7. ISLANDIA: HUSAVIK Y MYVATH

23:32

27 de julio 2013
Nos levantamos pronto, desayunamos  y volvemos a Husavik.
La excursión que hemos reservado para el avistamiento de ballenas es a las las 11h, pero como llegamos una hora antes y hay una barco que está a punto de salir, preguntamos si podemos embarcar,  nos dicen que no hay problema, únicamente que la excursión que habíamos reservado es de tres horas y ésta de  cuatro, pero nos la aconsejan más y tan sólo hay una pequeña diferencia en el precio. La compañía está tan segura de que veremos ballenas que de no ser así, regalan otro viaje.































Nos dan un mono rojo, que protege del frío de alta mar y también funciona como un salvavidas en caso de caer en el agua. A mi me dan una talla muy grande que me sobra por todos lados y nos reímos porque me parezco un poco a Fofito. Embarcamos en la bahía y salimos al océano ártico.



Hace un día precioso y la mar está muy tranquila. Primero  nos acercan a la isla Lundey (Puffin Island), donde anidan una gran cantidad de aves, especialmente de frailecillos.  Hay cientos de ellos, algunos pescando o nadando en las aguas de la bahía.
 




En la parte occidental de la bahía se divisan las hermosas montañas de Viknafjöll.


Lo primero que aparecen son familias de delfines.


En el barco nos dicen que estemos atentos al aviso de cuando divisen una ballena. La forma de  situarla es nombrando una hora y teniendo en cuenta que  la proa del barco  marca las doce. 
En este viaje conocemos a una agradable pareja catalana, Ricardo y Toni, muy aficionados a la fotografía y  armados con grandes objetivos, con los que mantenemos una charla y me dan algún consejo de fotografía.
Con gran alegría para todos, no tarda mucho en aparecer una ballena.  Se trata de una Humpback Whale, también llamada ballena jorobada, que está en período de extinción. Una de las especies más grandes, los adultos tienen una longitud de 12 a 16 m y un peso aproximado de 36 000 kg.


 La ballena desaparece y quedamos todos a la espectativa. ¿Por qué lado aparecerá?. El barco no se mueve y todos quedamos en silencio. De repente emerge,  ¡la tengo delante de mis narices!. ¡Es impresionante!,  ha pasado por debajo del barco y ni nos hemos enterado. Casi no puedo hacerle fotos porque tengo puesto el zoom y me acerca demasiado. Por fin, tiro en ráfagas con gran emoción.

La ballena se aleja, batiendo las aletas al agua y con grandes saltos de cola.




 Al cabo del rato aparece una segunda ballena, esta vez se trata de una Minke Whale o ballena enana, la especie más pequeña de todas las roncuales y también la más rápido.

Ya de vuelta, en el barco, ofrecen un chocolate con licor y pastas de canela, un refrigerio que debe sentar muy bien con el frío de alta mar, pero el día es más bien caluroso.
Han sido cuatro horas que han pasado volando. Una excursión altamente recomendable. 

 
Es domingo y Husavik está de fiesta. Cada barrio está decorado con un color y hay mucho ambiente. En el puerto las terrazas están a rebosar.


Abandonamos esta localidad para visitar la zona de Myvath.


Por el camino empezamos a ver algunas pozas de agua hirviendo.


Llegamos a Reykjahlíð y en el Centro de Información  nos dan un mapa de Myvath.   Desviándonos por la carretera 863, vamos a la zona volcánica de Krafla.
Krafla es una caldera volcánica de aproximadamente 10 km de diametro. Su pico más alto alcanza los 650m. Se han registrado un total de 29 erupciones de este volcán, teniendo lugar la última en 1984. En el 1724 tuvo una erupción que duró cinco años, conocida como los Fuegos de Krafla. 
 
Krafla


Está asentado en  una larga zona de fisuras de 90 km, repleta de volcanes de lodo hirviente, campos de lava, fumarolas humeantes y calderas donde hierve constantemente el agua sulfurosa. Es la zona que vamos a  visitar.


