7/7- BAHIR DAR (EL LAGO TANA Y LAS FUENTES DEL NILO AZUL)

8:19



7 de julio -  ADDIS –BAHIR DAR.


Por la mañana temprano, vuelo con las líneas domésticas de Ethiopian Airlines hacia la ciudad de Bahir Dar para iniciar nuestro viaje por el norte del país, donde se encuentran una serie de conjuntos artísticos religiosos y fortificaciones extraordinarias. 

Etiopía es uno de los países con más lugares declarados Patrimonio de la Humanidad y gran parte de éstos se encuentran en el norte.

Bahir Dar es una bonita y urbanizada ciudad, con una amplia avenida rodeada de palmeras a orillas del lago Tana, el más grande de Etiopía. Su nombre en amárico significa "cerca del mar". Es también la región de la tribu amara, procedentes de los semitas, que durante siglos disfrutaron de un estatus de privilegio y es por ello, que su idioma (amariña o amárico) y su religión (cristiano ortodoxa) fueron considerados oficiales del país.

Después de dejar las maletas en el hotel, nos dirigimos al puerto de Bahir Dar. Nuestro objetivo es visitar algunos de los monasterios  de los siglos XIV a XVI que se encuentran dispersos por el lago, que cuenta con 37 islas. 


No hay turistas y los únicos que embarcamos somos nosotros.



Estas islas están protegidas y no se puede cultivar en ellas, hay árboles de papaya, mango, plátano,... pero todos son salvajes. Conviven algunas comunidades de monjes coptos y familias en pequeñas aldeas, que se dedican a la venta de artesanía que ellos mismos fabrican. En la isla de Kebrane-Gabriel no pueden entrar mujeres y niños pero hay otra de monjas, más al norte, donde no pueden entrar los hombres.

La primera parada la hacemos en la península de Zeghe, cubierta por un denso bosque tropical, para visitar el monasterio Ura Kidane Mihret. Nos recibe un guía local que nos acompaña hasta su emplazamiento y nos relata en amariño la historia que Johanes nos va traduciendo. En todos los lugares de interés turístico, que visitaremos del país, hay un acompañamiento de guía local, son estudiantes a los que se facilita un medio de trabajo.

Ascendemos por unos senderos que nos conducen al monasterio y pasamos por pequeños poblados donde los nativos venden artesanía, que será la más bonita que encontraremos durante el viaje, lástima de no saberlo antes porque al ser el segundo día apenas compramos nada.






Bonitas y coloridas cestas llamadas "muday" en amariña.




Pinturas que imitan a las de los templos que visitaremos, realizadas con colorantes naturales.



Llegamos al monasterio Ura Kidane Mihret, construido en el siglo XIV y reconstruido en el XVI. Es de adobe, con planta circular y techo cónico que hasta hace poco era de paja. Tiene varias puertas que permiten el acceso de forma diferenciada entre sacerdotes, hombres o mujeres, antes hay que descalzarse. Entre sus paredes se conservan magníficos frescos pintados en los siglos XVIII-XIX con escenas de la Biblia en un estilo un poco naif. También guardan manuscritos y objetos eclesiásticos. 








Como en todas las iglesias coptas, en la parte posterior, detrás de una cortina, se guarda el tabot - réplica del Arca de la Alianza- que sólo el monje que la custodia puede ver.


Actualmente están construyendo un museo para albergar los tesoros del monasterio, algunos del siglo XIV: cruces procesionales de plata, tambores, vestimentas reales de varios emperadores, ... ahora se guardan en un viejo edificio ruinoso custodiado por un vigilante armado.



En  la isla crecen plantas de café salvaje que sus gentes recogen y venden, siendo el país uno de los mayores productores. El mejor café se recoge cuando los cafetos están a la sombra de grandes árboles y los nativos los recoge manualmente, uno a uno, en la fase óptima de maduración, lo que sin lugar a dudas lo convierte en uno de los mejores cafés del mundo.



El café se bebe con asiduidad y tradicionalmente de manera ceremonial, un ritual que las mujeres etíopes realizan varias veces al día de forma artesanal. Ellas mismas tuestan el café, lo muelen y lo dejan hervir lentamente al carbón en un vasija de cerámica negra o "jabena" mientras van quemando incienso. 


