RUTA POR LOS BALCANES: CROACIA (mayo 2012)

13:24


CROACIA, BOSNIA-HERZEGOVINA Y MONTENEGRO 


"La historia nos enseña que los pueblos y sus gobernantes nunca han aprendido nada de ella"   GEORG WILHELM FRIEDRICH HEGEL

Impresionan las imágenes de los refugiados  sirios, iraquís y afganos que continuamente vemos aparecer en la actualidad de nuestros días,  pueblos y familias abandonando sus hogares, sus familias, sus amigos, huyendo  de la guerra, la pobreza y buscando un mundo mejor que el que han creando sus gobernantes y las luchas de poder.

La historia se repite una y otra vez y, desgraciadamente, no aprendemos nada de ella. Somos, de nuevo, testigos del fracaso de la política de los gobiernos y demasiadas veces tan sólo de la buena voluntad de algunas ONG.

En mayo del 2012, decidimos visitar Croacia, Bosnia-Herzegovina y Montenegro en unas breves vacaciones. Esta zona se hallaba ya bastante recuperada después de la cruenta Guerra de los Balcanes. 

Croacia fue uno de los países que mejor se recuperaron después de la disolución de Yugoslavia y un año después de nuestra visita, en el 2013, fue la segunda ex-república yugoslava en ser miembro de la UE . 

La visita a Bosnia-Herzegovina nos impactó mucho. Habían transcurrido veinte años pero las huellas de la guerra permanecían marcadas en sus edificios, en sus cementerios y en la memoria de sus gentes.

Tristemente recordamos que cuando Barcelona se preparaba con entusiasmo para acoger los Juegos Olímpicos de 1992,  un territorio, en medio de nuestro continente europeo, sufría los violentos atentados de la guerra de los Balcanes. 

NUESTRA RUTA

Croacia:  Dubrovnik, Split, Trogir, Primosten, Sibenik, Parque Nacional de Krka, Plitvicka Jezera. Volvimos a Split y de allí a Makarska, Ston y con un ferry a la Isla de Korcula.

Bosnia-Herzegovina: Pocitejl, Blagaj, Mostar, Sarajevo. Regresamos a Dubrovnik por el Parque Nacional de Sutjeska.

Montenegro: desde Dubrovnik fuimos a Kotor y Budva.

CROACIA

El vuelo Barcelona / Dubrovnik nos dejó, en poco más de dos horas, en el aeropuerto próximo a esta ciudad.  Allí alquilamos un coche e hicimos un circuito bordeando la costa y llegando hasta los lagos de Plitvice.







Al ser un mayo una época de poco turismo, no habíamos reservado alojamiento  y decidimos alojarnos en domicilios particulares que continuamente están anunciados con la palabra "Sobe" aunque, a veces, reconociéndonos como turistas por el coche, nos los venían a ofrecer. Fue todo un éxito, habitaciones limpias y bonitas, la mayoría reformadas y la gente muy amable. Nos llevamos un grato recuerdo de todas ellas.




DUBROVNIK es una ciudad rodeada de murallas y fortificaciones al pie de la montaña de San Sergio y que, en su día,  llegó a ser uno de los puntos más importantes, en la vía marítima del Adriático, por su excepcional situación geográfica.


Viniendo del aeropuerto, antes de entrar en la fortificación, disfrutamos de las magníficas panorámicas de esta ciudad.




A pesar de las múltiples desgracias, terremotos e  incendios  que Dubrovnik ha sufrido en el curso de su historia, la restauración ha sido siempre prioritaria y permanente, siendo incluida, en 1979, en la lista del Patrimonio Mundial de la UNESCO. Al terminar la guerra, en 1991, la comunidad mundial se encargó de su reconstrucción, empleando sólo materiales y técnicas tradicionales. 

Es denominada "la perla del Adriático o la perla dálmata" debido a su belleza y su gran patrimonio  cultural. 


La entrada principal al casco antiguo se hace por la Puerta de Pile, que tiene un sistema defensivo de puertas y puentes múltiples.



