ETIOPÍA NORTE (2014)

19:12

Julio 2014



Entrada global de la RUTA NORTE, por los destinos de: Abbis Abeba, Bahir Dar, Gonder, Lalibela y Axum.













INTRODUCCIÓN


La decisión de ir a Etiopía fue un nuevo reto de explorar y conocer un poco más el mundo en que vivimos,  percibir la emoción del encuentro con otras culturas completamente distintas a la nuestra y ser conscientes de estar disfrutando de una privilegiada experiencia, con alma de viajeros.


"Nos hacemos mayores y tiempo habrá para vacaciones más convencionales" y... dicho y hecho, nos pusimos en marcha. Contratamos un viaje organizado y en grupo pero, al ser los únicos que en la agencia optamos por este destino, tuvimos guía, chofer y transporte a nuestra entera disposición.

Durante los dieciséis días que duró nuestro viaje por el norte y el sur del país, fuimos espectadores insaciables de paisajes, culturas milenarias y a través de su historia, conocimos  el drama y la grandeza de su pueblo.



UN POQUITO DE HISTORIA

Etiopía es uno de los países más pobres del mundo, la pobreza se percibe continuamente y eso duele pero es también uno de los países más fascinantes que existen,  la única nación de África que nunca ha sido colonizada por una potencia extranjera y que, tal vez por ello, conserva unos rasgos únicos: su lengua, su religión, sus mitos. 

Su historia está marcada por la dinastía salomónica, tiránica y cruel durante siglos que se inició con el poder de Menelik I (el hijo de Salomón y la reina de Saba) y terminó con el emperador Haile Selassie, derrocado en 1974  por el golpe de Estado comunista del comandante Menghistu que estableció una feroz dictadura hasta que, a su vez,  en 1991 fue destituido por un frente guerrillero del norte y tuvo que exiliarse a Zimbawe, donde el presidente Mugabe le ofreció asilo político. Eritrea ganó su independencia y Etiopía perdió su mar,  declarándose República Democrática y Federal hasta nuestros días pero, con el nuevo gobierno, las fértiles tierras y la riqueza de recursos del país siguen sin corresponden con la pobreza de sus gentes.


INICIO DEL RELATO

5 de julio- BARCELONA-EL CAIRO-ABBIS ABEBA


Salimos de Barcelona a las 15.30 y tras una escala en El Cairo, aterrizamos en el aeropuerto internacional  Bole, de Addis Abeba,  cerca de las 3 de la madrugada. Después de realizar los trámites para el visado (17€ por persona), la recogida de maletas y el cambio de moneda (birr), nos dirigimos a la salida donde nos recibe Johanes, el guía que nos acompañará durante todo el viaje y con el que conectamos bien desde el primer momento.

Es  temporada de lluvias, el suelo está mojado y el clima es fresco y agradable. La iluminación de la ciudad es muy tenue y las viviendas apenas se distinguen. El hotel está situado en un lugar céntrico, aunque no lo parece, y en su entorno hay varios negocios con luces rojas encendidas para atraer a los clientes. Son las 5.30h. Dormimos unas horas.

6 de julio, del 2014- ABBIS ABEBA


Desayunamos y a las 10h, nos recogen para iniciar las visitas a la ciudad. Es domingo y en el tráfico de la calzada se mezclan personas,  animales y  coches. Las aceras están hechas polvo y el asfalto lleno de baches.

Johanes, con un buen español aprendido en Cuba nos va dando información del país.

Abbis Abeba, es la capital y la ciudad más poblada de Etiopía con cerca de 4 millones de habitantes  y también la capital de la Unión Africana. En ella conviven más de 80 nacionalidades y lenguas, además de cristianos, judíos y musulmanes. También es la sede de la Universidad.

Es una de las ciudades más altas del mundo, con más de 2.400 m sobre el nivel del mar y, aún siendo la capital de una de las naciones más antiguas de la tierra es, sin embargo, una ciudad reciente que fue fundada a finales del siglo XIX por Menelik II.

Los coches azules y blancos son taxis.




No es una ciudad bonita, más bien tiene aspecto caótico y las chabolas y los descampados se alternan con los edificios de hormigón y andamios hechos con troncos de eucaliptos. En el boom inmobiliario se está introduciendo China que está construyendo muchos edificios e infraestructuras de los carece el país, aunque de poca calidad y con cierto desagrado para los nativos que ven como se aprovecha porque el gobierno cede a todo.




Iniciamos la visita al Museo Nacional que alberga tesoros artísticos de la nación, así como muchos de los hallazgos arqueológicos más preciados, entre ellos Lucy.


Lucy es el esqueleto más antiguo de la Humanidad, hallado en 1974 en Hadar, en las riberas del Awash. Tiene más de tres millones de años y cuando lo encontraron estaba sonando la canción de Los Beatles que lleva su nombre. Se lo llevaron a EEUU para estudiarlo y recientemente lo devolvieron al museo.


A continuación vamos a la Catedral de la Santísima Trinidadconstruida en 1941, donde se encuentra enterrado el último Emperador Haile Selassie y algunos héroes de la nación. 



Etiopía es la segunda nación más antigua del mundo en adoptar el cristianismo como religión oficial y, a pesar de estar rodeada de países musulmanes,  mantiene viva una religión casi propia, la copta-ortodoxa, (dependiente de la Iglesia copta egipcia) junto con una serie de mitos propios, que tienen su origen en la leyenda de Salomón, la reina de Saba y la supuesta presencia del Arca de la Alianza en el país, a los que no renuncia y que constituyen la raíz misma de su historia y de su religión (más adelante relataré la historia).



 Numerosos fieles se arriman a rezar a las puertas de la iglesia. 




También en  el entorno se concentran multitud de enfermos y mendigos.




Siguiendo un pequeño sendero llegamos a otra iglesia circular, rodeada de tumbas, donde se concentran más fieles.






La religión ocupa un lugar importante en el pueblo etíope y  no podemos dejar de pensar en como la fe, en todas las partes del mundo, es el mejor antídoto  para olvidar el dolor y la miseria.



A mediodía comemos muy bien en el restaurante Blues Tops  que tiene un bonito jardín. Es nuestro primer contacto con la comida etíope y quedamos satisfechos. Etiopía es un país muy barato para los occidentales pero no para los nativos que, según Johanes, el sueldo medio de un trabajador son 800 birrs al mes,  equivalente a unos 35 euros. Los que tienen sueldo fijo no llegan a ser el diez por ciento de la población y generalmente son funcionarios.

