2. VIETNAM/CAMBOYA: HUE

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En Hue visitamos un mercados de productos frescos, animado y colorido, la Ciudad Imperial y el recinto de Tumbas de los emperadores de la dinastía Nguyen.












HUE (julio/agosto 2008)

De Hanoi cogimos un vuelo a Hue. Llegamos por la noche y, después de cenar, fuimos a dar un paseo a orillas del río Perfume, cerca del puente iluminado construido por los franceses, algunos aseguran que con los planos del mismo Eiffel.



Junto a las orillas había unos pintorescos barcos anclados y mucho ambiente a su alrededor.





No sabemos con seguridad que estaban celebrando entre música, cantos y oraciones, pero entendimos que se trataba de una ceremonia en honor a sus ancestros.

Una de las familias nos invitó a participar y nos ofrecieron pastas y bebidas.



Al día siguiente visitamos el mercado de Dog Ba de Hue. Una de las cosas que más nos gustó, a lo largo de todo el viaje, fue pasear por estos recintos abarrotados de puestos, sobrados de todo tipo de productos, de aromas, de colores y de gente amable.
























En estos animados puestecillos venden de todo, desde ranas enteras y "peladas" hasta huevos de las aves más exóticas. Pero lo que siempre caracteriza a estos mercados es la frescura de los productos, de las verduras, del pescado y del marisco vivo que huele a fresco.

















Hue, ciudad Patrimonio de la Humanidad, fue el hogar de trece emperadores de la dinastía Nguyen entre 1802 y 1945. El primero de ellos, Gia Long, asesorado por el arquitecto francés Olivier de Puymanel, construyó la ciudadela al estilo de la Ciudad Prohibida de Pekín, consiguiendo una curiosa mezcla chino-francesa. Dentro de la ciudadela estaba la Ciudad Imperial, donde se trataban los asuntos de estado y, en el interior de ésta, la Ciudad Púrpura Prohibida, residencia del emperador y su familia.
















Nos desplazamos al sur de Hué para visitar algunas de las tumbas de los emperadores Nguyen, repartidas en un hermoso paraje y que son uno de los monumentos más importantes de la zona.



Obsesionados por el poder eterno y la fusión entre lo terrenal y el más allá, los emperadores vietnamitas se construían, en vida, los palacios en los que habrían de gobernar una vez muertos y en ellos volcaban toda la simbología propia de sus creencias.

Sin embargo, aunque el trono imperial fue ocupado por trece monarcas, sólo 7 recibieron el honor de poseer su propio mausoleo, ya que los demás murieron en el exilio o en vergüenza.





La tumba del emperador Tu Duc en Hué es uno de los trabajos más hermosos de la arquitectura real de la dinastía de los Nguyen. Se encuentra dentro de un bosque de pinos, a 8 km de Hué y es la mejor preservada de aquellos monarcas. Tu Duc la diseñó y elaboró (1864) mientras estuvo vivo. Le llevó tres años la construcción usando trabajos forzados, debido al miedo que tenían los trabajadores de morir al término de su construcción y como represalia por conocer los datos de su tumba.

Tu Duc nunca fue enterrado en esta localización, sino en un sitio no conocido, en alguna parte cerca. De hecho, decapitaron a las 200 personas implicadas en la procesión del entierro, inmediatamente después, para salvaguardar su localización.













Aunque Tu Duc tenía 104 concubinas, murió sin descendencia y adoptó a Kien Phuc para continuar su linaje. Se le considera el último emperador de Vietnam, en el sentido de que fue el último que gobernó con independencia.







Amurallados a modo de ciudadelas y con lagos naturales o artificiales, en los mausoleos no faltan los edificios para los mandarines que ejercían las funciones de ministros, ni los altares dedicados a los ancestros, ni las representaciones de dragones, fieles guardianes del poder del emperador.












Nada se escapa al férrero control del simbolismo, hasta el color de las tejas es cuidado: amarillas para el emperador, verdes para los mandarines.





La tumba imperial de Dong Khanh es la más pequeña de todas, con influencias francesas y esculturas de terracota. La tumba en realidad era un templo en memoria del padre del emperador, pero se reutilizó a modo de tumba debido a la repentina muerte de Dong Khanh a la edad de 25 años, tras 3 años de reinado. Debido a su corta edad no tuvo tiempo de planificar y construir su tumba imperial.






Sin lugar a dudas, la Tumba Imperial de Khai Dinh es la más majestuosa de todas y la más turística. Fue construida a modo de mausoleo y al mismo tiempo monumento, lo que explica los once años que tardó en construirse.

















Ceramicas en la tumba Imperial Khai Dinh de Hue.



Estatuas de piedra en el patio de ceremonias de la tumba.

El coste de construcción de la tumba Imperial Khai Dinh fue tal, que el Emperador subió los impuestos al pueblo Vietnamita en un 30%.



Finalizadas estas interesantes visitas, volvimos a Hanoi y, al día siguiente, emprendimos nuestra ruta hacia Hoi An.

La ruta de Hue a Hoi An, en autocar, nos amplía la visión del país: aldeas, campos de arroz, campesinos trabajando, barcos de pesca, las bicicletas y motocicletas como medios de transporte y carga,... 

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