ESTOCOLMO (2011)

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Esta entrada va dedicada a Christian Solanas, un joven amigo que vi nacer y que, ahora, ya crecido, intenta abrirse camino como periodista. Él fue quien me animó a abrir este blog y conozco la ilusión que tiene por conocer Estocolmo. Así pues, Christian, hoy me he propuesto narrarte nuestra experiencia de esta magnífica ciudad, que muchos dicen que es la más bonita del mundo, aunque yo no me atrevería a afirmarlo pero si puedo decirte que me dejó enamorada y te animo a que la visites cuando puedas.




Estocolmo  (20 de Mayo 2011)

Planificamos nuestro viaje, de pocos días, para visitar Estocolmo (Suecia) y al sacar los billetes de unos vuelos low cost, descubrimos una oferta de 25 céntimos de euros para ir de Estocolmo a Tallín (Estonia). Sí, sí, has leído bien ¿sorprendente verdad?. Y, ya puestos, pensamos en pasar de Tallín a Helsinki (Finlandia) con una compañía de ferrys que cubren la ruta entre las dos ciudades, para desde allí volver a Barcelona. Todo un acierto.

Salimos temprano del aeropuerto de Barcelona y, en menos de cuatro horas, estábamos en Estocolmo. Para llegar a la capital hay unos autobuses de la compañía Flygbussarna, justo al salir del aeropuerto y que salen cada 20 minutos de la terminal.

Como siempre hacemos, habíamos reservado un hotel céntrico y, al poco de llegar, nos pusimos en marcha. ¡Teníamos que aprovechar los días!.


Estocolmo está situado en la desembocadura al Mar Báltico. Las aguas que rodean a la ciudad provienen del lago Malaren, que se encuentra repartida sobre catorce islas y hace que sea una de las capitales más bonitas de Europa.

Hace mil años estas aguas estaban repletas de piratas y mercaderes, un gélido paraíso de vikingos y bárbaros germanos del que sólo queda la leyenda. Ahora Estocolmo, cuyo nombre significa literalmente "la ciudad en la isla", es una urbe abierta que invita a pasear y destaca por su belleza y su limpieza.

Gamla Stan. Vista desde el Ayuntamiento o Stadshuset. 

Iniciamos nuestra visita por el núcleo medieval de Gamla Stan, situado en la isla de Stadsholmen que se fundó en 1252 con el objetivo de defender el país de las invasiones de flotas extranjeras. En esta isla aún perdura intacto el aire medieval por sus estrechas y adoquinadas callejuelas y sus casas pintadas de ocre. 




En el centro de Gamla Stan, se encuentra la Plaza Mayor o Stortorget, un lugar pintoresco, donde se ubican numerosos comercios, así como el viejo edificio de la Bolsa de Estocolmo (Börshuset), la sede de la Academia Sueca y el museo Nobel.

En esta foto, al fondo de la plaza, verás el Museo dedicado a Alfred Nobel. 


La plaza fue protagonista de grandes sucesos en la historia de la ciudad. Aquí tuvo lugar el denominado "Baño de sangre", en 1520, un acto en el que el rey danés Cristin II, decapitó a 82 nobles suecos. La rebelión concluyó con la firma del fin de la Unión de Kalmar y el principio de la dinastía Vasa.


Un bonito lugar con sus típicas casas de postal y con mucha vida, lleno de restaurantes y terracitas, donde puedes hacer un alto en el camino y disfrutar de un "fycka", palabra sueca que denomina el hecho de juntarse para tomar un café y comer algo dulce.



En Gamla Stan puedes ver la callecita mas estrecha de Estocolmo o Mârten Trotzigs Gränd, donde apenas pueden pasar dos personas a la vez. Es uno de los puntos más fotografiados de la ciudad. 


Una de las cabinas de teléfono públicas. Bonita, ¿ verdad?. Bueno, ahora con el móvil no creo que la necesites.


Este es el edificio es el Riksdagshuset, la sede de del Parlamento Sueco, construido en el siglo XIX.