A las 14h nos recogen de nuevo y  ascendemos en coche al Monte Entoto, a 3200 m de altura, desde donde se obtienen grandes panorámicas de la ciudad, lástima que el día está nublado. Atravesamos bosques de eucaliptos y pinos que impregnan el aire con su aroma. Algunas mujeres solitarias bajan deprisa portando leña en la cabeza, que luego venderán. 


En la cima del Museo Entoto visitamos el museo donde se conservan algunas pertenencias de monarcas, especialmente de Menelik II , el rey que unificó los territorios del país y que derrotó a los invasores italianos en la batalla de Adua en el año 1896, símbolo del orgullo y la dignidad nacional etíope. Un guardián nos va detallando  pieza por pieza. Cámaras y móviles han sido retenidas al entrar, en una casilla. 


Junto al museo se encuentra la iglesia ortodoxa-copta Bete Maryam, dedicada a la Virgen María, construida por el emperador Menelik II y donde fue coronado en noviembre de 1889.




También en esta zona se encuentra el complejo formado por la primera residencia de Menelik II y su esposa Taytu. Se pueden visitar las estancias que hacían de dormitorio principal y el comedor. 



Cuenta la leyenda que la emperatriz Taytu asomada a la ventana observaba las vistas desde el palacio, se enamoró de una extraña y bella flor e insistió en cambiar el emplazamiento original de la ciudad (Entoto) al lugar donde la flor crecía. Así se fundó Addis Abeba, cuyo nombre significa "Flor Nueva"en lengua amárica. 



Una vez realizadas las visitas principales nos dejan en el hotel y decidimos dar un paseo por los alrededores para conocer un poco el ambiente que nos rodea.


Las calles están muy animadas, los niños juegan sin el peligro del tráfico de nuestras ciudades, hay vendedores ambulantes, limpiabotas. 







Paseamos tranquilos, nadie nos molesta y todo nos llama la atención. Nos hubiera gustado visitar el Mercato, el bazar más grande de África, pero es domingo y está cerrado.

A las 19h empieza a caer la tarde  y seguimos  las recomendaciones del guía, que nos dice que cuando oscurece es mejor regresar al hotel.  Cenamos y  nos vamos a dormir, al día siguiente tomaremos un avión hacia Bahir Dar para  iniciar nuestro viaje por el norte del país.




7 de julio -  ADDIS –BAHIR DAR.


Por la mañana temprano, vuelo con las líneas domésticas de Ethiopian Airlines hacia la ciudad de Bahir Dar para iniciar nuestro viaje por el norte del país, donde se encuentran una serie de conjuntos artísticos religiosos y fortificaciones extraordinarias. 

Etiopía es uno de los países con más lugares declarados Patrimonio de la Humanidad y gran parte de éstos se encuentran en el norte.

Bahir Dar es una bonita y urbanizada ciudad, con una amplia avenida rodeada de palmeras a orillas del lago Tana, el más grande de Etiopía. Su nombre en amárico significa "cerca del mar". Es también la región de la tribu amara, procedentes de los semitas, que durante siglos disfrutaron de un estatus de privilegio y es por ello, que su idioma (amariña o amárico) y su religión (cristiano ortodoxa) fueron considerados oficiales del país.

Después de dejar las maletas en el hotel, nos dirigimos al puerto de Bahir Dar. Nuestro objetivo es visitar algunos de los monasterios  de los siglos XIV a XVI que se encuentran dispersos por el lago, que cuenta con 37 islas. 


No hay turistas y los únicos que embarcamos somos nosotros.



Estas islas están protegidas y no se puede cultivar en ellas, hay árboles de papaya, mango, plátano,... pero todos son salvajes. Conviven algunas comunidades de monjes coptos y familias en pequeñas aldeas, que se dedican a la venta de artesanía que ellos mismos fabrican. En la isla de Kebrane-Gabriel no pueden entrar mujeres y niños pero hay otra de monjas, más al norte, donde no pueden entrar los hombres.

La primera parada la hacemos en la península de Zeghe, cubierta por un denso bosque tropical, para visitar el monasterio Ura Kidane Mihret. Nos recibe un guía local que nos acompaña hasta su emplazamiento y nos relata en amariño la historia que Johanes nos va traduciendo. En todos los lugares de interés turístico, que visitaremos del país, hay un acompañamiento de guía local, son estudiantes a los que se facilita un medio de trabajo.

Ascendemos por unos senderos que nos conducen al monasterio y pasamos por pequeños poblados donde los nativos venden artesanía, que será la más bonita que encontraremos durante el viaje, lástima de no saberlo antes porque al ser el segundo día apenas compramos nada.






Bonitas y coloridas cestas llamadas "muday" en amariña.




Pinturas que imitan a las de los templos que visitaremos, realizadas con colorantes naturales.



Llegamos al monasterio Ura Kidane Mihret, construido en el siglo XIV y reconstruido en el XVI. Es de adobe, con planta circular y techo cónico que hasta hace poco era de paja. Tiene varias puertas que permiten el acceso de forma diferenciada entre sacerdotes, hombres o mujeres, antes hay que descalzarse. Entre sus paredes se conservan magníficos frescos pintados en los siglos XVIII-XIX con escenas de la Biblia en un estilo un poco naif. También guardan manuscritos y objetos eclesiásticos. 








Como en todas las iglesias coptas, en la parte posterior, detrás de una cortina, se guarda el tabot - réplica del Arca de la Alianza- que sólo el monje que la custodia puede ver.


Actualmente están construyendo un museo para albergar los tesoros del monasterio, algunos del siglo XIV: cruces procesionales de plata, tambores, vestimentas reales de varios emperadores, ... ahora se guardan en un viejo edificio ruinoso custodiado por un vigilante armado.



En  la isla crecen plantas de café salvaje que sus gentes recogen y venden, siendo el país uno de los mayores productores. El mejor café se recoge cuando los cafetos están a la sombra de grandes árboles y los nativos los recoge manualmente, uno a uno, en la fase óptima de maduración, lo que sin lugar a dudas lo convierte en uno de los mejores cafés del mundo.



