16/7- PARQUE NACIONAL MAGO (TRIBU MURSI)

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Día 16 julio- TURMI - PARQUE NACIONAL MAGO(TRIBU MURSI) -JINKA-TURMI (350 KM)


Salimos del hotel a las 7.30h en dirección al Parque Nacional Mago para visitar la tribu más famosa del Valle del Omo, los Mursi, cuyas mujeres usan grandes platos de barro insertadas en el labio inferior y en las orejas, como símbolo de valor y belleza. Aconsejan llegar al poblado antes de las 11h de la mañana.

Seguimos por una pista sin asfaltar. El paisaje verde y frondoso contrasta con el rojo de la tierra. Animales y pequeños poblados se esconden tras la espesa vegetación.




Es una zona con mucha caza y durante la ruta, nos cruzamos con animales y una gran variedad de aves. Los árboles están cargados de nidos. 



Las armas para cazar o para luchar han existido en África desde los tiempos más remotos pero, desde hace unos años, estos pueblos además de las lanzas, flechas y cuchillos, que siempre han utilizado, usan armas automáticas para defenderse de los animales salvajes o de los enfrentamientos con otras tribus.  Es frecuente verlos por los caminos cargados con los Kalashnikov que compran en la frontera de Kenia,  así como la munición. Los hombres consideran las armas como parte de su propio cuerpo..




La visita los Mursi se recomienda hacerla antes de las 11h de la mañana. Parece ser que los jóvenes Mursi cuando vuelven a mediodía del pastoreo, beben alcohol (que ellos mismos elaboran) y terminan por tener un comportamiento algo agresivo. 

Por motivos de seguridad, para visitar la zona es obligatorio  el acompañamiento de un escolta y cuando llegamos,  en la entrada del parque, un soldado armado nos espera y nos lleva hasta el poblado.


Nuestra llegada es inesperada, los mursi no esperan ninguna visita. Nos comenta el guía que debido a que los chinos están construyendo una azucarera y ven pasar muchos camiones cerca de su territorio, están en estado de alerta y se sienten amenazados. Esto unido a que últimamente no llegan turistas, creen puede ser causa de guerra.


Cuando llegamos al poblado, las mujeres vienen ha nosotros para iniciar el mercadeo fotográfico (una foto= 5 birrs) que resulta bastante desagradable. Se colocan en fila y tenemos que señalar a la que queremos fotografiar. A veces se pelean entre si porque quieren ser elegidas y  no dan opción a imprevistos,  todas las tomas son posados que pierden toda la espontaneidad. Nos resulta imposible hacer una sola foto robada. También todas a la vez, nos ofrecen platos labiales como recuerdo  y es difícil decidir porque la presión  que ejercen sobre nosotros es tensa y agobiante hasta que nos despedimos y los jóvenes nos acompañan hasta el coche, entonces la relación se relaja. Les regalamos cuchillas de afeitar que valoran mucho y utilizan en sus afeitados y escarificaciones.  

Utilizarán los birrs  para comprar armamento en la frontera de Kenia.




La población Mursi (alrededor de 4.000 individuos) ha decrecido en las últimas décadas debido a violentos enfrentamientos con otros grupos étnicos, agravada por el uso de las armas automáticas.

Son pastores seminómadas que se mueven de acuerdo a las estaciones y sus rebaños de vacas son su riqueza principal,  que complementan con el cultivo del sorbo, el maíz y la apicultura practicada en zonas donde la mosca tse-tse no permite la cría de ganado. Son expertos en atravesar sus animales por el caudaloso y peligroso Omo, a parte de ser excelentes cazadores.


El clan posee una estructura política igualitaria en el que el  grupo de edad mayor es quien ejerce el poder y sólo existen los "jefes de rituales".

El rasgo distintivo de los Mursi son los platos labiales y lobulares de las mujeres. Se trata de un adorno corporal que tiene su importancia en el momento del matrimonio: cuanto más grande es el platillo de la novia, más grande es la dote que la familia puede pedir  y que  generalmente, consiste en cabezas de ganado.



Una pequeña incisión perfora tanto en labio inferior como los lóbulos de las orejas de la joven Mursi, como parte de los ritos de iniciación. En la incisión insertan un pequeño disco de madera o cerámica,  que irán renovando por otros de mayor tamaño, hasta alcanzar increíbles proporciones. Estos platos son un símbolo de status, belleza y elegancia y sólo las mujeres que pertenecen a una casta superior tienen derecho a llevarlos.


Las escarificaciones  (cicatrices) tienen un valor estético, las masculinas son prueba de fuerza y virilidad y las femeninas son consideradas un elemento de belleza con finalidad erótica. En algunos casos se utilizan cenizas vegetales para que el diseño de las cicatrices quede en relieve.


Apenas si llevan ropa y muchas se adornan todo su cuerpo, de pies a cabeza, con los más diversos trazados geométricos realizados con tiza blanca u otros tintes naturales obtenidos de la tierra, como un motivo puramente estético.


Para que los hombres sean reconocidos "guerreros" tienen que mostrar un gran número de escarificaciones como marca de valor. 



Los hombres solteros, hacen una exhibición de agilidad mediante la lucha con bastones “Donga”. Son duelos que se establecen entre jóvenes solteros de distintos segmentos territoriales que, a una determinada edad, se enfrentan con largos bastones de madera, donga, cuya parte final tiene forma fálica . En la lucha protegen sus partes más vulnerables con toscas telas de algodón . La ceremonia tiene lugar todos los años tras las cosechas (noviembre-enero), y la celebran todos los grupos como un paso más de sus jóvenes en su ascenso social. La lucha tiene un valor simbólico y se deben eliminar al contrincante sin producirle la muerte; ello ensalzan el prestigio del joven ante el grupo y sobretodo ante las jóvenes solteras. El sólo hecho de participar en el duelo, se gane o no, es motivo de reconocimiento al valor del joven y de que está preparado para el matrimonio.



Volvemos para Turmi.


En el camino de regreso paramos en Jinka, una pequeña población con grandes plantaciones de maíz y donde se concentran varias tribus para trabajar la caña de azúcar.


La calle principal de Jinka es la pista de aterrizaje de un aeropuerto donde, de tarde en tarde, llegan pequeños aviones. Aquí no hay ni torre de control, ni nada que se le parezca y es el lugar más concurrido de la ciudad, los jóvenes lo utilizan como campo de fútbol y en algunas temporadas hasta  pastan las vacas. Un lugar descuidado y sucio.



En un pequeño establecimiento local pedimos unos refrescos y hacemos un picnic.


Una mujer está cocinando una injera.



Miembros de las tribus Karo y Hammer, regresan a sus viviendas cargando agua mercancías, animales… Las pieles del ganado cubren sus cuerpos y verlos como van vestidos es todo un espectáculo.




Ya en el lodge, un relax y un paseo por un sendero de los alrededores.








Al final del día, África exhibe la belleza majestuosa y triste de sus atardeceres.


Día 17 julio- TURMI -ARBA MINCH 
Regreso a Arba Minch y paseo en barca por el lago Chamo.

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