Muy cerca del desvío hacia Krafla, se encuentra la zona de Hverir, justo al pie de la colina roja de Námafjall (Montaña de la Mina) que la carretera N1 atraviesa por alto.


Hverir es la mayor solfatara de Islandia, un conjunto de pozos de barro hirviente, depósitos de azufre y fisuras por donde emanan vapores de agua con sulfuros de hidrógeno, a veces a gran presión. Es una notable extensión de extraño terreno con colores imposibles y nubes con intenso olor a azufre. 











En ruta pasamos por una enorme estación geotérmica que está en funcionamiento desde 1977 y aprovecha este calor del subsuelo para producir electricidad a toda la isla.


Al final del desvío de la 863  hay un aparcamiento para acceder al cráter del Viti (infierno en islandés ya que antiguamente se pensaba que el infierno se encontraba bajo los volcanes) uno de los volcanes más conocidos de Islandia, con un diámetro de 300 metros. Sus aguas de color turquesa provienen de las lluvias, ya que las propiedades de la tierra, muy arcillosa, impiden su filtrado.
Se puede pasear por la cima,  alrededor del cráter en  un camino ladeado y con  vistas espectaculares del  área Krafla.

Cráter del Viti

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Después de este paseo decidimos ir a visitar Leirhnjukur, una gran llanura desbordaba de lava por la erupción del Krafla en 1984. 

Desde del área del aparcamiento sale un sendero bien señalizado. A continuación un paso madera que rodea un lago de azufre y sigue a través de un campo de lava, que en algunas zonas  aún humea.

















Al final de la caminata se atraviesa una pequeña zona de nieve, que contrasta con el color negro de la lava.



Salimos de esta zona y regresamos a la carretera principal para ir al lago Myvath.
Paramos en el punto de interés de Höfði. Un paseo agradable por un pequeño sendero de abedules y abetos que se adentra en el lago,  creando un entorno boscoso de los pocos que se ven en la isla y que contrasta con el entorno de la zona.

Nuestra siguiente parada son los pseudocráteres de Skútustaðagígar. Al parecer se les llama así porque pese a que parecen cráteres normales, son formaciones que se formaron por explosiones de vapor de agua, ocasionadas por repentinas coladas de lava que, al engullir pozas y estanques, retenían masas de agua que al calentarse incrementaban su presión y estallaban. Esas erupciones espontáneas son la causa y origen de casi todos los islotes que se aprecian en el lago Myvath.
Los pseudocráteres de Skútustaðagígar rodean el pequeño lago de Stakhólstjörn, y todos ellos fueron declarados Monumento Nacional en 1973. Hay un pequeño circuito que permite unas buenas vistas del lugar y disfrutar del paisaje.




 Seguimos por Dimmuborgir,  un sendero con estructuras de lava y  restos de actividad volcánica. Hacemos el circuito que lleva hasta  Kirkjan (iglesia) de 2,5km y andamos alrededro de 1 h.  






 Desde esta gruta  hay senderos que llevan  hasta la cima del volcán Hverfjall. ¡Lástima que no tenemos tiempo!.

Krafla
Al fondo el Krafla
Cuando llegamos a  Kirkjan (iglesia), ttenemos que atravesarla para continuar el sendero  hacia la salida del recinto.

Kirkjan (iglesia)

Y después de un día tan intenso, que mejor forma que relajarnos en los  baños geotermales de Nature Bath muy similares a los famosos de la Laguna Azúl de Reykjavik, aunque más pequeños, tranquilos y con mucho más encanto. El precio también mejor (Myvath: 18 €, Blue Lagoo:45 ).

Estos balnearios geotermales poseen múltiples propiedades. La composición de sus aguas constituyen una mezcla única de ingredientes de alga: rica en sales y otros minerales, sílica y algas azules que confieren el tono característico del lago.




 

 Un magnífico baño de agua calentita, que nos deja la piel suave y  el entorno de una puesta de sol. ¿Qué más podemos  pedir?



Llegamos al hotel a las 12h, con una piel suave y felices después de tantas emociones.



























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