1. JAPON POR LIBRE

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JAPÓN

Ruta de dieciséis días por la ciudad del sol naciente, en octubre del 2017.









INTRODUCCIÓN

Viajar es una experiencia maravillosa, una aventura en la que sumergirse para descubrir culturas, paisajes, arquitecturas y formas de vida diferentes a la nuestra, que amplían nuestros horizontes y ayudan a abrir nuestras mentes.

Japón es un país que no deja indiferente. Ciudades superpobladas y caóticas en contraste con templos milenarios y santuarios donde se respira tranquilidad con jardines de un refinamiento absoluto, que invitan a sumergirse en la contemplación de la naturaleza y en la meditación. Costumbres tradicionales en fusión con una sociedad moderna donde los avances tecnológicos están presentes en todos los aspectos de la vida: en las casas, en el trabajo, en el transporte y en el avance de la robotización. Occidentalizado pero distinto a Occidente y parte de Asia pero claramente diferente de las sociedades asiáticas, son algunas de las particularidades del país del Sol Naciente.

Cuando programamos nuestro viaje tuvimos dudas de si hacerlo por libre, dada la dificultad de una lengua para nosotros indescifrable y, aunque los primeros momentos al llegar al país fueron un tanto desconcertantes, la amabilidad de la gente que enseguida se presta a ofrecer su ayuda, hizo que pronto nos centráramos y asimiláramos el engranaje de los medios de comunicación que facilitaron nuestra movilidad y nuestra ruta.


NUESTRA RUTA (Del 7 al 23 de octubre) 

La estancia en Kyoto quedó un poco justa, es una ciudad encantadora que hubiera merecido algún día más. Dejamos más días para Tokyo con intención de hacer una excursión al monte Fuji pero el paso de un tifón en los últimos días nos lo impidió.

En esos días los colores del otoño empezaban a emerger, conocíamos que a finales de octubre y primeros de noviembre se pueden ver en todo su esplendor, pero no nos fue posible aplazar más el viaje.

Los alojamientos los elegimos a través de Booking y airbnb. Todos irán relacionados en las respectivas entradas.

La moneda oficial de Japón es el yen. La conversión es: 1000 yenes= a 7,55 euros.

Algunos blogs de viaje que nos han ayudado :

https://japonismo.com/

https://www.turismo-japon.es/itinerarios-sugeridos/los-inevitables

http://blogdetermico.blogspot.com.es/p/viajar-japon-por-libre.html

https://www.viajesyfotografia.com

http://davidneusviajes.blogspot.com.es/


OSAKA/ KYOTO

Después de aterrizar en el aeropuerto de Kansay (Osaka) nos dirigimos a la oficina de JR Pass para comprar un billete del tren Haruka (2.300 yenes) que nos llevaría a Kyoto donde iniciaríamos la ruta por el país. Llevábamos de Barcelona un JR Pass de 14 días que habíamos adquirido por 350 € , un abono para turistas que da acceso a los trenes express, los locales y los trenes de alta velocidad llamados Shinkansen y pedimos que nos lo activaran, a partir del día 4 que iríamos a Nara (los primeros días de Kyoto no lo necesitaríamos ya que nos desplazaríamos en bus). En dicha oficina también aprovechamos para hacer la reserva de algunos trayectos que haríamos con el JR Pass y que habíamos programado a través de Hyperdia (se pueden tomar los trenes sin reserva pero haciéndola te aseguras el asiento).


Nos fue muy bien la información que se ofrece del JR pass y el transporte en general, en el siguiente enlace:

https://japonismo.com/blog/como-moverse-por-japon

EL JR Pass se puede adquirir por internet o en agencias de viajes. Nosotros lo adquirimos en JTB Viajes Tourist Bureau (C/ Guitart, 43 - Barcelona). Nos lo dieron en el día, junto con unos mapas de Kyoto y Tokyo gratis, también ofrecen la tarjeta Pasmo o Suica, similar a una tarjeta monedero, que facilita movilidad para el transporte público y es muy recomendable ).





Con el tren Haruka llegamos a la estación central de Kyoto en 70min. y lo primero que hicimos fue pasar por la oficina de Información y pedir un plano de autobuses, la mejor forma de desplazarse por la ciudad, así como adquirir bonos de bus diarios (500 yenes cada uno). A continuación tomamos el metro para llegar a nuestro alojamiento, que habíamos reservado a través de airbnb y que estaba muy bien ubicado, a 4min de Shijo Station y al lado de una red de autobuses.


KYOTO

Después de tomar posición en nuestro alojamiento nos dispusimos a conocer la ciudad, que fue capital de Japón, durante más de mil años, acogiendo la sede de la Corte Imperial y otras instituciones que produjeron en el país lo más elaborado en el ámbito de las artes, la cultura, la religión o las ideas.

Kyoto es conocida como la ciudad de los mil templos, muchos inscritos en la lista del Patrimonio de la Humanidad de la UNESCO desde 1994 y, al ser la única gran ciudad japonesa que no sufrió bombardeos durante la Segunda Guerra Mundial, preservó muchos de ellos, así como su espectacular centro histórico donde se ve representado el antiguo Japón. Rodeada por colinas arboladas y espacios verdes, hacen que su visita, sea muy agradable.

