ZIMBABWE

21:40

Julio de 1996

Desde Mozambique tomamos un avión para volar a Zimbabwe. Desembarcamos en Harare, la capital, donde paseamos e hicimos alguna compra, antes de iniciar una nueva etapa del viaje.



Zimbabwe, la antigua Rodesia, es un país rodeado por Sudáfrica, Borsuana, Zambia y Mozambique. La riqueza de esta tierra, con la explotación de sus minas de oro y el comercio de esclavos, atrajo a numerosos europeos, primero portugueses y luego ingleses, consiguiendo que la población blanca dominara el país.

Tras diferentes conflictos, el país alcanzó su independencia en 1980, denominándose República de Zimbabwe. Las elecciones fueron ganadas por la Unión Nacional Africana de Zimbabue, el Zanu, el partido del actual Presidente, Robert Mugabe, que desde entonces ha dominado la vida política del país ganando siempre las elecciones, aunque con falta de transparencia.

El idioma oficial es el inglés.



La ciudad no tenía nada que ver con Mozambique y se veía mucho más ordenada y moderna.




De Harare nos trasladamos al Parque Nacional Hwange, la reserva más grande de Zimbabwe y disfrutamos haciendo safaris fotográficos al amanecer, al atardecer y hasta de noche.

Riqui, que tenía entonces cinco años y dominaba el inglés porque iba al colegio internacional de Maputo, nos hacía de intérprete en la mayoría de las ocasiones y, era muy gracioso, cuando no entendíamos algo, colocarle en primera fila para que nos tradujera. "You for President" le decían en el hotel cuando nos veían, a todos, pendientes de lo que decía el más pequeñajo.




Un gran foso separaba el entorno del hotel de la zona salvaje donde acudían los elefantes a beber agua, de un pantano, al atardecer.








Los safaris los hacíamos en un 4x4 descubierto y con un guía que rastreaba las huellas y nos avisaba cuando había algún animal cercano. Vimos muchos, aunque también pasamos largos períodos sin descubrir ninguno.
Resumen de safaris en el post: http://pilargbcn.blogspot.com.es/search/label/SAFARIS
Foto del grupo en el Hotel de Parque Hwange: Rafael, Pilar, Ángel, pilar, Antonio, Laura y Riqui. Roger nos hace la foto.



En la sabana africana son muy comunes las acacias y los baobabs, árboles que están en el origen de numerosos mitos y leyendas, arraigadas en la memoria de África. Uno de ellos señala que en los primeros días del mundo los dioses repartieron semillas entre todos los animales para que las plantaran; las del baobab se la dieron a la hiena, ésta un poco torpe, y enojada por haberlas recibido en último lugar, decidió plantarlas al revés, lo que explicaría la extraña impresión que producen los Baobabs, como si sus raíces estuvieran en el aire. 

Un baobad, también llamado popularmente árbol botella. 
Acacia
Del parque nos fuimos al lago Kariba - que divide Zimbabwe y Zambia- que nació de la creación de un gigantesco pantano inaugurado el 17 de mayo de 1960, en la operación llamada "Arca de Noe", sacando miles de animales salvajes de una zona que quedó anegada por las aguas. 





Maniobras militares. 
Embarcamos para hace una excursión por el lago.
Pagando para embarcar

Barco de pescadores
La navegación por el lago fue muy agradable y relajante. Las aguas estaban infestadas de hipopótamos y cocodrilos. Había tramos con tanta vegetación que, a veces, era diiícil navegar y sorteamos a muchas aves suspendidas en las ramas de los arbustos que sobresalían del agua.



Disfrutamos del  paisaje sobre cómodas colchonetas y compartimos refrescos en un atardecer espléndido. 










Al día siguiente visitamos una granja de cocodrilos, donde especialmente los niños disfrutaron y se atrevieron a coger las crías.




En el lago, nos alojamos en el Hotel Caribbea Bay, que tenía muy buenas instalaciones y vistas al lago Kariba. 









En las proximidades del lago las mujeres vendían artesanía y bonitas colchas que tricotaban.





Cataratas Victoria

Dejamos el lago Kariba por carretera para visitar las impresionantes cataratas Victoria, una de las siete maravillas naturales del mundo. 

David Livingstone, el misionero y explorador escocés, visitó la cascada en 1855 y las bautizó con el nombre de la reina Victoria, aunque son conocidas localmente como Mosi-oa-Tunya, "el humo que truena". 


Subimos a un helicóptero para contemplar las magníficas vistas de las cataratas.




Las dimensiones de Las Cataratas Victoria son espectaculares, miden aproximadamente 1,7 km de ancho y 108 m de alto.

 

El río Zambeze, cae precipitadamente y hace frontera entre Zambia y Zimbabwe.













El vuelo en helicóptero nos encantó, era un día muy claro y las vistas fueron fabulosas. A continuación fuimos a dar un paseo, pero nos dijeron,  que no podíamos salir de la ruta marcada, debido a la existencia de mambas negras (serpientes muy venenosas). 






Por la noche asistimos a un espectáculo turístico de danzas africanas





Al día siguiente regresamos a Mozambique para iniciar una nueva etapa del viaje por otro país.








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