A mediodía nos acercamos al Palacio Real o Kungliga Slottet, edificado en su mayoría durante el siglo XVIII. De estilo barroco italiano, y uno de los mayores palacios europeos, consta de 609 habitaciones y es la residencia oficial de la monarquía sueca.


En el patio ( Högvaktsterrasen), a las 12.15 se inicia el desfile y el cambio de guardia real. Es vistoso pero un poco largo. Con verlo un ratito, ya es suficiente.

Högvaktsterrasen (patio de la guardia)

El palacio tiene fastuosos interiores del siglo XVIII y XIX. Puedes ver trajes y armaduras de los reyes, coronas, carruajes de coronación, carrozas suntuosas provenientes de las caballerizas reales, etc. 


En la sala Rikssalen conservan el trono de plata de la Reina Cristina .




Justo al lado del Palacio Real se encuentra la Catedral protestante (Storkyrkan). Es la iglesia más antigua de la ciudad (la primera referencia de ella data del 1279) y la sede de la diócesis de Estocolmo.  La entrada cuesta 40 SEK y en el interior puedes ver la escultura de madera de San Jorge y el Dragón, que fue inaugurada en el año 1489 como altar consagrado al santo, los asientos reales utilizados únicamente por la familia real, ...


 Uno de los edificios que no debes dejar de visitar es el Ayuntamiento (Stadshuset). Está en la isla de Kungsholmen, ubicado junto al lago. Desde allí puedes obtener unas de las mejores imágenes de la isla de Gamla Stan (las fotos con las que he iniciado esta entrada), pero, especialmente, es famoso por ser la sede de la “Nobelfesten” o Ceremonia de entrega de los Premios Nobel. 



El edificio, uno de los símbolos que identifican la ciudad, fue diseñado por el arquitecto Ragnar Ostberg, a inicios del siglo XX. Está compuesto por ocho millones de ladrillos rojos y en su torre de 106 metros de altura luce, en lo más alto, el escudo de armas nacional sueco con tres coronas. Se puede acceder a ella. 


Tiene un amplio patio interior y una terraza que desborda las vistas hacia el mar y al lago.


Se pueden visitar sus interiores, las visitas son guiadas. Podrás contemplar el famoso Salón Azul (que no tiene nada de azul, aunque en principio iba a ser de ese color) que, cada 10 de diciembre, visten de gala para recibir a los invitados de la ceremonia de los Nobel.

Salón Azúl 

Continúa la ceremonia y la cena de gala en la deslumbrante Sala del Oro con sus 18 millones de piezas de mosaico, revestidas de oro, que narran la historia de Suecia. Destaca al frente la imagen de Mälardrottningen, el símbolo de Estocolmo (una mujer portando un cetro y una corona, con la ciudad en su regazo). La visita te dejará boquiabierto. 


El entorno es encantador e invita a relajarse hasta en las mismas las escaleras, para recuperar fuerzas y seguir la caminata. 



En frente de la isla de Gamla Stan, hay una montañita donde te aconsejo que accedas a dar un paseo, presenciarás unas bonitas vistas. 



La población aprovecha los día claros y buscan las zonas de sol para ahuyentar el frío y broncearse.


Por encima de la entrada del puerto, accede al ascensor del mirador Katarina (Godolen), donde además de espectaculares vistas tiene un bar y un restaurante donde se sirven sabrosos platos suecos e internacionales y un bar muy famoso y concurrido. 


Desde el puerto puedes ver los edificios antiguos del bulevar Strandvagen, la zona más aristocrática de Estocolmo. Apenas 10 monumentales casas ocupaban la calle de principios del siglo XX, cuando en torno a ellas se dispuso uno de los barrios más emblemáticos de la ciudad. Un agradable paseo para disfrutar de la sofisticada arquitectura de I. G. Clason, que planificó los diseños de los números 19 a 21, 29 a 35, y 55 de la calle.



Muchos de estos edificios se han convertido en hoteles de lujo. 



Las calles de Karlavagen, Valhallavagen y Narvavagen completan la visita a Ostermalm, el barrio más rico de la ciudad. 