El café se bebe con asiduidad y tradicionalmente de manera ceremonial, un ritual que las mujeres etíopes realizan varias veces al día de forma artesanal. Ellas mismas tuestan el café, lo muelen y lo dejan hervir lentamente al carbón en un vasija de cerámica negra o "jabena" mientras van quemando incienso. 


En el lago Tana realizamos la primera ceremonia del café, una bonita experiencia y el mejor café que jamás hayamos probado.






Dejamos la península de Zeghe, los niños vienen a despedirnos. 



Embarcamos de nuevo para visitar un nuevo monasterio en una isla cercana donde se encuentra el monasterio Entos Eyesu-Monastery, cuya cúpula verde sobresale en la cima de una frondosa vegetación.



Rafael y Johannes ascienden las escaleras que llevan al monasterio donde unas monjas venden las entradas. 





El monasterio es de nueva construcción,  con un estilo arquitectónico similar al anterior.


Como en todos, antes de entrar hay que descalzarse y las mujeres y hombres no pueden entrar por la misma puerta.



Dentro, entre sus paredes circulares, hay unas pinturas recientes muy coloridas.



El sacerdote lee un pasaje del libro sagrado. 


Sacerdotes a la salida del monasterio.


Finalizadas estas visitas y como el cielo amenaza tormenta, regresamos a Bahir Dar. 

Después de comer nos acercamos a ver las cataratas del Nilo Azúl, haciendo un pequeño trekking, con lluvia incluída.

El recorrido que va desde Bahir Dar hasta la entrada del parque de las cataratas, a 32 km al sur,  atraviesa pequeños poblados rurales. Se nos hace corto el trayecto observando la vida animada a ambos lados de la carretera.


Una familia transporta a un enfermo a un centro médico.





Los hombres aran las tierras con sus bueyes.





Al llegar al poblado de Tis Abay, que significa "el humo del Nilo", el guía se acerca al Centro de Información Turística, donde venden las entradas para llegar a las cataratas del Nilo Azúl.

Empieza a llover pero estamos decididos a seguir adelante a pesar de que el camino está muy resbaladizo. Se acercan niños para ofrecernos ayuda, es un medio para ganarse algún "birr" (la divisa nacional de Etiopía) pero lo cierto es que, ante el estado del camino, sin ellos posiblemente no hubiéramos llegado.


Llegamos al puente de los portugueses - llamado así porque fue construido por los portugueses-  que cruza el río Abay , que es como llaman los etíopes al Nilo Azúl. Fue el  primer puente de piedra que se construyó en Etiopía y debido a las lluvias su paso  está intransitable y cubierto de barro. 


Superado este tramo, seguimos ascendiendo el camino con dificultad, cruzándonos con pastores que regresan con sus rebaños.







El tiempo empeora y la lluvia arrecia fuerte. Una mujer que está hilando a la puerta de su casa, para aprovechar las horas de luz, nos invita a refugiarnos en ella.



Nos enseña lo que hace. La vivienda está divida en dos partes y la única luz es la que se desprende al disparar el flash de la cámara.



Por la foto que disparamos a Johanes podemos ver el otro rincón de la casa.






Cuando la lluvia cesa continuamos el camino y, después de subir una pequeña colina, empezamos a oir el rugido del agua. 


Por fin llegamos al punto desde donde el legendario río se precipita por una pared de roca, de más de 40 m de altura, después de su nacimiento junto al lago Tana pero la construcción de una presa para generar electricidad, ha hecho menguar su caudal y no resulta tan espectacular como esperábamos. 

Y más que las Fuentes del Nilo Azúl, podríamos decir del Nilo marrón por el color de sus aguas, debido a la gran cantidad de sedimentos que arrastran, especialmente en época de lluvias.



Y mojados pero contentos de encontrarnos en el mítico lugar que el español Pedro Paez, aventurero, explorador y erudito, describe cuando lo descubre en 1631, siendo el primer europeo. Este jesuita, enviado en misión evangelizadora a Etiopía,  se abrió paso en la corte real y se ganó el favor del emperador Susinios y de su hermano, el Ras Sela Krestos, quien se convirtió al catolicismo, dirigió la construcción de edificios para el Emperador Susinios y escribió la primera Historia de Etiopía, siendo muy apreciado por los nativos.


Con Marta, una buena ayuda para superar los obstáculos del camino. 

Una excursión que, debido a la lluvia, hicimos con dificultad pero que se convirtió en una pequeña aventura.

9 de julio - BAHIR DAR- GONDER


A las 8h, después del desayuno, tomamos dirección Gonder (a 180 km por carretera) para visitar el conjunto de castillos fortificados de los portugueses. 
La carretera no está muy transitada por vehículos pero si por personas y  rebaños de animales  que muchas veces cruzan o descansan en medio de ella, por lo que hay que circular con mucha atención. Johanes nos explica que, en caso de accidente o muerte del animal , la sanción siempre recae en el conductor.

Vamos atravesando pequeñas aldeas y vemos con curiosidad el ajetreo de sus gentes y la vida rural pero al cabo de unos km tenemos un  pinchazo y como el día anterior, en las Fuentes del Nilo Azul, habíamos tenido otro, y el conductor no lo había arreglado, tiene que ir al pueblo más cercano a buscar ayuda, lo que supone estar cerca de tres horas parados en la carretera.



Pero lo que para el guía representa un problema, para nosotros es un motivo de alegría porque nos permite  disfrutar y  fotografiar de cerca lo que desde el coche en marcha contemplábamos con entusiasmo. 

La gente de la zona pasa tranquila, se paran, nos saludan y con la ayuda del guía conseguimos entablar alguna pequeña conservación. Casi todos van descalzos. Son de la tribu de los amara y su idioma es el amariño. 








Gente muy religiosa, algunos grupos -nos dicen- se dirigen a un entierro cercano.



El paisaje que nos rodea es también muy bonito y con una gran variedad de aves de todos los colores.



Lo niños, que ya desde bien pequeños hacen de pastores, se acercan a nosotros y nos piden caramelos, bolígrafos  y camisetas. Nos llaman "farenyis", un término que deriva de la expresión "français" y define en Etiopía a los hombres blancos que fueron los primeros en llegar a estas aisladas regiones. Más tarde, en el sur también es frecuente que nos llamen "you, you" que proviene del inglés (tu, tu).




Las mujeres cargan a sus bebés en la espalda y grandes bultos en la cabeza. Muchas llevan tatuadas cruces en la cara y Johanes nos explica que, como en la guerra de Sudán se las robaban, era una forma de conservarlas.



