orquesta cuando se organizaban bailes.


Las habitaciones eran individuales y disponían de comodidades poco habituales en los centros hospitalarios de aquella época,  como un baño privado e incluso ducha.


Los dormitorios y salas anexas conservan en perfecto estado el mobiliario original. Vemos sofás, poltronas, sillas, mesas, armarios, luces, con bellos diseños. No hay nada igual, todas las habitaciones son diferentes.



Paredes y techos con pinturas florales que conjuntan con la ornamentación de cada habitación.













Los pavimentos hidráulicos de la casa Escofet están representados en  diferentes modelos, aparentando grandes alfombras.










Habitaciones sencillas pero decoradas con mucho encanto.














Baño privado de una habitación.



Esta decoración y la multitud de detalles hacía que los enfermos se sintieran más en un hotel que en un hospital, aunque el mismo nombre de este pabellón ya define la clase social que se alojaba en él: ‘Els Distingits’, es decir, los distinguidos, la gente adinerada.

La visita vale mucho la pena, se puede realizar todos los sábados y con la entrada ofrecen una audio-guía que además cuenta anécdotas curiosas, como la de un paciente que los familiares, pare disponer de la herencia, le hicieron ingresar bajo pretexto de tener una enfermedad psiquiátrica y él se vengaba haciendo venir desde Londres a su sastre cada semana.


Domènech i Montaner levantó, además, en la ciudad de Reus,  otros tres grandes edificios: la Casa Navàs, la Casa Rull y la Casa Gasull. Alguna se pueden visitar.



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