 



Seguimos por la isla de Skeppsholmen, que fue una base naval y actualmente es un rincón tranquilo, donde se celebran los festivales de música. Allí, se localiza el Museo de Arte Moderno (Moderna Museet) en cuyos jardines te sorprenderá ver unas vistosas y extrañas figuras, es el grupo escultórico "Paraiso" (1963), de Jean Tinguely y Niki de Saint Phalles, que desde 1972 se alza frente al museo.




También en la isla de Skeppsholmeny, se conserva la grúa de carga más antigua de Suecia, una potente estructura de madera que se mantiene desde 1751.


Bella imagen de una de sus calles con árboles en flor. Tuvimos mucha suerte con el tiempo. 


Estocolmo es una ciudad que destaca por su frondoso verdor. Posee 26 parques urbanos. 


Pasamos a la isla de Djurgärden. Al fondo puedes ver la torre Kaknas, centro de todas las transmisiones de TV y radio en Suecia. Esta torre de 155 metros de altura ofrece unas vistas fantásticas de Estocolmo y sus alrededores.

La isla de Djurgärdenme me cautivó. Es un paraje natural que en su momento fue utilizado como parque de caza por la realeza, y se extiende a lo largo de diez kilómetros, atravesando bosques y senderos magníficos, un lugar apacible y lleno de encanto. Paseando por allí no pensarás que te encuentras en la gran ciudad.


Una de las visitas estrella en la isla Djurgardenes, que no te puedes perder, es el Vasamuset, que alberga el coloso Vasa, un buque rescatado del puerto de Estocolmo después de permanecer más de 300 años bajo el mar, todo un ejemplo de como un capricho puede convertirse en catástrofe. Te contaré. El Vasa fue un navío de guerra sueco que mandó construir el rey Gustavo II Adolfo de Suecia, en 1626. El deseo del rey era poseer el mayor buque de guerra de la época para enfrentarse a Polonia, con la que estaba en guerra, así que ordenó construir un galeón con dos cubiertas de cañones. Pero con las obras ya avanzadas, y probablemente azuzado por los aires de grandeza y gloria, decidió que se añadiera una cubierta más, lo que a la postre hizo que el navío perdiera estabilidad y se escorase hasta hundirse en su primera singlatura, tras navegar tan sólo una milla náutica. Las aguas poco salinas conservaron en muy buenas condiciones la nave y tras muchos intentos por reflotarlo, en 1961 se consiguió recuperarlo. En 1990 se abrieron las puertas del museo Vasa y en la actualidad es el más visitado de toda Escandinavia. 



Es un galeón impresionante, de 18 metros de altura y el único barco en el mundo en el que puedes ver su estructura de origen, con más de 400 años. A nosotros nos impactó.




Cerca del Vasamuset está Tivoli, un parque de atracciones que nos conformamos con verlo de lejos.


 Desde allí, subimos a un pequeño tranvía que nos acercó hasta otra zona de la isla, para visitar el museo Skansen, una amplia superficie que reconstruye el pasado más inmediato de los habitantes de la ciudad. Con sus casas de madera, su artesanía y una pequeña representación de la fauna autóctona (osos, alces y lobos). 


Se puede curiosear, por dentro y por fuera, diferentes edificios: granjas,molinos, iglesias, una escuela rural. Hay incluso una fidedigna reproducción de una pequeña ciudad con tiendas y talleres, en la que se puede ver el trabajo de curtidores, herreros, sopladores de vidrio o artesanos de la plata. 






Y aquí, a galope en el caballo Dala (Dalahäst), réplica de una tradicional estatuilla de madera tallada y pintada de color rojo brillante y un arnés de blanco, verde, amarillo y azul, que se ha convertido en un símbolo de Suecia. Su origen procede de las habitantes de las pequeñas cabañas de la provincia sueca de Dalarna que, en las noches de invierno, frente a una estufa de leña, se entretenían tallando juguetes para sus niños. Vas a ver de todos los tamaños porque es uno de los recuerdos que más se adquieren.


En la isla Djurgardenes se pueden visitar también el museo nórdico y el de los cuentos de Junibacken con Pippi Calzaslargas pero nosotros, decidimos terminar el resto del día, atravesando la isla con un autobús hasta el final de parada y disfrutar del paisaje. Atravesamos extensos bosques, vimos magníficas mansiones y palacios en zonas privilegiadas y, finalmente, nos sentamos junto al lago a disfrutar de un "fycka". Un lugar apacible y encantador. 