En todo el trayecto no vemos ni un tractor, ni lo veremos a lo largo de todo el viaje. Los campesinos aran la tierra descalzos y con ayuda de bueyes sujetos a un yugo de lo más rudimentario.




Abajo, con nuestros nuevos amigos que no se separaron de nosotros hasta que nos marchamos. Repartimos algunos regalitos. 

El joven de la camiseta roja -que era de nuestro hijo- lleva en la boca una ramita de un árbol llamado Neem, que a menudo vemos que llevan y utilizan  para su higiene bocal.



Resuelto el problema reiniciamos el viaje con rumbo a Gonder y de nuevo vemos  el paisaje a través de nuestras ventanillas. Atravesamos aldeas y vamos tirando alguna instantánea mientras circulamos.

Algunas casas están hechas con troncos de eucaliptos y otras son de adobe con techo de paja o latón. Se observa mucha actividad.
A lo largo del camino hay campos de arroz y de tef, un cereal que es el principal ingrediente de la injera, el pan tradicional de Etiopía. 


En la carretera hay puestos con venta de brotes de hojas de chat, un estimulante vegetal muy apreciado que se consume legalmente en el país. Se mastica, se deja reposar en la boca y se va tragando poco a poco el jugo que desprende. El precio en esta zona es muy económico,  100 gr 1 birr, mientras que en la ciudad Johanes dice que 100 gr cuestan 24 birrs. Él  compra y nos deja probar pero no notamos ningún efecto. 



A la que paramos los niños que aparecen por todas partes.


 Atravesamos una zona montañosa y verde con un paisaje espectacular y pequeños poblados de chozas concentradas entre cultivos. 




Con Johanes  en "La nariz del Diablo"


Llegamos a Gonder y comemos. En todos los hoteles podemos elegir menú a la carta, la comida por lo general es bastante buena y los precios que indican muy baratos para nosotros, aunque es la agencia la que paga porque en el viaje está todo incluido.
(100 birrs =3,7 €;  1 €=27 birrs). ( Adjunto foto menú del hotel)


Después de comer visitamos el recinto medieval de castillos europeos, del siglo XVII, declarados Patrimonio de la Humanidad por la Unesco en 1979. Nos recibe el guía local que nos va relatando la historia que Johanes nos traduce. 

Un poco de historia: Entre los siglos XV y XIX, el país fue un continuo baño de sangre a consecuencia de constantes invasiones musulmanas y somalíes y constantes luchas internas. Se sucedían los usurpadores en el trono, pero todos ellos se proclamaban sin excepción pertenecientes a la dinastía salomónica. Una expedición portuguesa vino en ayuda del rey etíope, para repeler una invasión musulmana que incendió y ensangrentó el país entre 1529 y 1543. Los portugueses permanecieron en el país como tropas aliadas, hasta bien entrado el siglo XVI, y dejaron su huella en algunas construcciones, como castillos y puentes y consiguieron que dos emperadores aceptaran obediencia a Roma y profesaran el catolicismo pero todo terminó cuando el rey Fasilides, a finales del siglo XVII, expulsó y decapitó a todos los católicos del país, restableciendo como religión oficial el credo copto.


El lugar  contrasta con todo su entorno y  más bien parece un trozo de Europa pero los nativos sienten gran estimación por el lugar y es costumbre que los diplomados en Bellas Artes y licenciados en Historia, vayan a fotografiarse al finalizar los estudios delante del castillo de Fasilides, el más antiguo de todos el conjunto.


A Gondar  le llaman el Camelot de África, a causa de estos seis castillos que se alzan en el recinto imperial, todos ellos construidos por orden de cada uno de los seis reyes que formaron la dinastía de Fasilides, hijo de Susinios, coronado emperador en 1632. 


Se dice que el emplazamiento de Gondar lo eligió el jesuita español Pedro Páez para el emperador Susinios, y fue su hijo Fasilides quien encargó el primer castillo a los descendientes de los artesanos portugueses que habían viajado al país, junto con una expedición militar lusa, para ayudar al rey etíope a combatir a los invasores musulmanes del caudillo harari Ahmed Gragn.


Los palacios tienen forma rectangular y cuentan con tres pisos rematados por una torre cuadrada, en cuyas esquinas se levanta otra torre de menor tamaño. En la edificación se aprecian influencias axumita, india y portuguesas. Fueron residencia imperial desde 1636 hasta 1855, fecha en que el emperador Tewodros II conquistó el trono .


La decadencia de Gonder, que ya se había iniciado a consecuencia de las intrigas palaciegas y las luchas dinásticas, se agravó cuando Tewodros abandonó la ciudad a poco de proclamarse emperador y trasladó la sede del gobierno imperial a otra ciudad. Posteriormente, la ciudad fue saqueada por los mahdistas sudaneses durante el siglo XIX, y por último, ocupada por tropas nazis italianas en el transcurso de la segunda guerra mundial que la utilizaron como bases de operaciones. Algunos de los edificios de Gonder fueron dañados por el bombardeo de las Fuerzas aéreas británicas durante la campaña de liberación.



Palacio de la emperatriz Mentewab en cuyas paredes se conservan las cruces de Gondar (complejo de Kushuam. )



A 2km de la ciudad se encuentran Baños del Emperador Fasilidesun recinto formado por un palacete de dos plantas rodeado de una piscina rectangular de 2.800m2 que se llenaba  con el agua de los ríos de los alrededores y  se usaba para la práctica de deportes y ceremonias religiosas.


La piscina se sigue utilizando en la fiesta de Epifanía, la gran fiesta religiosa, que se celebra  todos los 20 de enero,  rememorando el bautizo de Jesús en las aguas del río Jordán. Grandes congregaciones de eclesiásticos entre cantos y bailes de los fieles, con sus túnicas de algodón que cubren cabeza y  hombros, trasladan el Tabot o Arca de la Alianza hasta la piscina bautismal de Fasilides,  donde se bañan para renovar su bautismo y las mujeres estériles buscan la fertilidad. 


 Las enormes raíces de las ceibas  invaden los muros de piedra que rodean el recinto y nos traen el recuerdo de los maravillosos templos de Angkor (Camboya)




A 1km  de Gonder, se encuentra el Monasterio de Debre Birhan Selassie (s.XVII), la iglesia más antigua y la única que se salvó de los saqueos y destrucciones de los mahdistas sudaneses, gracias al terror que les producía los grandes nidos de abejas que habían. Tiene un jardín  con grandes enebros, olivos y varias especies de pájaros.