Una de las visitas que no hay que perderse es el recorrido por la muralla, desde donde se obtienen magníficas vistas de la zona antigua, el puerto y las pequeñas calas. Si es un día soleado, hay que ir bien protegido y preferiblemente a primera hora de la mañana porque el color de la piedra blanca que, predomina en todo el conjunto, refleja mucho el sol.   El recorrido completo es de 2 km aproximadamente.









Después de la visita a las murallas nos introdujimos por la calle Stradum,  que es la principal y peatonal. En ella se encuentran importantes  monumentos (vemos como la piedra blanca sigue predominando en todo el conjunto arquitectónico).



Antiguamente, Dubrovnik, presumía de su abundante cantidad de agua. Sus fuentes muy ornamentadas, servían para ostentar la riqueza de la ciudad. 


Justo a la entrada de Pile se encuentra  la Gran Fuente de Onofrío, construida por Onofrio della Cava en 1438, como punto final del acueducto subterráneo, también diseñado por él, que transportaba el agua desde una vertiente cercana al río Dubrovacka, ubicado a 12 km. El agua sigue manando a través de sus 16 bocas, una por cara, esculpidas con forma de máscara. Fue severamente dañada durante un terremoto y reconstruida casi en su totalidad pero sigue siendo un punto de reunión para la gente del lugar.



Onofrio della Cava  construyó otra segunda fuente que se encuentra al otro extremo de la calle Stradum, conocida como la pequeña fuente de Onofrio. Esta posee ocho caños coronados por figuras de delfines.



Sus iglesias, monasterios y la catedral conservan una rica colección de objetos hechos en plata y oro.


Uno de los monumentos  más importantes de la calle  Stradum  es el Palacio de Sponza, un magnífico edificio del siglo XVI que además es la Casa de la Moneda y la Academia del Conocimiento. Fue uno de los pocos que resistieron la terrible sacudida del terremoto de 1667.
Capiteles con magníficas tallas.



Su puerto es una escala de cruceros, por lo que a determinadas horas el recinto fortificado está demasiado saturado de turistas pero, al atardecer,  cuando la mayoría ya han embarcado,  se convierte en un lugar más tranquilo y sereno, donde pasear y disfrutar de los restaurantes situados en el puerto y algunas de sus callejuelas.




En el puerto viejo hay mucha oferta para realizar excursiones en barco y cruceros por las islas. Hicimos uno al atardecer que duró dos horas y fue muy agradable.




Después de cenar,  paseamos por el puerto. Algunos barcos llegaban con su pesca y los gatitos esperaban ansiosos su ración.


A esas horas daba gusto pasear por el recinto.



Vista nocturna de la Torre Minceta.




SPLIT 

Al día siguiente, tomamos la autopista que bordea la costa y nos dirigimos hacia Split, que pertenece a Dalmacia Central y se encuentra rodeado por las cordilleras de Kozjak y Mosor.


Split es el centro neurálgico del país, en lo que a redes de transporte se refiere, tanto marítimas como terrestres. De aquí parten la mayoría de los ferrys para ir a las islas, convirtiéndose en un paso obligado para los turistas. 

Visitamos el casco histórico que se halla dentro de los muros del palacio del emperador Diocleciano,  que éste fundó en el siglo IV, para habitarlo una vez se retiró de la vida política. Es uno de los palacios romanos que mejor se conservan y fue declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO, en 1979. 

Su estructura de planta cuadrada,  junto con sus murallas, hacían del monumento un lugar impenetable. Accedimos al recinto por la Puerta Aurea y continuamos por la calle Cardo, por donde se puede observar la residencia con mármoles italianos, granito rojo, esfinges egipcias, ....

Otros restos arqueológicos importantes son el Templo de Júpiter y el Mausoleo de Diocleciano que posteriormente se convirtió en La Catedral de San Diomo. Durante nuestra visita se estaba celebrando un oficio religioso, ambientado con unos magníficos coros. La sonoridad del recinto era impresionante.