Estocolmo dispone de una completa oferta de transporte público: autobuses, tranvías y una magnífica red de metro, el "tunnelbana", que además es una gran galería de arte, ya que cada una de sus estaciones está decorada por diversos artistas.


Tiene una longitud de 110 km, planificado en: grupo azul, grupo rojo y grupo verde. Cada grupo a su vez dividido por líneas. En total 100 estaciones, de las cuales 47 son subterráneas y 53 de superficie. 



A continuación la estación de T-Centralen, la única que unifica todas las líneas del metro.


 Ya sabes, cuando vayas, no dejes de perderte por alguna de sus estaciones, es uno de los más bonitos de Europa.


Y en metro fuimos hasta la parada "Globen" para visitar el edificio esférico más grande del mundo, el Globo de Ericsson o Globen. Un recinto para conciertos, deportes y otros eventos, que muestra unas vistas panorámicas de la ciudad gracias al SkyView, unas góndolas esféricas de cristal fijadas a unos carriles instalados en la superestructura del edificio, que te transportan hasta los 130 metros de altura de la cima del Globen, con un trayecto que dura 20 min. 

Se inauguró el 19 de febrero de 1989, tras dos años y medio de construcción. 




Ascendiendo con el SkyView. 


Fuimos a visitar el Palacio de Drottningholm, considerado Patrimonio de la Humanidad por la Unesco y residencia habitual de la familia real sueca. Está situado en las afueras de Estocolmo y se puede llegar en autobús, en metro o en barco (el muelle está frente al Ayuntamiento y es lo que nosotros decidimos). Navegar a través del lago Mälaren, fue muy agradable y una forma de ver nuevos paisajes. El trayecto dura alrededor de una hora. 


Hacía muy buen día y la gente disfrutaba tomando el sol. 


Casas junto al lago. 


El Palacio de Drottningholm fue edificado en el siglo XVII, según el modelo francés del arquitecto Nicodemus Tessin el Viejo, por encargo de la reina Hedvig Leonora. Contiene salones magníficos de los siglos XVII, XVIII y XIX, un hermoso parque, el teatro palaciego mejor conservado del mundo, ya que todos los mecanismos del escenario siguen en funcionamiento y todavía se celebran representaciones en verano. También un precioso Pabellón Chino. 





Pabellón chino. 


La visita fue muy agradable, nos faltó encontrarnos con algún miembro de la monarquía. En realidad, ellos ocupan un ala del palacio que no se visita. 

Al volver a la ciudad paseamos por el puerto y bajando por unas escaleras llegamos al Fotografiska, un museo dedicado a la fotografía contemporánea donde pudimos ver varias exposiciones interesantes e hicimos algunas adquisiciones.


Una ciudad combinación de tierra y mar, naturaleza y urbe cosmopolita, bella, elegante y, sobre todo, viva. Un destino que te aconsejo, porque no te dejará indiferente.

Al día siguiente, continuamos el viaje por Tallín (Estonia).

usto al lado del Palacio Real se encuentra la Storkyrkan o Catedral de Estocolmo. Es la iglesia más antigua de la ciudad, la primera referencia de ella data del 1279. La entrada cuesta 40 SEK y en el interior se pueden ver alguna de las cosas más destacadas de Estocolmo. La más importante sin lugar a dudas es la escultura de madera de San Jorge y el Dragón que fue inaugurada en el año 1489 como altar consagrado al santo aunque también podemos disfrutar con los asientos reales utilizados únicamente por la familia real, el cuadro del Juicio Final salvado del incendio de Tre Kronor en 1697, el candelabro de siete brazos que lleva alrededor de 600 años en Storkyrkan, el Parhelio que es el pintura más antigua en la ciudad o el globo de las velas.  - See more at: http://www.callejeandoporelplaneta.com/2013/05/estocolmo-gambla-stan-palacio-real.html#sthash.ZApFLwHB.dpuf

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