15/7- TURMI (TRIBU HAMER)

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Día 15 julio- TURMI (TRIBU HAMER)


Después de comer nos acercamos a  visitar un poblado de la tribu Hamer  que a pesar de estár situado a unos 30 km del hotel, debido al estado del terrero, el trayecto en coche dura aproximadamente una hora.

Los Hamer viven al norte del lago Turkana y forman uno de los grupos étnicos más numerosos de la región (aproximadamente 15.000 individuos). La historia y el mito remiten a los hamer a un pasado glorioso. Según la tradición oral, fueron ellos los que encendieron el primer fuego y dieron luz a la humanidad. 

Comparten muchas costumbres con otras etnias, como los dassanetch y su actividad está también basada en la agricultura (sorgo, sésamo, alubias) y el pastoreo (vacas, cabras y ovejas).


Como es habitual, recogemos al guía local que nos introduce en uno de los poblados. El sol cae con fuerza, la tarde es seca y calurosa y no son las mejores horas para fotografiar. 


El poblado está en un recinto vallado con ramas y troncos para limitar la entrada a los animales salvajes.  Cada familia posee una cabaña y un corral para el ganado.


Todo está muy limpio. Se nota que el consumismo no ha llegado a estas regiones, no se ve ni un  plástico,  papeles o la basura típica de otros países. Las raíces de pueblos pastores, y por lo tanto nómadas, no ha dado lugar al desarrollo de una cultura material. Una consecuencia de los continuos desplazamientos es la posesión de pocas y ligeras pertenencias, sólo las imprescindibles para cubrir las mínimas funciones.


Al penetrar en cualquier choza sorprende su nítida desnudez.  A un sencillo fogón con un tosco recipiente de barro vienen a reunirse calabazas de distintas formas y tamaños, pieles de cabras o bovino, algunos cestos y rudimentarios utensilios.


En el poblado encontramos mujeres y niños, los hombres están fuera, en sus labores del pastoreo. 


En las tribus, la estética de cada individuo refleja su estatus social: cazadores, guerreros, mujeres solteras, casadas,  etc. 

En las mujeres las faldas de piel y los collares delatan su estado civil. Las solteras llevan montones de abalorios, los ornamentos de colores más vistosos y adornan su cabeza  con una cinta  ligeramente inclinada sobre su frente.


Junto a los abalorios sobresalen los  cintos y  banderolas recubiertas de conchas de caurí. Llevan también muchos brazaletes. 



Las mujeres casadas llevan faldas de piel de cabra con adornos que resaltan sobre el tono marrón de la piel. Sólidas gargantillas metálicas, abrazan sus cuellos; generalmente son dos y no se las podrán quitar nunca.  


Los hamer son polígamos. Las mujeres casadas que además de las dos gargantillas llevan otra más con una protuberancia pronunciada en la parte delantera, son las mujeres principales y su estatus social es muy respetado, tienen el privilegio de llevar el peso de la familia, la economía, la educación y participan en la toma de las decisiones importantes.




Los elaborados peinados de las mujeresde gran consistencia,  es otra de las cosas que  caracterizan a esta tribu.  Los realizan mezclando barro de color ocre y rojizo y grasas animales. 

Justo en la entrada del poblado vemos como dos mujeres se confeccionan el peinado.




Con la ayuda de un cuchillo van cortando las puntas de un peinado recién hecho.



Llama la atención que casi todas las mujeres llevan la espalda llena de cicatrices, señales de la fustigación del rito vinculado al  “Ukulí Kulá” (Salto de la vaca).





En la cultura de los Hamer el “Ukulí Kulá” o “salto de la vaca” es uno de los eventos más importantes de su vida: consiste en la celebración del paso de la niñez a la fase adulta, en la que el varón se convierte en guerrero y adquiere el derecho a casarse y formar su propia estirpe después de pasar un periodo de adaptación. Para ello, los jóvenes desnudos deben saltar al menos 4 veces una hilera de 10 vacas ante la mirada expectante de toda la comunidad, saltando sobre la primera y corriendo sobre el resto ; al llegar al final debe dar la vuelta y realizar el camino en sentido contrario. Si el iniciado se cae se considera un símbolo de mala suerte. Mientras tanto las jóvenes casaderas se dirigen a los hombres para provocarlos y pedirles que las azoten, como manera de demostrar su valor y fortaleza física, siendo así merecedoras del amor del joven hamer. Para ello en ocasiones los hombres utilizan finas varas largas y flexibles, hasta hacerles heridas  que dejan en sus espaldas grandes cicatrices y cuantas más  tenga, a causa de este rito, más respetada será.
Durante nuestra estancia en Turmi, nos avisan de que se va a celebrar uno de estos ritos pero para llegar al lugar tenemos que andar más de dos horas por medio de la sabana puesto que con el coche no se puede llegar. No nos vemos capaces porque además hace mucho calor y quedamos con pena. 

