7. OSAKA

18:58






Este día visitamos el castillo de Osaka, una de joyas arquitectónicas de la ciudad y  callejeamos admirando algunos edificios modernos. En el centro comercial HEP Five, subimos a la enorme noria que, además de las magníficas vistas, nos sirvió de relax y, al atardecer, no quisimos despedirnos sin regresar a la zona de Dotombori para disfrutar de su ambiente nocturno, que tanto nos entusiasmó el día anterior.







OSAKA (13 de octubre, 2017)

Después de un buen desayuno, nos dispusimos a conocer esta gran ciudad, con cerca de 18 millones de habitantes en su área metropolitana, lo que la sitúa en la lista de las metrópolis más grandes del mundo y la tercera de Japón.

La ciudad se encuentra a un lado de la bahía de Osaka y es todo un antítesis de la refinada Kioto. Bloques interminables de cemento, modernos rascacielos y  carreteras elevadas, pero es especialmente de noche cuando  la verdadera Osaka aparece, con sus neones parpadeantes, sus luces y su diversión, 

Como el día amenazaba lluvia, decidimos empezar visitando el Castillo de Osaka. Se puede llegar usando la linea JR, gratis con el JRPass, pero decidimos hacerlo con metro y, como sería el transporte que utilizaríamos todo el día, sacamos un bono de 800 yenes (cada uno) que nos permitiría movernos, sin límite, por todas las estaciones.

Desde el hotel, cogimos la línea roja y fuimos de la estación M13 hasta la M18 y allí hicimos transbordo a la línea verde hasta la C18 (Tanimachi 4-chome) que es donde se encuentra una de las entradas al castillo, que cubre una superficie de aproximadamente un kilómetro cuadrado, dentro de un parque público.


























 El castillo de Osaka está rodeado de grandes murallas de piedra y unos amplios fosos, con más de 70 metros de ancho, hay que andar un ratito por el parque hasta llegar a la entrada.






Se trata de una espectacular construcción, de finales del siglo XVI, que ha jugado un papel primordial en la vida política y cultural de toda la nación japonesa. 


A través de los arces, que empezaban a adquirir unos bonitos tonos otoñales, divisamos el castillo, que destaca por su hermosa torre de 5 pisos. 




El castillo de Osaka fue construido sobre una base de piedra alta para proteger a sus ocupantes de atacantes con armas blancas y consta de ocho pisos interiores (accesibles por medio de un ascensor) y cinco pisos exteriores. Aunque ha sido destruido y reconstruido en varias ocasiones a lo largo del tiempo, la última data de 1997. 


Los castillos samuráis destacan por sus elegantes murallas de piedra en forma de abanico, que resultan muy difíciles de escalar.









La entrada al castillo cuesta 600 Yenes y está abierto de 9:00 a 17:00 h. En la parte superior del edificio hay un mirador de 360º, que proporciona unas fantásticas vistas de la ciudad y de todos los rascacielos que le rodean.


















El interior del castillo alberga un museo, una sala de convenciones y un altar en honor de Toyotomi Hideyoshi, el soberano que logró la unificación de Japón por medio de sus reformas políticas. Unos bonitos e ilustrativos dioramas recrean la historia de los señores que regentaron el castillo y de las batallas que tuvieron lugar en los alrededores.


Hay una exposición de antiguas máscaras y armaduras de samurai y en una zona alquilan disfraces,  de la época Edo, para hacerse una foto.



También  se pueden ver unas réplicas de los adornos que hay en la fachada del castillo.


Terminada la visita, salimos por la parte de detrás del castillo y regresamos al metro. 






Con la línea roja fuimos hasta Umeda (M16), la estación principal de Osaka y por donde pasan los principales ejes de transporte. Con más de 2.343.727 pasajeros diarios, es la más utilizada en la región de Kansai y cuenta con varios almacenes,  un montón de restaurantes, pasillos en todas las direcciones y el ajetreo  propio de una gran ciudad. Es tan enorme y caótica que nos costó mucho orientarnos y tomar la salida correcta para dirigirnos a nuestro siguiente objetivo. Afortunadamente, la gente es muy amable y  siempre está dispuesta a ayudar.



Pedimos información para llegar al futurista edificio Sky Building, a unos 500 m de la estación, y nos acercamos dando un paseo.

Se trata de un rascacielos de 40 plantas y 173 metros de altura, que fue inaugurado en 1993, obra del arquitecto Hiroshi Hara, el mismo autor de la estación de Kioto. Consta de dos torres gemelas que se conectan por encima con un mirador y vistas de 360º de la ciudad. Una escalera mecánica en un gran tubo de cristal sube a los últimos cinco pisos, entre las torres. 





Otro edificio muy curioso de ver es el Gate Tower Building, por cuyo interior pasa una autopista. También está cerca de la estación y vale la pena verlo.


La autopista pasa a través de los niveles quinto, sexto y séptimo del edificio y, además, en el tejado hay un helipuerto.






Umeda es una zona muy moderna y llena de rascacielos.


Nos acercamos al centro comercial HEP Five, un edificio muy peculiar que tiene una noria panorámica en su penúltima planta, una locura más en esta ciudad. 



Decidimos subir y nos relajamos un buen rato mientras disfrutábamos de las vistas de otro perfil de la ciudad. La entrada nos cuestó 500 yenes.








Al bajar de la noria nos hicieron una foto de recuerdo.


El centro comercial HEP Five está dedicado, prácticamente en su totalidad, a moda de vanguardia femenina y accesorios. En el segundo sótano hay un salón recreativo con gran cantidad de máquinas pachinko, un sistema de juegos de casino totalmente legales y muy popular en Japón, mezcla de pinball y máquina tragaperras. Al entrar nos llamó la atención la extravagante iluminación y el inmenso ruido que hasta molestaba a los oídos. Estaba llena de hombres trajeados, aprovechando el descanso de sus jornadas laborales. 









A continuación paseamos por unas galerías cercanas.









Osaka ofrece opciones gastronómicas para todos los paladares con una gran variedad de restaurantes. Tiene el apodo de "la ciudad de los gourmet" y sus habitantes se jactan de amar la buena comida. En un local nos hizo gracia ver la oferta de la paella y el arroz negro. 






Desde Umeda decidimos volver a la estación de Namba (M 20). Nos apetecía volver a pasear por Dotombori y disfrutar del ambiente antes de despedirnos de la ciudad, que abandonaríamos al día siguiente.


El espectáculo de las luces de los neones y el ajetreo de la gente era digno de ver.






Desde el puente Ebisu-bashi, nos despedimos de Glico Man.


En una de las calles, habían instalado unas mesas alrededor de unos chiringuitos que ofrecían platos populares y tenían muy buena pinta. Decidimos quedarnos a cenar y elegimos unos platos de fideos con pulpo, gambas y verduras, pinchos de pollo y diversas especialidades de tempura. En otra parada compramos unas castañas asadas gigantes que estaban buenísimas y finalizamos con unos vasitos de sake.







Estábamos terminando cuando empezó a llover y decidimos regresar al hotel. Eran las 19'30, muy temprano para ir a dormir pero, teniendo en cuenta que al día  siguiente teníamos que madrugar,  nos vino muy bien.

CONTINUAR:    HIMEJI/ KANAZAWA


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