15/7- OMORATE (TRIBU DASSANETCH) -TURMI

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Día 15 julio- OMORATE-TURMI 


A primera hora de la mañana nos dirigimos hacia la frontera de Kenia (155Km) , donde visitaremos varias tribus. El camino discurre por una pista junto a la nueva carretera que está en construcción. Vemos rebaños de vacas y cabras  cada vez más numerosos, ya que la mayor parte de las etnias son pueblos de pastores y el ganado es el elemento central de la economía y de la visión del mundo. Pero las condiciones medioambientales hostiles, con grandes sequías y la mosca tsétsé, han menguado sus reservas y para sobrevivir han tenido que recurrir a la agricultura especialmente del cultivo del sorbo y a la pesca,  hace unos años considerada impura .

Los animales son la riqueza de las tribus. Sólo sacrifican animales en las ceremonias por ritos importantes, generalmente cabras u ovejas, para consumo de la familia e invitados. La principal fuente de proteínas para su alimentación es la leche mezclada con la sangre que hacen manar de las yugulares con afiladas flechas y que luego taponan la herida con hierbas y excremento.

Llegamos a  Omorate,  un pueblo grande y  allí cruzamos el río Omo para visitar un poblado de la tribu Dassanetch, situado en la otra orilla y muy cercana al lago Tarkana 

Nos encontramos en los límites de la frontera de Kenya por lo que tenemos que pasar un control policial y dejar nuestros pasaportes. Un guía local nos acompaña hasta el poblado.



 Cruzamos el río con una canoa  o "kadech" construida con el tronco de una árbol hueco que filtra el agua,  quedando un poso en el fondo de la canoa y, como para sentarse hay que mantener el equilibrio, hacemos malabarismos para no mojarnos. Algunos jóvenes lo cruzan nadando, a pesar de que algunos kilómetros más arriba hay cocodrilos.


Los Dassanetch son una tribu nómada con alrededor de  25.000 individuos y, aunque  se consideran un pueblo ganadero, aprovechan la época de las lluvias para dedicarse a la agricultura en los márgenes del río Omo.  Son también excelentes pescadores de cocodrilos. 

En estas tribus, organizadas por clanes, la autoridad recae sobre un grupo de 30 ancianos denominados  "ara" (toros). Nada más bajar de la canoa entramos en contacto con dos de ellos, sentados plácidamente en  sus pequeños asientos de madera o "borkotos" que nunca abandonan. Llevan unas plaquitas encajadas en la barbilla.




Unas niñas  se acercan a nosotros y nos piden que les fotografiemos a cambio de 5 birr (0,19€). A pesar de que somos los únicos visitantes se nota que el turismo, aunque escaso, ha llegado hasta aquí. 
Les encantan los abalorios y es graciosos ver sus tocados confeccionados con chapas de refrescos, conchas, ... Algunas llevan cuencos de calabaza para protegerse del sol que también utilizan como cuencos para beber. 

La religión tradicional es de base animista y encierra todo un mundo de simbologías y ritos.  Los jóvenes de ambos sexos siguen pasando por la ceremonia de la circuncisión, a pesar de que cada día son más las mujeres Dassanetch que se oponen a la mutilación sexual de las niñas pero una antigua costumbre margina a las que no lo hacen que sufren un rechazo social y no se pueden casarse ni tener hijos. Las dos ceremonias colectivas más importantes en esta etnia son: la circuncisión y el dimi.


Hombres y mujeres llevan el torso desnudo y faldas de tela o piel en la cintura, que indican en tanto  el estatus social como civil y la edad de las mujeres. 






El poblado está situado en un lugar bastante inhóspito y desértico, castigado por los rigores climáticos y cercado con ramas y troncos. Para llegar a él tenemos que andar un poquito.


 Las viviendas las construyen con estructuras de ramas que recubren del abundante papiro existente en el delta, de cuero o con chapas de metal, y que pueden montar y desmontar para facilitar su traslado. 







Son polígamos, como muchas de las culturas primitivas. Las mujeres casadas son las únicas que pueden usar faldas de cuero.






Uno de los detalles que más llama la atención en los Dassanetch son sus increíbles peinados masculinos que marcan el ascenso en el sistema de edad. Desde el rasurado completo con un casquete de pelo de los niños, hasta los sofisticados peinados con tierra que señalan la edad adulta y el reconocimiento social. Los más refinados son aquellos que, tras rasurar determinadas partes del cuero cabelludo, dejan los cortos cabellos de la parte central apelmazados con tierra,  que normalmente tiñen con colorantes ( ocre o blanco). El casquete así formado se aplana y se insertan en el diminutos cilindros de madera o hueso que servirán de soporte para llamativas plumas de avestruz. 

Llegamos al poblado en el momento en que están realizando una ceremonia. Es un acuerdo entre las familias de dos jóvenes casaderos y para celebrarlo han sacrificado una cabra  que consumirán los hombres pertenecientes a ambas familias.

Durante la comida se discutirá la dote que tendrá que entregar la familia del joven a la familia de ella.

Están tan concentrados en la ceremonia que apenas se dan cuenta de que les estamos fotografiando.
Durante la ceremonia un jóven con un cuchillo se encarga de abrir los intestinos del animal y estudiarlos para predecir el futuro de la pareja.




Es una ceremonia sólo para hombres.



Antes de sentarse a comer los hombres se embadurnan las piernas con excrementos de las vacas. Siempre sin soltar sus asientos de madera "borkotos"que también utilizan como almohada y para proteger sus preciosos peinados.



Extienden unas ramas verdes que utilizarán como mantel y comen la carne casi cruda.





 Abandonamos el poblado y cruzamos de nuevo el río Omo. En Omorate recogemos los pasaportes y tomamos unos refrescos cerca de un gran cartel de prevención de sida. 



Regresamos al hotel en Turmi, un lodge en medio de la sabana.



Aquí comeremos y por la tarde visitaremos un poblado de la tribu de Hamer. 



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