Presenta planta rectangular pero se levantó sobre un antiguo templo circular, como suele ser usual en la mayoría de las iglesias etíopes.



Esta iglesia es famosa sobretodo por sus impresionantes frescos medievales que en las paredes laterales reflejan diversas escenas bíblicas .


Imágenes de la Crucifixion y Trinidad, a quien la iglesia está dedicada.  


Pero lo más destacable son las pinturas del techo que representan ochenta caras de querubines mirando en todas las direcciones, obra del pintor etíope del siglo XVII Haile Meskel. 


 No  falta en  la iconografía de ninguna de las iglesias la imagen de San Jorge en su caballo blanco, patrono nacional de Etiopía. 

Todos los santos, profetas, ángeles, Cristo, Virgen, ...miran de frente , mientras que los villanos aparecen siempre de perfil.



Y las imágenes del demonio siempre de negro, con ojos que dan miedo y grandes colmillos, aunque aquí ha perdido un poco el terror al estar cautivo.


A la salida de la iglesia, jóvenes coptas ofrecen injera  a los peregrinos.




 Al bajar del monasterio vemos unas chozas donde se alojan estudiantes que estudian ge'ez, una lengua muy arcaica que se utiliza en los servicios religiosos, entendí que algo similar a nuestro latín.


Terminadas las visitas dedicamos el tiempo libre a pasear por la ciudad de  Gondar.
























Día 9 y 10 julio – GONDER-LALIBELA

Nos desplazamos a Lalibela, la joya de Etiopía, donde realizaremos  uno de nuestros sueños, visitar el impresionante conjunto de iglesias excavadas en la roca declaradas Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO, que en tantos documentales hemos visto y que son una auténtica maravilla.

El vuelo de Bahir Dar a Lalibela dura poco más de 20 min . Desde el avión, vemos como el paisaje va  cambiando y  se vuelve árido y desierto. Entre tierras rojas y blancas se agrupan pequeños poblados de chozas.






Justo antes de aterrizar conocemos a Lee, un barítono coreano muy simpático que viaja por libre, con el que entablamos una buena relación y le ofrecemos nuestro coche para desplazarse hasta la ciudad que está un poco lejos. Al final, compartimos hotel y alguna excursión.




A la entrada de la ciudad vemos un grupo de presos, vigilados por el ejército, transportando troncos. Nos comenta Johanes que en Etiopía hacen cumplir la condena trabajando. 


Lalibela es una pequeña ciudad a una altitud de casi 2.800 m en las tierras altas de Etiopía . Está rodeado por una zona rocosa y seca.



  
La carretera que lleva al hotel está en obras y  grupos de jóvenes, chicos y chicas, trabajan duramente de forma manual, sin ningún apoyo técnico o mecánico.


Vemos también la construcción de un edificio de la misma forma,  haciendo una cadena para pasarse el material de construcción, a un ritmo acelerado.
 

El hotel de la cadena Roa, es de nueva construcción y con alguna fase por terminar. La gente es muy amable y la cocina estupenda. Lee decide quedarse también.



Salimos a dar un paseo por los alrededores del hotel antes de comer y unos jóvenes enseguida nos abordan. Dicen que son estudiantes y  así practican el idioma. Al final nos piden 20 euros porque necesitan comprar un diccionario, un truco que suelen utilizar para timar a los turistas pero con nosotros, que ya lo conocíamos, no les da resultado.


Más tarde Lee nos dice que ha conocido a unos estudiantes, que le han invitado a la ceremonia del café y les ha dado 20 € para comprar un diccionario que necesitaban. Es evidente que ha picado, pero está tan contento que preferimos no decirle nada .





Por la tarde visitamos las maravillosas iglesias de Lalibela, excavadas en la roca. 

Johanes nos explica que, según la leyenda, el rey Lalibela, en un intento de crear la nueva Jerusalén en territorio africano, reunió a los mejores artistas y artesanos para edificarlas (S.XII Y XIII).  Sus hombres trabajaron sin descanso durante el día y por la noche "un ejército de ángeles" continuaba con la ardua labor. La construcción duró 24 años y aún hoy en día, los expertos se preguntan cómo se pudieron hacer esas iglesias monolíticas con tanta precisión y exactitud en aquella época.

 En total son un conjunto de 11 iglesias de impresionante tamaño, divididas en dos grupos por un torrente que rememora el río Jordán, en recuerdo de la ciudad de Jerusalén. Están conectadas a través de una complicada red de túneles y pasadizos, excepto una de ellas que está más separada. Algunas están horadadas en la roca y otras son auténticos monolitos, casi iglesias-escultura, en un estilo absolutamente único de Etiopía. 

Cruz de Lalibela
Para empezar visitamos dos iglesias del primer grupo, situado al norte: La iglesia Bette Medhame y  Bette Mariam, las más populares entre los fieles. Al final de la tarde visitamos  Bette Ghiorgis (Casa de San Jorge) que es la que está más separada de todas y la mejor conservada y al día siguiente tres iglesias más del segundo grupo, situado al sudeste: Bette Golgotta, Bette Emmanuel, Bette Aba Libanos y Bete Gabriel y Rafael.

Lo primero que vemos al llegar a la iglesia Bette Medhame Alem es una  enorme estructura de madera y metal, que la protege de las inclemencias del tiempo, realizada por la Unesco y nos preguntamos sino hubiera sido posible hacer algo más liviano y estético y que no rompiera tanto la armonía del lugar, claro que resulta necesario para su conservación.



Bette Medhame Alem (Casa del Salvador del Mundo), localizada en un foso de 10 m de profundidad, con 37,70 m de longitud, 23,7 de anchura y 11,5 de altura, es la mayor iglesia del mundo esculpida en una roca y reproduce la arquitectura de una basílica rectangular de cinco naves.


Alberga la Cruz de Lalibela, bastones de oración y otros objetos antiguos.



En las paredes exteriores hay unos agujeros tallados en la roca donde los ermitaños se refugian en busca de la vida espiritual a través de la oración. 


Antes de acceder a las iglesias hay que descalzarse. Los zapatos se amontonan en las puertas de entrada y en la penumbra interior, hombres y mujeres ocupan lugares separados durante las ceremonias.



