11/7- AKSUM

19:11


Día 11 julio – LALIBELA-AXUM

El vuelo de Lalibela a Aksum, dura 45 min. Dejamos las tierras de los amara (idioma el amárico), para entrar en  la zona de Tigray, la etnia de los tigres ( idioma el tigrinya). 

La mayor parte de la población Tigray se dedica a la agricultura, aunque con duras condiciones porque es una zona muy pedregosa que recibe escasas lluvias.




En 1984, esta zona padeció una de las más largas sequías de la historia de Etiopía, recuerdo que a Europa nos llegaban imágenes muy duras, pero la ayuda internacional no les llegaba porque el gobierno de aquella época les marginaba por temas políticos e incluso empleó la aviación para bombardear las caravanas de camiones de ayuda internacional que pretendían llegar a Tigray, matando a miles de personas inocentes.



La parte antigua de Aksum conserva viviendas de piedra y de adobe. 





La piedra se pica manualmente y en estas tareas trabajan hasta estudiantes que se han diplomado y no encuentran trabajo.



El peinado tradicional de las mujeres de Aksum es muy elaborado, a base de trencitas y una de ellas recorre la frente.




Aksum es la capital más antigua de Etiopía y ciudad fundamental para conocer la historia del país. Fue la capital del poderoso reino axumita desde el S.III a.de C. hasta el S.XV y aún hoy es el centro espiritual del cristianismo ortodoxo etíope.

La primera visita la realizamos al famoso Parque Arqueológico de Estelas, declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO. La construcción de las estelas se atribuye a distintos reyes etíopes y comparten espacio con tumbas y mausoleos, aunque no se sabe a ciencia cierta si su significado es conmemorativo o religioso. 

Los aksumitas dejaron de construir estelas cuando abandonaron el culto a sus dioses paganos y adoptaron el cristianismo, pero estas colosales placas de piedra aún son un recuerdo del poder de Aksum, un reino que forjó un país.


El obelisco que vemos sobresalir en el recinto, mide de 20 m de altura y tiene 1.700 años de antigüedad. Está tallado con perfección y decorado con dos puertas falsas en la base y ventanas en todos sus lados y señala una tumba real.

El ejército italiano, a finales de 1935, lo trasladó a Italia como trofeo de guerra del régimen fascista y a pesar de que en 1947, con la firma del Tratado de Paz, el gobierno italiano se comprometió a devolverlo, la repatriación no se consiguió hasta el año 2005, después de cuatro años de trabajo duro y un coste de más de 6,9  millones de euros (hasta la pista del aeropuerto tuvo que ser acondicionada), "una cantidad que podría haber sido destinada a ayuda humanitaria de la que tan necesitada está el país"- nos comenta el guía- porque además, después de tantos años de ausencia, la mayoría del pueblo etíope no lo identifica.



Pero el obelisco más grande está caído justo a la entrada del recinto. Alcanza 33 m de altura y alrededor de 500 toneladas de peso, lo que lo convierte en el mayor del mundo realizado en una sola pieza. La piedra fue extraída entre los siglos III o IV de una cantera situada a 5km, transportada por hombres y elefantes y luego tallada. Se cree que cayó mientras lo izaban y así lo dejaron. 






Base del obelisco caíd0
Debajo del obelisco caído se encuentra una cripta con seis cámaras funerarias vacías y frente a ellas hay unas cavidades donde se depositaban los tesoros de los fallecidos. Las 500 toneladas que descansan  del obelisco, han abierto unas profundas grietas en las cuales se han adherido unos cristales que permiten controlar el avance de las hendiduras.



Junto a los estelas se encuentra  el Museo Arqueológico que hace pocos años se renovó con ayudas internacionales. Hay expuestas monedas, cerámicas, abalorios, herramientas... hallados en  las excavaciones. 

Johanes nos muestra un mural con el alfabeto de gue’ez, la lengua primitiva del país, previa al amárico, una especie de latín etíope en el que están escritos los antiguos códices religiosos y las crónicas reales.



Saliendo del recinto, nos trasladamos a unos 3km de la ciudad para visitar las ruinas de un antiguo palacio (s.VI d. C.) perteneciente al rey  Kaleb y  a su hijo Gebre Meskel. Unas escaleras de piedra conducen a un gran número de galerías y compartimentos subterráneos con sus tumbas y varias cajas en piedra vaciada que contienen en su interior los cofres donde se supone que en su día guardaban grandes riquezas en oro, perlas y otras piedras y metales preciosos.


Los muros de las tumbas están hechas sin argamasa, ensamblando las piedras. 





Desde este recinto, se puede ver el campo de batalla de Adúa, donde en 1896, el ejército colonial italiano fue derrotado por el pueblo etíope y que se recuerda con gran orgullo.

Nos encontramos a  unos 20 km de la frontera de Eritrea, hasta hace pocos años zona de guerrilleros y aún hoy zona de conflictos entre los dos países. En 1993 Eritrea se proclamó independiente, dejando a Etiopía sin mar y debido a que es un país muy cerrado, le llaman la "Corea del Norte de África". Entre otras cosas, nadie puede huir del país y si lo hace el gobierno encarcela a la familia que queda. 

(Al fondo Eritrea)
De regreso a la ciudad, entramos en una cabaña, que bien podría pasar desapercibida, donde se guarda la piedra más antigua que describe las victorias del rey Ezana. Está escrita  en  en tres idiomas: griego, sabeo y gue'ez. Como la mayor parte de las reliquias antiguas, sorprende lo poco protegido que está, pero la economía del país no da para más.

