8/7- DE BAHIR DAR - GONDER

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8 de julio - BAHIR DAR- GONDER


A las 8h, después del desayuno, tomamos dirección Gonder (a 180 km por carretera) para visitar el conjunto de castillos fortificados de los portugueses. 
La carretera no está muy transitada por vehículos pero si por personas y  rebaños de animales  que muchas veces cruzan o descansan en medio de ella, por lo que hay que circular con mucha atención. Johanes nos explica que, en caso de accidente o muerte del animal , la sanción siempre recae en el conductor.

Vamos atravesando pequeñas aldeas y vemos con curiosidad el ajetreo de sus gentes y la vida rural pero al cabo de unos km tenemos un  pinchazo y como el día anterior, en las Fuentes del Nilo Azul, habíamos tenido otro, y el conductor no lo había arreglado, tiene que ir al pueblo más cercano a buscar ayuda, lo que supone estar cerca de tres horas parados en la carretera.



Pero lo que para el guía representa un problema, para nosotros es un motivo de alegría porque nos permite  disfrutar y  fotografiar de cerca lo que desde el coche en marcha contemplábamos con entusiasmo. 

La gente de la zona pasa tranquila, se paran, nos saludan y con la ayuda del guía conseguimos entablar alguna pequeña conservación. Casi todos van descalzos. Son de la tribu de los amara y su idioma es el amariño. 








Gente muy religiosa, algunos grupos -nos dicen- se dirigen a un entierro cercano.



El paisaje que nos rodea es también muy bonito y con una gran variedad de aves de todos los colores.



Lo niños, que ya desde bien pequeños hacen de pastores, se acercan a nosotros y nos piden caramelos, bolígrafos  y camisetas. Nos llaman "farenyis", un término que deriva de la expresión "français" y define en Etiopía a los hombres blancos que fueron los primeros en llegar a estas aisladas regiones. Más tarde, en el sur también es frecuente que nos llamen "you, you" que proviene del inglés (tu, tu).




Las mujeres cargan a sus bebés en la espalda y grandes bultos en la cabeza. Muchas llevan tatuadas cruces en la cara y Johanes nos explica que, como en la guerra de Sudán se las robaban, era una forma de conservarlas.



En todo el trayecto no vemos ni un tractor, ni lo veremos a lo largo de todo el viaje. Los campesinos aran la tierra descalzos y con ayuda de bueyes sujetos a un yugo de lo más rudimentario.




Abajo, con nuestros nuevos amigos que no se separaron de nosotros hasta que nos marchamos. Repartimos algunos regalitos. 

El joven de la camiseta roja -que era de nuestro hijo- lleva en la boca una ramita de un árbol llamado Neem, que a menudo vemos que llevan y utilizan  para su higiene bocal.



Resuelto el problema reiniciamos el viaje con rumbo a Gonder y de nuevo vemos  el paisaje a través de nuestras ventanillas. Atravesamos aldeas y vamos tirando alguna instantánea mientras circulamos.

Algunas casas están hechas con troncos de eucaliptos y otras son de adobe con techo de paja o latón. Se observa mucha actividad.
A lo largo del camino hay campos de arroz y de tef, un cereal que es el principal ingrediente de la injera, el pan tradicional de Etiopía. 


En la carretera hay puestos con venta de brotes de hojas de chat, un estimulante vegetal muy apreciado que se consume legalmente en el país. Se mastica, se deja reposar en la boca y se va tragando poco a poco el jugo que desprende. El precio en esta zona es muy económico,  100 gr 1 birr, mientras que en la ciudad Johanes dice que 100 gr cuestan 24 birrs. Él  compra y nos deja probar pero no notamos ningún efecto. 



A la que paramos los niños que aparecen por todas partes.


 Atravesamos una zona montañosa y verde con un paisaje espectacular y pequeños poblados de chozas concentradas entre cultivos. 




Con Johanes  en "La nariz del Diablo"


Llegamos a Gonder y comemos. En todos los hoteles podemos elegir menú a la carta, la comida por lo general es bastante buena y los precios que indican muy baratos para nosotros, aunque es la agencia la que paga porque en el viaje está todo incluido.
(100 birrs =3,7 €;  1 €=27 birrs). ( Adjunto foto menú del hotel)


Después de comer visitamos el recinto medieval de castillos europeos, del siglo XVII, declarados Patrimonio de la Humanidad por la Unesco en 1979. Nos recibe el guía local que nos va relatando la historia que Johanes nos traduce. 

Un poco de historia: Entre los siglos XV y XIX, el país fue un continuo baño de sangre a consecuencia de constantes invasiones musulmanas y somalíes y constantes luchas internas. Se sucedían los usurpadores en el trono, pero todos ellos se proclamaban sin excepción pertenecientes a la dinastía salomónica. Una expedición portuguesa vino en ayuda del rey etíope, para repeler una invasión musulmana que incendió y ensangrentó el país entre 1529 y 1543. Los portugueses permanecieron en el país como tropas aliadas, hasta bien entrado el siglo XVI, y dejaron su huella en algunas construcciones, como castillos y puentes y consiguieron que dos emperadores aceptaran obediencia a Roma y profesaran el catolicismo pero todo terminó cuando el rey Fasilides, a finales del siglo XVII, expulsó y decapitó a todos los católicos del país, restableciendo como religión oficial el credo copto.