Por dentro las iglesias no son muy bonitas pero lo peor de todo, es la falta de limpieza en su interior. Las alfombras que debemos pisar sin zapatos y sólo con calcetines deben llevar décadas sin limpiar. En algunos blogs aconsejaban llevar, además de insecticidas, collares antipulgas y así lo hicimos, nos las colocamos alrededor de los calcetines y superamos la prueba.

Los sacerdotes enseñan la cruz,  bendicen a los fieles y se dedican a orar y meditar.


Lalibela es la segunda ciudad santa del país y un importante centro de peregrinación ortodoxo. Decenas de feligreses peregrinan hasta aquí para hacer sus plegarias, con sus túnicas blancas, ayudados con un fino bastón de color marrón con una curvatura superior, objeto imprescindible para los creyentes y nos cuenta Johanes que sirve de ayuda en las largas ceremonias para  apoyarse.


La segunda iglesia a la que accedemos es la de Bette Maryam (Casa de María), donde muchos fieles acuden cada día.




La devoción de los fieles es estremecedora. El lugar transmite sosiego y el silencio sólo se ve roto por algún cántico o salmodia.





El techo de la iglesia de Bette Maryam está decorado con pinturas.


En todos los templos, detrás de las cortinas se guarda un tabot, copia idéntica de la auténtica Arca de la Alianza, supuestamente guardada en una iglesia de Aksum. Los tabots nunca salen de los templos ni pueden ser vistos por los fieles durante ningún día del año, salvo en las procesiones de Epifanía.



En cada iglesia la cruz es diferente y los sacerdotes se avienen a fotografiarse, nos enseñan los libros antiguos y pinturas muy antiguas


Al final de la tarde, nos acercamos a ver la iglesia de Bette Georgis (Casa de San Jorge) , que está separada de los dos grupos de iglesias. Al ser la última que se realizó, es la mejor conservada y simboliza el arca de Noé.



Desde un pequeño mirador podemos apreciar el monolito perfecto, de quince metros de altura y  tejado cruciforme. Es la más famosa de todas y  verdaderamente es impresionante. Nos hace mucha ilusión encontrarnos en este lugar.



Para llegar al lugar de culto de esta iglesia, es preciso bajar unas escaleras y seguir un túnel hasta la base, 12 m más abajo.




En el interior se conservan unas pinturas de San Jorge, patrón de Etiopía.



Como las mujeres coptas-ortodoxas al entrar a los templos cubren sus cabeza con pañuelos blancos y yo , casualmente llevo uno, me lo pongo en señal de respeto, aunque  para las extranjeras no es obligatorio. 


Al día siguiente visitamos las iglesias que pertenecen al segundo grupo y están situadas al sudeste de Lalibela:


La iglesia de Bette Golgotha (Casa del Santo Gólgota) , es la única donde no está permitida la entrada a las mujeres, así que tuve que esperar fuera mientras ellos pasaban a visitarla. Tiene unos impresionantes apóstoles tallados en piedra que vi desde afuera.






La iglesia de Bette Emmanuel (Casa de San Manuel) es un bloque monolítico perfecto de roca, de 12 m de alto y 12 de ancho. La parte superior de uno de los laterales, está picada debido a un proceso de conservación iniciado por Mussolini, que implicaba picar así la piedra; cuando los fieles vieron lo que estaban haciendo, se rebelaron y no permitieron que los trabajos continuaran pero así quedó.





En esta zona hay otras iglesias colindantes a las que se llega por pasadizos laberínticos, uno de ellos muy oscuro  representa el infierno y que para cumplir la penitencia hay que atravesarlo sin luz.


Bette Kidus Gabriel y Rafael (Casa de los arcángeles Gabriel y Rafael) es un edificio de dos pisos con ventanas, una estructura fuera de lo común que creen podría haber tenido otra función antes de ser iglesia, quizás la residencia de la familia real.




Una foto todos juntos de recuerdo.





Bette Abba Libanos (Casa de San Líbano), de 9 m de longitud, es el único en el que la roca actúa como sustrato y cubrimiento. Cuenta la tradición que fue construida en una sola noche por la esposa de Lalibela, Meskel Kebra. Aquí, los sacerdotes explican que en medio de la pared del altar hay una luz que brilla noche y día alimentada con su propia energía.




Salimos del recinto a través de La Tumba de Adán, un monolito de 5m de alto, con una escalera de siete peldaños que lleva a una puerta y una ventana en la parte superior, en forma de cruz , que afirman que podría representar un altar de sacrificios pagano. 




Abandonamos este santuario cristiano-subterráneo, digno de figurar entre las maravillas del mundo y el resto de la tarde, lo dedicamos a pasear por los alrededores. Nos encanta relacionarnos con la gente y conocer el medio donde se desenvuelven. 









La abuelita nos enseña su humilde morada.


En el centro de Laliela hay unas tiendas con artesanía muy bonita.



Al día siguiente, a primera hora de la mañana,  nos desplazamos a 6km de la ciudad para visitar  el  Monaterio de Naukto´Leab, levantado por mandato del sobrino y sucesor de Lalibela, en una cueva rodeada de estanques naturales a los que se atribuyen propiedades sagradas, donde Nakuto La'ab se retiró para llevar una vida de ermitaño.

Afortunadamente llegamos en un momento en que están realizando una ceremonia religiosa y entramos en un escenario en el que parece que el tiempo ha retrocedido mil años.  




El aspecto de los fieles cubiertos con sus shamas(tela tradicional), como si de personajes bíblicos se tratara, nos traslada  fácilmente a otros tiempos.



Los fieles llevan grano y otras  ofrendas al monasterio, que recoge un monje.




La experiencia es única, los cánticos de los monjes y el recogimiento de la gente es verdaderamente impresionante.




Me conmueve poder asistir a una ceremonia así y me acerco sigilosamente.



Un monje lee en voz alta las Sagradas Escrituras en gue'ez.



Los enfermos confían más en estas aguas sagradas, que en la medicina tradicional que resulta cara para ellos.




Finalizado el ritual un monje nos abre un armario en el que se guardan varios objetos de alto valor religioso e histórico.





En una habitación contigua, unos antiquísimos recipientes de piedra recogen el agua bendita cuando gotea del techo de la cueva,  que dicen que es curativa y hace milagros.



El monje levanta un lienzo blanco donde se conservan pinturas muy antiguas y nos va narrando su historia, que Johanes nos traduce.