TROGIR



A 20 km de Split, se encuentra Trogir, una de las ciudades más encantadoras que conocimos de la región dálmata. Está situada en una pequeña isla y unida a tierra firme por medio de un puente.  Pasear por sus callejuelas y por su puerto fue un verdadero placer. 



En el paseo marítimo, vimos el castillo Karmerlengo, una imponente edificación, antigua residencia del gobernador veneciano. Contruido en 1430, formaba parte de la muralla de la ciudad y, en otro tiempo, estuvo  conectada con la torre de San Marcos. 

Castillo Kamerlengo
Torre de San Marcos

El trazado de sus calles, el aire de ciudad medieval que conserva y la espléndida arquitectura veneciana hacen de Trogir un lugar de obligada visita.



En un extremo de la isla se encuentra una plaza con la Torre del Reloj, un campanario veneciano, de 47 m. de alto, que está construido en tres estilos diferentes,  y la catedral románica-gótica de San Lorenzo con una magnífica portada.




La portada románica de la catedral (finalizada en 1240) es una verdadera obra maestra que nos maravilló. Sólo por verla ya vale la pena ir esta ciudad. Sus piedras talladas a la perfección con un sinfín de pequeñas figuras, personajes bíblicos, alegorías a las estaciones, animales reales y criaturas del bestiario medieval, nos cuentan la historia del hombre desde el inicio de Adán y Eva hasta el día de la Crucifixión.








Entre Trogir y Split están los restos de siete castillos medievales, de los que toma su sobrenombre: la Riviera de los Siete Castillos o Kastela Riviera». 

 PRIMOSTEN


Es un pequeño pueblo de pescadores que anteriormente había sido isla. Está coronada por la iglesia de San Jorge y tiene una bonita playa. Nos adentramos entre sus callejuelas pero lo más bonito de Primosten es la vista desde la playa,  típica estampa del pueblecito coronado por el campanario de su iglesia y el estrecho istmo que le une al continente.


SIBENIK


Es la ciudad más antigua de la costa adriática. Se menciona su nombre por primera vez en 1066 y el título de ciudad le fue otorgado en 1298 a convertirse en sede episcopal. 

Del siglo XV al XVII fue una ciudad próspera gracias al comercio de sal, vino, la navegación y los molinos del río Krka. En este período la cultura se desarrolló y se construyeron monumentos, casas y palacios con lujosos portales, patios internos y escalinatas de formas sorprendentes.

A pesar de haber sido destruida varias veces, conserva una rica herencia histórica croata y es una de las mayores ciudades medievales mejor conservadas. Los monumentos más importantes de la ciudad son la catedral de Santiago, el Gran Ayuntamiento y las plazas renacentistas , entre ellas, la plaza de San Nicolás.  

Iglesia de Santa Bárbara
Plaza Pelegrini con la estatua del arquitecto Juraj Dalmatinac


El ayuntamiento de Sibenik es un precioso conjunto renacentista, construido entre 1533 y 1546, repleto de columnas y con una magnífica balaustrada. Está situado en una de las plazas de la catedral.

Ayuntamiento
La catedral de Santiago, que desde el año 2000 es parte del Patrimonio Cultural e Histórico de la UNESCO, data de finales del siglo XIV.


Fachada de la Catedral de Santiago

En el exterior de la catedral hay un friso con 71 cabezas. Dicen que los rostros, que muestran las más variadas expresiones, son los de aquellos habitantes de la ciudad que colaboraron económicamente en su construcción  y  cuanto más tacaños eran, más ridículas fueron sus caras.





PARQUE NACIONAL DE KRKA

Nos dirigimos al Parque Nacional de Krka, situado a 2 km de Sibenik, una magnífica superficie que se extiende sobre 109 km2, en el curso del río Krka y que fue proclamado Parque Nacional en 1985.  El río Krka con sus siete cascadas de travertino, es un fenómeno cárstico natural. El travertino es una especie de piedra caliza, que se produce en las aguas cársticas cuando se disuelve y sedimenta la cal del agua con la ayuda de los microrganismos, las algas y el musgo. Aparece con frecuencia en las corrientes fluviales superficiales y, debido a los hábitats diferentes en el área del río Krka, destaca por su riqueza de  flora y  fauna. 