La encontraron unos campesinos, en 1972, mientras hacían sus cosechas  y el Ministerio de Turismo del país, les regaló 1.000 birr a cada uno.


En las afueras de la ciudad, se encuentran las ruinas del  Palacio de la Reina de Saba, que fueron descubiertas debajo de las cosechas de unos campos.


Según el mito, la historia etíope comenzó con la reina de Saba, diez siglos antes de la venida de Cristo al mundo. La soberana  que dominaba extensos territorios y asentaba el centro de su poder en Etiopía, oyó hablar del sabio monarca Salomón que reinaba en Israel y viajó hasta Jerusalén para conocerle, quedando tan impresionada que se convirtió a la religión judía. Cuando decidió volver Salomón la sedujo mediante un ingenioso truco y la reina etíope quedó embarazada. Ya en su país dio a luz un hijo a quien llamó Menelik, que a los veinte años viajó a Jerusalén para conocer a su padre y de regreso se trajo a Etiopía el Arca de la Alianza, donde se guardan las Tablas de la Ley, entregadas por Dios a Moisés en el monte Sinaí, proclamando al etíope "pueblo elegido" por Dios para custodiarlas por siempre. Y allí siguen, según afirman los más fervientes defensores de la leyenda, en un templo de Axum sin que nadie puede verlas salvo su guardián.

En esta historia se basó Steven Spielberg para rodar Indiana Jones "En busca del arca perdida".

En los orígenes de la historia de Etiopía, se sucedieron dinastías diversas y todas se proclamaron descendientes directas de Salomón y la reina de Saba perpetuando una monarquía feudal.




Camino a las ruinas del palacio se encuentran los Baños de la Reina de Saba, un embalse de agua inmenso excavado en la roca, que se convierte en el punto central de la ceremonia anual de la Epifanía y cada 19 de enero, una procesión lleva una réplica del Arca hasta orillas del embalse.




Justo en frente del Parque de las Estelas se encuentra la iglesia de Santa María de Zion,  el mayor centro de peregrinación de Etiopía.  La parte antigua es un edificio anexo construido en el siglo XVII por el emperador Fasilidas, la parte nueva, mucho más moderna, fue construida por el emperador Haile Selassie  e inagurada en 1965.



En el interior hay unas pinturas muy bonitas del artista Loret Afork Tekle. Son dibujos minimalistas en los que el color está siempre por encima de la técnica para ayudar a visualizar lo que se quiere transmitir, de tal manera que los  analfabetos puedan leer en las paredes lo que no pueden leer en los textos.



Un rasgo característico del cristianismo ortodoxo etíope es la extendida veneración de la Virgen. No hay iglesia que no tenga una representación de la Virgen y el Niño, junto con las venerables y santas imágenes.



Entre los objetos antiguos se conserva  un magnífico libro sagrado con hermosas pinturas, escrito en gue'ez .





Cada vez que  en el texto aparece la palabra María, lo hace en color rojo.



La política y la religión han formado siempre un bloque en Etiopía y los libros sagrados etíopes recogen también los nombres de todos los reyes que sucedieron a Menelik I, a partir del siglo XVI. 


Muchos fieles llevan tatuada una cruz en la frente.


La iglesia ortodoxa etíope  considera la leyenda del Arca de la Alianza dogma de fe y en una capilla anexa a la catedral, dicen que está depositada la verdadera Arca de la Alianza que fue trasladada desde Jerusalén a Aksum por Menelik I. Sólo puede acceder a ella el sacerdote que la guarda, que antes de morir transmite su mandato a otro de los monjes y así de generación en generación. El pueblo copto-ortodoxo etíope, se siente como el pueblo elegido por Dios por la custodia de este objeto sagrado.


Iglesia de Santa María de Zion y al fondo, a la dcha, la capilla donde se conserva el Arca de la Alianza.
En un edificio anexo se conservan muchos objetos históricos de valor, así como las coronas y vestiduras  de los primeros emperadores, aunque el polvo y el estado de conservación no es el deseable y en pocos años se pueden echar a perder muchos de ellos. 




De regreso atravesamos la parte antigua de Aksum.




 En una plaza se encuentra la Rotonda del Santo Yared, un árbol rodeado de un pentagrama que era donde el santo estudiaba y preparaba los himnos sobre los textos de los Evangelios, siendo la primera música que adoptó la iglesia ortodoxa y que hasta ahora utilizan.






Nos hubiera gustado pasear por esta parte de la ciudad pero es difícil para un "farengi", los niños nos abordan y corren detrás de nosotros continuamente pidiendo dinero, caramelos,...  nos vamos pues hacia la zona moderna donde se sitúa el hotel. 
























En la zona moderna la moda se expone en el exterior de las tiendas.








Unos comerciantes nos saludan.


 

Terminamos la tarde con la ceremonia del café.


Con nuestra visita a la ciudad de Aksum finalizamos nuestro viaje por el Norte de Etiopía pero, a pesar de que todas las iglesias que hemos visitado son cristianas y los cristiano- ortodoxos constituyen el mayor grupo religioso del país, Etiopía se caracteriza por su diversidad religiosa, siendo los musulmanes el segundo grupo en importancia de la población. Aquellos que siguen religiones tradicionales africanas de tipo animista o pagano son el 8,4% y corresponden en su mayoría a las tribus del sur, por donde continuamos nuestro viaje, completamente diferente a lo que hasta ahora hemos visto.



Día 12 julio – AXUM-ADDIS ABEBA – AWASSA.

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