Al salida de la iglesia una niña se me acerca, es muy guapa y lleva una cruz blanca pintada en la frente. Le pregunto si puedo hacerle una foto y accede sin problemas.   




No se separa de nosotros, es tan dulce que le regalo una de mis pulseras y se va corriendo muy contenta hacia su aldea, quiere enseñársela a su mamá.


En el coche de nuevo, pedimos hacer una breve parada en las aldea. Enseguida nos convertimos en centro de atención y los niños vienen corriendo a saludarnos y pedirnos caramelos, birr,...




A la mamá le compramos una pequeña figurita de artesanía y nos invita a pasar a su casa.








La niña a la que he regalado la pulsera llega corriendo y  dice que quiere enseñarnos su casa. Su mamá es joven y nos hace entrar.


Es una pequeña estancia separada en dos zonas por una cortina. En las paredes hay dibujos que la niña hace para su mamá, que está enferma y nos ha traído porque allí creen que todos los extranjeros son médicos y nosotros la curaremos. Según nos traduce Johanes es problema de un mal parto, con pérdida de bebé y tiene muchos dolores. 


Por el camino vemos a las mujeres transportar leña que luego venderán o utilizarán en su hogar. 


Qué vida más dura y qué diferente la nuestra ! Esta es la verdadera realidad del país y entristece pensar, que no basta con nuestra generosidad y solidaridad sino que la única forma de cambiar las circunstancias sociales, es con la honestidad de sus gobernantes y a través de una correcta actuación política, de la que estos países carecen y es el drama de su pueblo.




Día 11 julio – LALIBELA-AXUM

El vuelo de Lalibela a Aksum, dura 45 min. Dejamos las tierras de los amara (idioma el amárico), para entrar en  la zona de Tigray, la etnia de los tigres ( idioma el tigrinya). 

La mayor parte de la población Tigray se dedica a la agricultura, aunque con duras condiciones porque es una zona muy pedregosa que recibe escasas lluvias.




En 1984, esta zona padeció una de las más largas sequías de la historia de Etiopía, recuerdo que a Europa nos llegaban imágenes muy duras, pero la ayuda internacional no les llegaba porque el gobierno de aquella época les marginaba por temas políticos e incluso empleó la aviación para bombardear las caravanas de camiones de ayuda internacional que pretendían llegar a Tigray, matando a miles de personas inocentes.



La parte antigua de Aksum conserva viviendas de piedra y de adobe. 





La piedra se pica manualmente y en estas tareas trabajan hasta estudiantes que se han diplomado y no encuentran trabajo.



El peinado tradicional de las mujeres de Aksum es muy elaborado, a base de trencitas y una de ellas recorre la frente.




Aksum es la capital más antigua de Etiopía y ciudad fundamental para conocer la historia del país. Fue la capital del poderoso reino axumita desde el S.III a.de C. hasta el S.XV y aún hoy es el centro espiritual del cristianismo ortodoxo etíope.

La primera visita la realizamos al famoso Parque Arqueológico de Estelas, declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO. La construcción de las estelas se atribuye a distintos reyes etíopes y comparten espacio con tumbas y mausoleos, aunque no se sabe a ciencia cierta si su significado es conmemorativo o religioso. 

Los aksumitas dejaron de construir estelas cuando abandonaron el culto a sus dioses paganos y adoptaron el cristianismo, pero estas colosales placas de piedra aún son un recuerdo del poder de Aksum, un reino que forjó un país.


El obelisco que vemos sobresalir en el recinto, mide de 20 m de altura y tiene 1.700 años de antigüedad. Está tallado con perfección y decorado con dos puertas falsas en la base y ventanas en todos sus lados y señala una tumba real.

El ejército italiano, a finales de 1935, lo trasladó a Italia como trofeo de guerra del régimen fascista y a pesar de que en 1947, con la firma del Tratado de Paz, el gobierno italiano se comprometió a devolverlo, la repatriación no se consiguió hasta el año 2005, después de cuatro años de trabajo duro y un coste de más de 6,9  millones de euros (hasta la pista del aeropuerto tuvo que ser acondicionada), "una cantidad que podría haber sido destinada a ayuda humanitaria de la que tan necesitada está el país"- nos comenta el guía- porque además, después de tantos años de ausencia, la mayoría del pueblo etíope no lo identifica.



Pero el obelisco más grande está caído justo a la entrada del recinto. Alcanza 33 m de altura y alrededor de 500 toneladas de peso, lo que lo convierte en el mayor del mundo realizado en una sola pieza. La piedra fue extraída entre los siglos III o IV de una cantera situada a 5km, transportada por hombres y elefantes y luego tallada. Se cree que cayó mientras lo izaban y así lo dejaron. 






Base del obelisco caíd0
Debajo del obelisco caído se encuentra una cripta con seis cámaras funerarias vacías y frente a ellas hay unas cavidades donde se depositaban los tesoros de los fallecidos. Las 500 toneladas que descansan  del obelisco, han abierto unas profundas grietas en las cuales se han adherido unos cristales que permiten controlar el avance de las hendiduras.



Junto a los estelas se encuentra  el Museo Arqueológico que hace pocos años se renovó con ayudas internacionales. Hay expuestas monedas, cerámicas, abalorios, herramientas... hallados en  las excavaciones. 

Johanes nos muestra un mural con el alfabeto de gue’ez, la lengua primitiva del país, previa al amárico, una especie de latín etíope en el que están escritos los antiguos códices religiosos y las crónicas reales.



Saliendo del recinto, nos trasladamos a unos 3km de la ciudad para visitar las ruinas de un antiguo palacio (s.VI d. C.) perteneciente al rey  Kaleb y  a su hijo Gebre Meskel. Unas escaleras de piedra conducen a un gran número de galerías y compartimentos subterráneos con sus tumbas y varias cajas en piedra vaciada que contienen en su interior los cofres donde se supone que en su día guardaban grandes riquezas en oro, perlas y otras piedras y metales preciosos.


Los muros de las tumbas están hechas sin argamasa, ensamblando las piedras. 





Desde este recinto, se puede ver el campo de batalla de Adúa, donde en 1896, el ejército colonial italiano fue derrotado por el pueblo etíope y que se recuerda con gran orgullo.