El lugar  contrasta con todo su entorno y  más bien parece un trozo de Europa pero los nativos sienten gran estimación por el lugar y es costumbre que los diplomados en Bellas Artes y licenciados en Historia, vayan a fotografiarse al finalizar los estudios delante del castillo de Fasilides, el más antiguo de todos el conjunto.


A Gondar  le llaman el Camelot de África, a causa de estos seis castillos que se alzan en el recinto imperial, todos ellos construidos por orden de cada uno de los seis reyes que formaron la dinastía de Fasilides, hijo de Susinios, coronado emperador en 1632. 


Se dice que el emplazamiento de Gondar lo eligió el jesuita español Pedro Páez para el emperador Susinios, y fue su hijo Fasilides quien encargó el primer castillo a los descendientes de los artesanos portugueses que habían viajado al país, junto con una expedición militar lusa, para ayudar al rey etíope a combatir a los invasores musulmanes del caudillo harari Ahmed Gragn.


Los palacios tienen forma rectangular y cuentan con tres pisos rematados por una torre cuadrada, en cuyas esquinas se levanta otra torre de menor tamaño. En la edificación se aprecian influencias axumita, india y portuguesas. Fueron residencia imperial desde 1636 hasta 1855, fecha en que el emperador Tewodros II conquistó el trono .


La decadencia de Gonder, que ya se había iniciado a consecuencia de las intrigas palaciegas y las luchas dinásticas, se agravó cuando Tewodros abandonó la ciudad a poco de proclamarse emperador y trasladó la sede del gobierno imperial a otra ciudad. Posteriormente, la ciudad fue saqueada por los mahdistas sudaneses durante el siglo XIX, y por último, ocupada por tropas nazis italianas en el transcurso de la segunda guerra mundial que la utilizaron como bases de operaciones. Algunos de los edificios de Gonder fueron dañados por el bombardeo de las Fuerzas aéreas británicas durante la campaña de liberación.



Palacio de la emperatriz Mentewab en cuyas paredes se conservan las cruces de Gondar (complejo de Kushuam. )



A 2km de la ciudad se encuentran Baños del Emperador Fasilidesun recinto formado por un palacete de dos plantas rodeado de una piscina rectangular de 2.800m2 que se llenaba  con el agua de los ríos de los alrededores y  se usaba para la práctica de deportes y ceremonias religiosas.


La piscina se sigue utilizando en la fiesta de Epifanía, la gran fiesta religiosa, que se celebra  todos los 20 de enero,  rememorando el bautizo de Jesús en las aguas del río Jordán. Grandes congregaciones de eclesiásticos entre cantos y bailes de los fieles, con sus túnicas de algodón que cubren cabeza y  hombros, trasladan el Tabot o Arca de la Alianza hasta la piscina bautismal de Fasilides,  donde se bañan para renovar su bautismo y las mujeres estériles buscan la fertilidad. 


 Las enormes raíces de las ceibas  invaden los muros de piedra que rodean el recinto y nos traen el recuerdo de los maravillosos templos de Angkor (Camboya)




A 1km  de Gonder, se encuentra el Monasterio de Debre Birhan Selassie (s.XVII), la iglesia más antigua y la única que se salvó de los saqueos y destrucciones de los mahdistas sudaneses, gracias al terror que les producía los grandes nidos de abejas que habían. Tiene un jardín  con grandes enebros, olivos y varias especies de pájaros.


Presenta planta rectangular pero se levantó sobre un antiguo templo circular, como suele ser usual en la mayoría de las iglesias etíopes.



Esta iglesia es famosa sobretodo por sus impresionantes frescos medievales que en las paredes laterales reflejan diversas escenas bíblicas .


Imágenes de la Crucifixion y Trinidad, a quien la iglesia está dedicada.    


Pero lo más destacable son las pinturas del techo que representan ochenta caras de querubines mirando en todas las direcciones, obra del pintor etíope del siglo XVII Haile Meskel. 


 No  falta en  la iconografía de ninguna de las iglesias la imagen de San Jorge en su caballo blanco, patrono nacional de Etiopía. 

Todos los santos, profetas, ángeles, Cristo, Virgen, ...miran de frente , mientras que los villanos aparecen siempre de perfil.



Y las imágenes del demonio siempre de negro, con ojos que dan miedo y grandes colmillos, aunque aquí ha perdido un poco el terror al estar cautivo.


A la salida de la iglesia, jóvenes coptas ofrecen injera  a los peregrinos.




 Al bajar del monasterio vemos unas chozas donde se alojan estudiantes que estudian ge'ez, una lengua muy arcaica que se utiliza en los servicios religiosos, entendí que algo similar a nuestro latín.


Terminadas las visitas dedicamos el tiempo libre a pasear por la ciudad de  Gondar.























Día 9 julio – GONDER-LALIBELA














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