El parque cuenta con una de las más conocidas bellezas naturales de Croacia, la cascada Skradin, la más larga y la más visitada. En ella, los visitantes se pueden bañar, aunque sólo en la zona delimitada con boyas por seguridad.

Para llegar a la cascada Skradin se puede acceder por la entrada de Lozovac, desde donde la organización del parque ofrece a los visitantes el transporte gratuito en autobuses desde la entrada hasta el inicio de un sendero que llega a la cascada Stradinski . Otra opción es llegar hasta la pequeña localidad de Skradin (unos km más adelante de Lozovac) desde donde los visitantes se trasladan en barcos. Tanto el precio del barco como del autobús están incluidos en el precio de la entrada. 

Nosotros accedimos desde Lozovac. Aparcamos el coche y subimos al autobús que, descendiendo por una carretera de curvas, nos dejó al inicio de un sendero y, atravesando un bosque con saltos de agua, arroyos cristalinos y puentes de madera, nos llevó hasta la explanada donde se encuentra la famosa y magnífica Cascada Skradinski, una piscina natural enorme, con cascadas en ambos extremos y donde, a pesar de que hacía fresquito,  había gente bañándose y disfrutando entre las caídas de las aguas cristalinas, en un el paisaje insólito y lleno de belleza. 





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Cascada de Skradin



Aproximándonos a la cascada, la gente del lugar nos sorprendió con unos puestecitos en los que disponían sus productos artesanos: zumos, frutos secos, higos, frambuesas, ... 



El área del río Krka alberga también algunos monumentos culturales e históricos, iglesias, monasterios, molinos,... que no tuvimos tiempo de visitar.


PARQUE NACIONAL DE LOS LAGOS  DE PLITVITZE

Después de la visita al Parque Nacional de Kra, regresamos a Sibenik para retomar la autopista que  llega hasta Plitvice, donde hicimos noche en un bungalow, que previamente habíamos reservado, y donde previamente repusimos energías con una cena opípera.




Al día siguiente nos dirigimos  al Parque Nacional de los lagos de Plitvitze, un lugar que, por un proceso análogo al Parque de Krka, se caracteriza por la formación de barreras calcáreas pero que, sin desmerecer al anterior,  lo supera con creces en belleza y majestuosidad.

Pitvitze, con una superficie total de 30.000 hectáreas (26.000 de bosque, 217 de agua), fue declarado Parque Nacional en 1949 y, en 1979, la UNESCO, lo declaró Patrimonio de la Humanidad. Son 8 km de recorrido por una valle poblado de bosques, donde el agua ha moldeado un paisaje sobre un relieve calcáreo verdaderamente único y extraordinario, formando 16 lagos a diferentes niveles y unidos entre sí por innumerables cascadas alternadas de arroyos, riachuelos, pozas y manantiales.


A pocos metros de la entrada, hay un mirador con una magnífica vista del río Korana, cuyo cauce fluye entre las altas paredes rocosas.






La visita se realiza andando por senderos y puentes trazados de madera , con diferentes recorridos. La entrada es válida para un sólo día.






Hay silenciosos barcos movidos por electricidad que recorren el lago más grande y trenecitos que salen de la entrada del parque para los tramos más largos del itinerario. 




En nuestra visita, las condiciones atmosféricas no fueron favorables, las lluvias se mantuvieron todo el día, y a veces caían  fuertes. Por este motivo, los senderos estaban solitarios pero, a pesar de eso, era tal la belleza del lugar que decidimos continuar y hacer varios circuitos protegidos por nuestros chubasqueros. Quedamos empapados, nuestros documentos mojados y una cámara estropeada, pero más nos hubiera pesado marchar sin descubrir este lugar, uno de los más excepcionales que hemos conocido 







Paisajes de acuarela, con aguas limpias, transparentes .











Sin duda, la mejor experiencia de toda Croacia y un lugar donde nos gustaría volver.