Jóvenes y niños vienen a despedirnos. Se han ganado unos cuantos birrs en la negociación de las fotografías, que como en todas estas tribus es habitual y llega a ser un poco agobiante, claro que están en su derecho porque los turistas también somos  muy pesados.


Al no poder asistir al rito del "salto del toro" , nos ofrecen visitar el Mercado de Dimeka, un mercado popular y colorido al que asiste gente de los poblados hammer, karo, ari y banna. Tiene lugar los martes y sábados y allí podemos contemplar el intercambio más antiguo del mundo, el trueque.


En el mercado de Dimeka vienen a comerciar fundamentalmente los Hamer, que ocupan más espacio que las mercancías que exponen. Podemos pasear y observar tranquilamente todo el desarrollo de  la actividad de compra o el intercambio de mercanciás: frutos, miel, mantequilla, sorbo, café, telas, mantas, utensilios,... 




A las mujeres hamer del mercado no les gusta que les  fotografiemos y se enfadan cuando lo hacemos.


El mercado se extiende por buena parte del pueblo y está organizado por mercancías que se extienden en el suelo.

La niña de blanco es de la tribu ari
Hay que destacar la presencia de las vasijas de barro de los bashada, muy apreciadas y de calidad superior a las que realizan otros grupos. 



En una zona se colocan las vendedoras de tef, con cuyo grano se elabora la "injera" o el pan de Etiopía.  La semilla de tef es la más pequeña de entre todos los cereales y sin embargo, es muy nutritiva y energizante. Gracias a que este cereal se puede cultivar en terrenos con poca agua, muchos pueblos de África han sobrevivido. Sus granos o semillas son muy pequeñas, lo cual favorece el ser transportados y sembrados en otros territorios por pueblos seminómadas.


Una mujer nos permite fotografiarnos con su mercancía,  el barro rojo con el los hamer se untan el pelo y la piel. Por la protuberancia del collar vemos que se trata de una primera mujer.


Paradas con alegres abalorios, estatuillas, calabazas y  sólidos recipientes de madera para la leche profusamente decorados



 Las mujeres muestran las marcas causadas durante sus ritos.

Las jóvenes hamer en el mercado cubren su torso con camisetas, sin dejar de lado sus vistosos abalorios cumplimentados con llaves, plumas, ..... 



Entorno al  mercado hay unos puestos de venta.



Los niños juegan con las cosas más cotidianas. Aquí la tecnología no ha llegado para ellos y  el tipo de vida es muy distinto a la de los nuestros. 


El bar de un hotel local donde nos detenemos a tomar un refresco. 


De regreso al lodge,  Johanes nos relata algunos aspectos de la cultura de estas tribus, que mantienen formes de vida y costumbres ancestrales. Una terrible práctica que se intenta erradicar es la de los niños MINGUI, denominado así a los niños nacidos en las tribus hamer y benna, entre otras, y que les empiezan a salir  los dientes por el maxilar inferior antes que por el superior. Para estas tribus, es un presagio de mala fortuna, no habrá lluvias, ni pastos y la tribu vivirá con mala suerte. Los pequeños deben ser arrojados desde lo alto de una montaña por sus propios padres. La mayoría, mueren, pero inexplicablemente, alguno se salva. Otras razones que consideran Mingui son: Si el niño nace de un matrimonio ilegítimo , si nacen gemelos o si el niño nace sin que la madre haya cumplido la obligación de no mantener relaciones sexuales hasta después de cumplidos tres meses del nacimiento de un bebe, en este caso la obligarán a abortar y para ello las mujeres mayores se suben en la barriga de la embarazada y empiezan a saltar como si estuvieran en el campo. 

Un niño mingui se salvó después de que sus padres le tiraron por un barranco y lo encontraran otra tribu que iban a recoger leña, le llevaron a Gimka, una población cercana en adopción y estudio en la Escuela Técnica. Actualmente es el jefe de la organización de la zona que lucha contra estas costumbres tradicionales y con la colaboración de la Fundación Omo Child han conseguido rescatar y salvar hasta ahora 42 niños.  Aunque el Gobierno etíope prohibe esta práctica, sólo los Karo han abandonado esta tradición.

Un verdadero shock cultural, a poca distancia de nuestra vieja Europa.

Impactados por el conocimiento de estas costumbres, llegamos al Lodge Buska Turmi.


Unos jóvenes hamer están drenando agua del río que está muy seco, para poner en funcionamiento el generador que dispensará electricidad al lodge, puesto que hasta esta zona no llega el tendido eléctrico. Ello hace que el suministro, en todo el recinto, esté interrumpido de las 22.30 h, hasta las 6h   del día siguiente. 

Cenamos y nos vamos a dormir. Mañana visitaremos a la tribu de los Mursi, los más innacesibles entre las tribus que hemos visitado. Dicen que tenemos que llegar antes de las 11h que es cuando regresan los hombres del pastoreo y al llegar bebidos pueden llegar a ser agresivos.    

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