11. ISLANDIA: BOGARNES, DEILDARTUNGUHVER, HRAUNFOSSAR, REYKHOLT Y REYKJAVIK.

20:45

31 de julio 2013
Desayunamos tranquilamente y, a las 9:45h,  salimos del hotel para atravesar, de nuevo, la península Snaefessnes; esta vez por la carretera 56, que enlazará con la ring road y nos llevará de vuelta a  Reykjavik; antes haremos unas  paradas para visitar algunos sitios  de interés.

Hace mucho frío, estamos a 9º cuando llegamos a  Borgarnes, un pueblo con poco interés turístico,  que no llega a los dos mil habitantes. Situado en una península, en el fiordo de Borgarfjördur, es de las pocas poblaciones de la costa islandesa que no se dedica a la pesca, sino a la industria y el comercio. 
































De Bogarnes nos desplazamos por la carretera 50 en dirección a Reykholt, una comarca que se asienta en un valle de  gran actividad geotermica.



Desde la carretera vemos grandes nubes de vapor que se elevan. Se trata del  manantial de Deildartunguhver, el mayor de Europa, el agua brota hirviendo de la tierra a 100ºC (180 litros por segundo)









Seguimos la ruta hasta llegar a Hraunfossar,  una serie de cascadas formadas por arroyos que caen a través de
un campo de lava que fluyó de la erupción de uno de los volcanes bajo el glaciar Langjökull. Las caídas de agua se vierten en el río Hvítá de cornisas de roca porosa en la lava. El nombre Hraun proviene de la palabra islandesa " lava". 








Justo encima de Hraunfossar se encuentra Barnafoss, también llamada la cascada de los niños. Su nombre se debe a una leyenda que cuenta que los niños de una granja cercana, perdieron sus vidas cuando intentaban cruzarla por un puente natural de piedra, que estaba situado por encima del torrente y, que después del accidente, la madre destruyó.





A continuación hacemos una parada en Reykholt, uno de los lugares históricos más importantes de Islandia y un centro cultural durante siglos. Allí vivió y fue asesinado Snorri Sturluson,  poeta,  político y una de los figuras más importantes de la historia medieval islandesa.

Centro de estudios medievales de Snorrastofa, dedicado a Snorri SAturluson.
Un poquito más adelante del centro cultural, se encuentra el estanque de Snorri, una poza de agua caliente proveniente de un manantial termal, donde se cree que venía a bañarse Snorri.


Snorri Sturluson, llegó a ser uno de los jefes más temidos de Islandia. En 1218 viajó a Noruega y consiguió la amistad del rey Haakon IV Haakonsson. En 1220 volvió a Islandia con el compromiso, que no cumplió, de someter la isla al rey de Noruega. Tuvo que luchar contra su yerno, Gissur Torvaldsson, a manos del cual murió. Es autor de La saga de los reyes de Noruega y de fragmentos de la Edda que él mismo recopiló.

Estatua de Snorri Sturluson
Capillas de Reykholt
Terminadas estas visitas, nos dirigimos hacia  Hvalfjordur, donde un túnel de 6 km, atraviesa el fiordo por debajo del océano y nos lleva a Reykjavik. El peaje es de 1.000 coronas (6€).





 Son las 15:30 cuando llegamos a Reykjavik, completando de esta manera la circunvalación de la Ring Road. La temperatura ha subido a 14 ºC y hace un día precioso. 
Llegamos a  la Ghuesthouse Helga sin dificultad, una bonita casa en la periferia de la capital, donde pasaremos las dos últimas noches en la isla.


 Posiblemente sea una de las mejores del circuito. La habitación es  amplia, la casa está muy bien acondicionada y tiene de todo.




El  propietario, super-amable, nos facilita información al máximo. Le preguntamos por alguna pescadería, especialmente para ver el tipo de pescado que tienen y nos indica una muy cerca que nos encanta, es tal la calidad y la frescura de los productos que tienen que nos animamos a preparnos una buena cena en casa. Compramos salmón fresco y un  plato preparado confeccionado con bacalao, patatas y crema de leche, que resulta exquisito.
Luego vamos al supermercado Bonus (el más famoso y económico del país) a por huevos, unas latas de la cerveza nacional Víking, fruta y Skyr  (una especie de yogur bajo en grasa pero muy nutritivo y de sabores variados).
Revolviendo por el congelador del supermercado localizamos las famosas cabezas de la oveja cocida (con los ojos y todo lo que tiene una oveja viva, salvo el pelo) que recibe el nombre de “svie”. La cabeza de cordero puede servirse fresca o en conserva y es un plato muy popular en Islandia, al igual  que el “hákarl” la carne de tiburón fermentada o “el slátur” otro plato de carne de oveja  que se prepara de una mezcla de despojos de oveja envueltos en el estómago. Otra “delicia” bastante particular de Islandia es “el hrútspungur” que es una comida parecida al pastel compuesta  de testículos de carnero macerados en suero. Rarezas gastronómicas que nos llaman la atención pero que no nos atrevemos a probar.


Volvemos al centro de Reykjavik y paseamos tranquilamente por sus calles, por su iglesia Hallgrimskirkja, entramos de nuevo al edificio Harpa Conference, hacemos algunas compras y terminamos frente al mar ante la estampa del Sun Craf.

De vuelta a la guesthourse, preparamos una cena rápida y sin la menor dificultad,  haciendo uso del microondas. Todo está buenísimo.

Nos vamos a dormir porque mañana nos espera una larga excursión y tenemos que madrugar.



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