DE SPLIT A MARKASKA

Desde Plitvitce regresamos de nuevo en dirección a Split hasta Markaska, sin poder evitar hacer  varias paradas  para contemplar el maravilloso paisaje que nos brindaba la costa dálmata y un espléndido atardecer. 




MARKASKA es una población enclavada en una pequeña bahía a los pies del monte San Juve, que en verano recibe una gran afluencia de turismo debido a sus playas y el ambiente que le rodea, con multitud de restaurantes, bares y pub musicales. 

Como en la época que la visitamos no era temporada de playa, únicamente pasamos la noche en una casa particular ("sobe"), que nos vinieron a ofrecer al reconocernos, por el coche, como turistas. Al día siguiente por la mañana partimos después de un corto paseo.



De Makarska salen las excursiones en ferry a otros lugares,  las más populares son a la isla de Brac, famosa por su playa en forma de cuerno.

Por la temporada en la que nos encontrábamos, elegimos ir a la isla de Korkula, rica en historia y monumentos antiguos.  Para ello teníamos que llegar hasta la localidad de Orebic (Península Peljesac), desde donde salen los ferries cada hora. 

La estrecha península de Peljesac está unida a tierra por el istmo de Ston, y allí nos dirigimos.

DE MARKASKA A STON 


El istmo de Sion se alarga casi en paralelo a la costa y lo cruza por una carretera entre valles y pequeñas cuencas de tierra fértil, con grandes extensiones de frutales y viñedos (famosos los vinos Postup y Dingac).

En las aguas flotan los criaderos de ostras y crustáceos, parte de la economía de esta región.






STON


Llegando a Ston, lo que más llama la atención es la larga muralla de torres fortificadas que trepa la colina, una antigua construcción de más de 5 km de longitud, 41 torres y 7 bastiones, que se inició en 1333 y se terminó en el siglo XV, para para proteger el istmo y que nos recordó a la Gran Muralla China, aunque no tiene nada que ver.


El fuerte terremoto de 1996, trajo más destrucción a Ston, un lugar ya duramente golpeado por la guerra y, durante nuestra visita, los trabajos de reconstrucción seguían en proceso.  



KORKULA

En Orebic cogimos el ferrie que nos dejó en Korkula, en  20 min. 

La isla de Korcula es una de las islas más verdes del mar Adriático y cuenta la tradición que es el lugar donde nació Marco Polo.

La principal actividad de esta isla fue la exportación de la piedra extraída de sus canteras, destinada a la construcción de palacios, no sólo de esta región sino de muchas ciudades venecianas, una actividad que también hizo florecer el arte de escultores y maestros canteros que dejaron testimonio de su arte tanto en la isla como en iglesias y palacios de muchas ciudades. Actualmente las canteras están abandonadas y Kórkula vive sobretodo del turismo atraído por la belleza de sus pequeñas playas y su clima y sus abundantes plantaciones de olivos, naranjos y viñedos.

El casco antiguo se extiende sobre una península fortificada. En el puerto se alza el torreón Barbarigo (planta semicircular) y la Torjum, llamada torre del Príncipe, el espacio entre ambas torres acoge la logia de 1548, de la que parte una gran escalinata hacia la catedral.




Cuesta arriba, por estas estrechas y empinadas calles, llegamos a la plaza principal que acoge la catedral de San Marcos (S.XV) y varias iglesias y palacios.





Al atardecer volvimos a coger el ferry para llegar a  Ston, donde nos alojamos, no sin antes disfrutar de los sabores típicos de esta comarca.

Al día siguiente, nos incorporamos de nuevo a la autopista de la costa pasando por el Delta del río Neretva, que en su origen era una ciénaga y, tras drenarlo con un sistema de canales que delimitan infinidad de parcelas cultivables, es hoy un verdadero vergel .



Y siguiendo el curso del río Neretva, que entra en Bosnia-Herzegovina, llegaríamos  a la ciudad de Mostar, que entre 1992 y 1993, después declarar la independencia de Yugoslavia, fue objeto de un asedio de 18 meses y su histórico puente bombardeado.


Continuaremos por BOSNIA- HERZEGOVINA y MONTENEGRO.

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