En el lago Tana realizamos la primera ceremonia del café, una bonita experiencia y el mejor café que jamás hayamos probado.






Dejamos la península de Zeghe, los niños vienen a despedirnos. 



Embarcamos de nuevo para visitar un nuevo monasterio en una isla cercana donde se encuentra el monasterio Entos Eyesu-Monastery, cuya cúpula verde sobresale en la cima de una frondosa vegetación.



Rafael y Johannes ascienden las escaleras que llevan al monasterio donde unas monjas venden las entradas. 





El monasterio es de nueva construcción,  con un estilo arquitectónico similar al anterior.


Como en todos, antes de entrar hay que descalzarse y las mujeres y hombres no pueden entrar por la misma puerta.



Dentro, entre sus paredes circulares, hay unas pinturas recientes muy coloridas.



El sacerdote lee un pasaje del libro sagrado. 


Sacerdotes a la salida del monasterio.


Finalizadas estas visitas y como el cielo amenaza tormenta, regresamos a Bahir Dar. 

Después de comer nos acercamos a ver las cataratas del Nilo Azúl, haciendo un pequeño trekking, con lluvia incluída.

El recorrido que va desde Bahir Dar hasta la entrada del parque de las cataratas, a 32 km al sur,  atraviesa pequeños poblados rurales. Se nos hace corto el trayecto observando la vida animada a ambos lados de la carretera.


Una familia transporta a un enfermo a un centro médico.





Los hombres aran las tierras con sus bueyes.





Al llegar al poblado de Tis Abay, que significa "el humo del Nilo", el guía se acerca al Centro de Información Turística, donde venden las entradas para llegar a las cataratas del Nilo Azúl.

Empieza a llover pero estamos decididos a seguir adelante a pesar de que el camino está muy resbaladizo. Se acercan niños para ofrecernos ayuda, es un medio para ganarse algún "birr" (la divisa nacional de Etiopía) pero lo cierto es que, ante el estado del camino, sin ellos posiblemente no hubiéramos llegado.


Llegamos al puente de los portugueses - llamado así porque fue construido por los portugueses-  que cruza el río Abay , que es como llaman los etíopes al Nilo Azúl. Fue el  primer puente de piedra que se construyó en Etiopía y debido a las lluvias su paso  está intransitable y cubierto de barro. 


Superado este tramo, seguimos ascendiendo el camino con dificultad, cruzándonos con pastores que regresan con sus rebaños.







El tiempo empeora y la lluvia arrecia fuerte. Una mujer que está hilando a la puerta de su casa, para aprovechar las horas de luz, nos invita a refugiarnos en ella.



Nos enseña lo que hace. La vivienda está divida en dos partes y la única luz es la que se desprende al disparar el flash de la cámara.



Por la foto que disparamos a Johanes podemos ver el otro rincón de la casa.






Cuando la lluvia cesa continuamos el camino y, después de subir una pequeña colina, empezamos a oir el rugido del agua. 


Por fin llegamos al punto desde donde el legendario río se precipita por una pared de roca, de más de 40 m de altura, después de su nacimiento junto al lago Tana pero la construcción de una presa para generar electricidad, ha hecho menguar su caudal y no resulta tan espectacular como esperábamos. 

Y más que las Fuentes del Nilo Azúl, podríamos decir del Nilo marrón por el color de sus aguas, debido a la gran cantidad de sedimentos que arrastran, especialmente en época de lluvias.



Y mojados pero contentos de encontrarnos en el mítico lugar que el español Pedro Paez, aventurero, explorador y erudito, describe cuando lo descubre en 1631, siendo el primer europeo. Este jesuita, enviado en misión evangelizadora a Etiopía,  se abrió paso en la corte real y se ganó el favor del emperador Susinios y de su hermano, el Ras Sela Krestos, quien se convirtió al catolicismo, dirigió la construcción de edificios para el Emperador Susinios y escribió la primera Historia de Etiopía, siendo muy apreciado por los nativos.


Con Marta, una buena ayuda para superar los obstáculos del camino. 

Una excursión que, debido a la lluvia, hicimos con dificultad pero que se convirtió en una pequeña aventura.

8 de julio - BAHIR DAR- GONDER

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