TERQUE, DESIERTO DE TABERNAS, LUCAINENA DE LAS TORRES, MAR DE PLÁSTICO Y ALMERÍA (2014)

23:02


Almería, mayo 2014

Desde Ohanes llegamos a Terque, un municipio que conserva bellas casas de arquitectura burguesa, de finales de siglo XIX. La intención es principalmente visitar el Museo Etnológico que se localiza en una de estas casas y por la que se puede realizar un recorrido por los oficios, ámbitos domésticos y acontecimientos religiosos, sociales y políticos de la historia de Terque y la comarca. Como desafortunadamente está cerrado, nos conformamos con un recorrido por sus calles.

La entrada del pueblo está presidida por un gran olmo centenario que ocupa gran parte de la Plaza Mayor y que es, sin duda, uno de los símbolos de Terque. 





La iglesia parroquial dedicada a Santiago Apóstol, fue construida en el S.XVI sobre una antigua mezquita musulmana.


Siguiendo por el casco antiguo de Terque vemos las casas burguesas del siglo XIX, testimonio de los años de esplendor económico de algunas familias con la explotación de las minas de Gádor y las exportación de la Uva de Barco, en aquella época.


Pero el principal ejemplo de arquitectura burguesa de Terque y de la provincia es la Casa de los Caballitos, construída en 1900 y llamada así por las figuras que coronan la baranda de la terraza superior. Aquí David Trueba rodó una escena de la película"Vivir no es fácil con los ojos cerrados", título adoptado de una canción compuesta por John Lennon durante su estancia en Almería..






Dicern que el interior conserva las estancias con el mobiliario primitivo.


Nos acercamos al Barrio de las Cuevas de  Terque para ver un importante conjunto de cuevas históricas excavadas por el hombre, en la ladera de la montaña. 


Las cuevas suelen tener un porche que da entrada a la habitación principal que cuenta con una chimenea.



Nos dirigimos al Desierto de Tabernas y ya, desde la carretera, las vistas aparecen impresionantes. 




El Desierto de Tabernas, declarado paraje natural,  es la extensión de terreno más árida del sur de Europa.


La desolación del Desierto de Tabernas es tan espectacular como las características geológicas que lo enmarcan.




¡Qué fuerte viento soplaba ese día!


El Desierto de Tabernas evoca las imágenes de innumerables películas del oeste que allí se han ido rodando. 

Hace ya muchos años, cuando visitamos esta zona, la entrada a los auténticos escenarios era libre y estaban bastante abandonados. Recuerdo lo que disfrutamos haciendo el facsímil de  un rodaje pero actualmente, la entrada vale 18€ y cómo tan sólo queríamos estar un rato, decidimos pasar de largo.





Siguiendo el  recorrido por estas tierras de sol, entre montañas, barrancos, soledad y silencio,  llegamos a  Lucainena de las Torres, donde visitamos las antiguas minas de hierro.



Pero antes paramos a comer en el Mesón de la Plaza, un restaurante del pueblo muy frecuentado por el equipo de rodaje de Trueba, pero ese día estamos solos. Nos atiende la dueña, Pura González, que nos sirve un sabroso queso en aceite, lomo, una ensalada con naranja típica de la zona, unas buenas perdices y un postre.  Quedamos satisfechos aunque el precio es algo elevado.


Nos acercamos a las Minas de calcinación.




La producción de los hornos de calcinación  se inició en el año 1895, llegando a ser la zona más productiva de la Sierra Alhamilla con una de las explotaciones mejor estructuradas de la provincia. Aquí se utilizaron los medios técnicos más modernos  de la época para la extracción. Estuvo en funcionamiento hasta 1942.










Por la carretera nos llama la atención las grandes extensiones de cultivos de olivos. 



También resulta  interesante la visita a la antigua almazara de Los Albardinales, donde se elabora el aceite Oro del Desierto.

A través de las diferentes salas, más modernas y más antiguas, Rafael Alonso nos va explicando el proceso de extracción del aceite de Oliva Virgen Ecológico, desde su comienzo hasta la actualidad. Luego hacemos una cata con varios aceites.

La variedad más valorada es el Aceite de Oliva Virgen Extra obtenido de aceitunas en envero, de recolección muy temprana. 

Oro del Desierto tiene el reconocimiento de su excelente calidad con  una multitud de premios y exportan a algunos países del extranjero, entre ellos Japón.





De aquí volvemos a  Ohanes atravesando de nuevo, un muestrario natural de formas geológicas.




Al atardecer, las cabras salvajes descienden por la sierra de Ohanes,  atravesando la carretera.



Al día siguiente nos acercamos a la comarca del Poniente Almeriense, también llamado Mar de Plástico por ser una zona cubierta prácticamente por invernaderos, donde se cultivan la mayor parte de hortalizas, verduras y frutas que se consumen en Europa.

Desde el municipio de El Ejido hasta Roquetas de Mar, atravesamos impresionados kilómetros y kilómetros de plástico, siguiendo la costa mediterránea. Su extensión es tal, que dicen que es una de las obras creadas por el hombre que se pueden ver desde el espacio.



 


Y así, llegamos a  Almería, la capital, que llegó a ser el puerto más importante del  al-Andalus omeya y que se abre con su amplia bahía al Mediterráneo, 


Aparcamos en el Paseo Marítimo de Poniente, un lugar muy agradable para pasear, bañarse o tomar el sol.


La Playa de la Sirena Loca transcurre paralela al paseo.


Nos adentramos en  núcleo antiguo de la ciudad. 



 Catedral Fortaleza de la Encarnación (S.XVI ) con fachada y portal renacentista.



Toca tapear y en Casa Puga nos ponemos las botas.






Dominando sobre su colina vemos sobresalir la Alcazaba (siglos X a XV), el recinto fortificado de construcción musulmana que por falta de tiempo no podemos visitar.



En el Paseo central, nos sentamos en la  genuína terraza de la Cafetería Coimbra para tomar una muy recomendada una leche merengada. 


Y ya por fin, regresamos a Ohanes,  a 52 km de la capital.

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