Nos encontramos a  unos 20 km de la frontera de Eritrea, hasta hace pocos años zona de guerrilleros y aún hoy zona de conflictos entre los dos países. En 1993 Eritrea se proclamó independiente, dejando a Etiopía sin mar y debido a que es un país muy cerrado, le llaman la "Corea del Norte de África". Entre otras cosas, nadie puede huir del país y si lo hace el gobierno encarcela a la familia que queda. 

(Al fondo Eritrea)
De regreso a la ciudad, entramos en una cabaña, que bien podría pasar desapercibida, donde se guarda la piedra más antigua que describe las victorias del rey Ezana. Está escrita  en  en tres idiomas: griego, sabeo y gue'ez. Como la mayor parte de las reliquias antiguas, sorprende lo poco protegido que está, pero la economía del país no da para más.

La encontraron unos campesinos, en 1972, mientras hacían sus cosechas  y el Ministerio de Turismo del país, les regaló 1.000 birr a cada uno.


En las afueras de la ciudad, se encuentran las ruinas del  Palacio de la Reina de Saba, que fueron descubiertas debajo de las cosechas de unos campos.


Según el mito, la historia etíope comenzó con la reina de Saba, diez siglos antes de la venida de Cristo al mundo. La soberana  que dominaba extensos territorios y asentaba el centro de su poder en Etiopía, oyó hablar del sabio monarca Salomón que reinaba en Israel y viajó hasta Jerusalén para conocerle, quedando tan impresionada que se convirtió a la religión judía. Cuando decidió volver Salomón la sedujo mediante un ingenioso truco y la reina etíope quedó embarazada. Ya en su país dio a luz un hijo a quien llamó Menelik, que a los veinte años viajó a Jerusalén para conocer a su padre y de regreso se trajo a Etiopía el Arca de la Alianza, donde se guardan las Tablas de la Ley, entregadas por Dios a Moisés en el monte Sinaí, proclamando al etíope "pueblo elegido" por Dios para custodiarlas por siempre. Y allí siguen, según afirman los más fervientes defensores de la leyenda, en un templo de Axum sin que nadie puede verlas salvo su guardián.

En esta historia se basó Steven Spielberg para rodar Indiana Jones "En busca del arca perdida".

En los orígenes de la historia de Etiopía, se sucedieron dinastías diversas y todas se proclamaron descendientes directas de Salomón y la reina de Saba perpetuando una monarquía feudal.




Camino a las ruinas del palacio se encuentran los Baños de la Reina de Saba, un embalse de agua inmenso excavado en la roca, que se convierte en el punto central de la ceremonia anual de la Epifanía y cada 19 de enero, una procesión lleva una réplica del Arca hasta orillas del embalse.




Justo en frente del Parque de las Estelas se encuentra la iglesia de Santa María de Zion,  el mayor centro de peregrinación de Etiopía.  La parte antigua es un edificio anexo construido en el siglo XVII por el emperador Fasilidas, la parte nueva, mucho más moderna, fue construida por el emperador Haile Selassie  e inagurada en 1965.



En el interior hay unas pinturas muy bonitas del artista Loret Afork Tekle. Son dibujos minimalistas en los que el color está siempre por encima de la técnica para ayudar a visualizar lo que se quiere transmitir, de tal manera que los  analfabetos puedan leer en las paredes lo que no pueden leer en los textos.



Un rasgo característico del cristianismo ortodoxo etíope es la extendida veneración de la Virgen. No hay iglesia que no tenga una representación de la Virgen y el Niño, junto con las venerables y santas imágenes.



Entre los objetos antiguos se conserva  un magnífico libro sagrado con hermosas pinturas, escrito en gue'ez .





Cada vez que  en el texto aparece la palabra María, lo hace en color rojo.



La política y la religión han formado siempre un bloque en Etiopía y los libros sagrados etíopes recogen también los nombres de todos los reyes que sucedieron a Menelik I, a partir del siglo XVI. 


Muchos fieles llevan tatuada una cruz en la frente.


La iglesia ortodoxa etíope  considera la leyenda del Arca de la Alianza dogma de fe y en una capilla anexa a la catedral, dicen que está depositada la verdadera Arca de la Alianza que fue trasladada desde Jerusalén a Aksum por Menelik I. Sólo puede acceder a ella el sacerdote que la guarda, que antes de morir transmite su mandato a otro de los monjes y así de generación en generación. El pueblo copto-ortodoxo etíope, se siente como el pueblo elegido por Dios por la custodia de este objeto sagrado.


Iglesia de Santa María de Zion y al fondo, a la dcha, la capilla donde se conserva el Arca de la Alianza.
En un edificio anexo se conservan muchos objetos históricos de valor, así como las coronas y vestiduras  de los primeros emperadores, aunque el polvo y el estado de conservación no es el deseable y en pocos años se pueden echar a perder muchos de ellos. 




De regreso atravesamos la parte antigua de Aksum.




 En una plaza se encuentra la Rotonda del Santo Yared, un árbol rodeado de un pentagrama que era donde el santo estudiaba y preparaba los himnos sobre los textos de los Evangelios, siendo la primera música que adoptó la iglesia ortodoxa y que hasta ahora utilizan.






Nos hubiera gustado pasear por esta parte de la ciudad pero es difícil para un "farengi", los niños nos abordan y corren detrás de nosotros continuamente pidiendo dinero, caramelos,...  nos vamos pues hacia la zona moderna donde se sitúa el hotel. 
























En la zona moderna la moda se expone en el exterior de las tiendas.








Unos comerciantes nos saludan.


 

Terminamos la tarde con la ceremonia del café.


Con nuestra visita a la ciudad de Aksum finalizamos nuestro viaje por el Norte de Etiopía.

​A pesar de que todas las iglesias que hemos visitado por el Norte del país son cristianas, y las cristiano- ortodoxos constituyen el mayor grupo religioso del país, Etiopía se caracteriza por su diversidad religiosa, siendo los musulmanes el segundo grupo en importancia de la población. Aquellos que siguen religiones tradicionales africanas de tipo animista o pagano son el 8,4% y corresponden en su mayoría a las tribus del Sur, 
una zona por donde continua la segunda etapa de nuestro viaje y que es completamente diferente a lo que hasta ahora hemos visto, con otras culturas, otros paisajes y otras costumbres. Finalizando nuestra experiencia con la sensación de haber visitado dos países que no tienen nada en común.

Día 12 julio –Continúamos el viaje por ETIOPÍA SUR

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