CASTILLO DE NIJO

Nuestra primera visita fue el Castillo Nijo, que se encontraba cercano a nuestro alojamiento. Fue construido en 1603 para servir de residencia a los shogun Tokugawa por más de cien años, durante sus estancias en Kyoto, y por su suntuosa arquitectura fue declarado Patrimonio de la Humanidad (apertura 8:45 am - 4 pm. Entrada 600 yenes).




El castillo fue planificado como una estructura militar, con fosas que restringían el paso entre los edificios pero sin excluir un bello entorno.






Para entrar al recinto hay que traspasar por Higashi Ote-Mon, que es la puerta principal.



Después de cruzar el foso encontramos el Palacio Ninomru, considerado Tesoro Nacional, que está dividido en cinco edificios con un total de 33 habitaciones y más de 800 tatamis (esteras de paja de arroz que cubren las estancias). Resulta muy ingenioso el sistema de alarma que tiene llamado "oguisuban" o "suelo de los ruiseñores" que al pisarlo emite pequeños sonidos de pájaros cantando y era la forma de detectar las posibles invasiones de enemigos.

Durante nuestra visita coincidimos con grupos de mujeres con yukata, el vestido tradicional japonés.






El castillo muestra magníficos tallados hechos en madera de una sola pieza y cubiertos con pan de oro.






El interior se visita descalzo y a medida que se van traspasando las salas, unas explicaciones narran como se desarrollaba la vida en el castillo. Destacan los paneles pintados de las salas pero como está prohibido hacer fotos, incluyo dos que he bajado de internet:





El recinto cuenta con tres magníficos jardines clasificados entre los más bonitos de Japón.














BARRIO DE GION


Abandonamos el Castillo Nijo cuando ya empezaba a caer la tarde y, antes de que se hiciera de noche,  nos acercamos con un taxi al distrito de Gion.   Como curiosidad, los vehículos libres llevan una luz roja encendida, mientras que la verde indica que están ocupados, las puertas se abren y cierran automáticamente y los taxistas llevan todos guantes blancos. Hay varias compañías, las que llevan un trébol verde son algo más económicas. Ir hasta Gion nos costó unos 1.200 yenes.



En el barrio de Gion hicimos un recorrido a pie por el hanamachi o barrio de geishas de Miyagawacho, con las famosas okiya (el lugar donde viven las geishas y maikos) y las típicas casas de madera de los antiguos comerciantes japoneses que hoy albergan restaurantes y casas de té (ochaya) donde algunas trabajan. Son pequeñas y estrechas y algunas tienen un pequeño jardín en la parte delantera. La gran mayoría de las okiyas se pueden distinguir por las lámparas de papel que cuelgan fuera y los nombres de las geishas y maikos escrito en tablas de madera que hay en la entrada.







ZZ
Al final de la calle Hanamikoji  asistimos al espectáculo del teatro de Gion Corner (2.500 yenes), donde se realizan algunos espectáculos, de unos 50 min, realizados por geishas que representan una pequeña muestra de las 7 artes tradicionales japonesas: La ceremonia del té, el ikebana, la danza Kyomai, el teatro Bunraku y Kyogen, la música de Koto y la danza Gagaku de la antigua corte imperial. Fue muy interesante.




Terminado el espectáculo nos dirigimos a la calle Shijo Dori para cenar. Entramos en uno de los muchos restaurantes que exhiben en su escaparate una reproducción en plástico y cera de los platos que sirven, una práctica común en Japón y que nos ayudó a elegir con facilidad nuestro menú en nuestro primer día (1.100 yenes x plato, alrededor de 8 euros). Estaba todo muy bueno.


Alrededor de las nueve de la noche nos introducimos por la popular calle  Pontocho, que corre paralela al río Kamo. Peatonal y estrecha, con casas tradicionales, restaurantes y casas de té, es también otro de los distritos donde se pueden ver a geishas y maikos y, entusiasmados, vimos pasar algunas que regresaban  apresuradas a sus okiyas.


El trabajo de las geishas consiste en entretener a los clientes en las ochayas mediante la conversación, el arte y el baile y necesitan años de duro aprendizaje. Muchas buscan un danna o patrón que las convierta en su protegida y se haga cargo de sus gastos.



Cara blanca y labios rojos delicadamente contorneados. La nuca, acentuada por la zona sin pintar, se considera muy sensual. El peinado especial lleva diferentes ornamentos y peinetas.

La vestimenta tradicional, el magnífico y colorido kimono (llevan otro interior) incorpora un obi  o fajín  que en las maikos es mucho más ancho y cuelga desde las axilas hasta los tobillos. 

El calzado es una especie de zuecos altos de madera, con cierto desnivel, con el que se mueven a una velocidad sorprendente.


Después de pasear por la calle Pontocho nos fuimos andando hacia nuestro alojamiento, un pequeño estudio que reservamos a través de airbnb,  sencillo pero con lo más básico y suficientemente cómodo para nuestra estancia en la ciudad.



Nos habían aconsejado mucho un apartamento situado en Gion, pero cuando intentamos reservar ya estaba completo. Parece ser que está muy solicitado y hay que pedirlo con bastante antelación. Por si alguien le puede interesar dejo el contacto:

mikesuzuki6363@gmail.com

Tenemos unos amigos que estuvieron en él y vinieron encantados.

Y después de programar las visitas del siguiente día, nos fuimos a dormir.

SEGUIR LEYENDO: 

 KYOTO: ARASHIYAMA, NINNAJI, KINKAKUJI, RYONJI Y GYON.




























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