OESTE DE EEUU - 2012

22:52

OESTE DE EEUU

Recorrer la Costa Oeste de EEUU es un viaje excitante. Paisajes, sonidos y muchos fotogramas que guardábamos en nuestros recuerdos, surgen de nuevo y nos hacen revivir el escenario mítico de tantas películas y series.



25 de julio 2012
Salimos de Barcelona rumbo a Las Vegas, haciendo escala en NY y, después de 15 ó 16 horas (3h de escala en NY), llegamos a nuestro destino.
En el aeropuerto de Las Vegas (estado de Nevada) las máquinas tragaperras nos ofrecen el primer saludo de bienvenida. Recogemos el coche y con ayuda del GPS entramos en la ciudad impresionados por los inmensos hoteles que van apareciendo.
La primera noche nos alojamos en el hotel Stratosphere cuya torre de 350 m  es el edificio más alto de la ciudad y de todo el estado de Nevada. Ascendemos  y quedamos maravillados de las vistas nocturnas y de sus emocionantes atracciones que se encuentran entre las más altas del mundo. Impresiona ver colgar a los que se atreven a subir en el X-Scream, al borde de la torre y a una altura tan espeluznante. 

Después de cenar nos vamos a dormir, es tarde y  al día siguiente tenemos que madrugar.


26 de julio
A las 7.30h salimos de Las Vegas con el objetivo de llegar al atardecer al Gran Canyon, teniendo en cuenta que hay una distancia de 458 km y el límite de velocidad es alrededor de 65 millas (105 km/h).
Cuando organizamos este viaje, decidimos alquilar un coche por la libertad de marcar nuestra propia ruta y recorrer con comodidad las largas distancias que separan las visitas de los destinos que habíamos planificado, aprovechando al máximo los desplazamientos.
Nuestra primera parada es la presa Hoover (a 48 km de Las Vegas), una de las más grandes del mundo y que dio origen al lago Mead. Ubicada en el curso del río Colorado, suministra electricidad a los estados de Nevada, Arizona y el sur de California.
Junto a ella, el puente Mike O'Callaghan, recién inagurado, cruza a 500 m sobre el cauce el río Colorado y es actualmente el segundo puente más alto de Estados Unidos.
Desde los miradores se contemplan estas dos grandes obras de ingeneriería.






 




















Seguimos por la autopista y al llegar a Kingman nos desviamos por la antigua Ruta 66, que era una de las rutas federales originales o ruta madre. Se estableció en 1926 y originalmente discurría desde Chicago hasta los Ángeles con un recorrido total de 2.448 millas (3.939 Km).





Paramos en la Hackberry General Store (distrito de Arizona), una tienda con aspecto de vieja gasolinera, con antiguos surtidores que ya no dispensan gasolina pero que conservan el espíritu de la Ruta 66 intacto. 
Un lugar mítico, con todo un museo al aire libre de viejos vehículos y artefactos relacionados con la historia de la carretera.

Compramos agua y algún recuerdo, entre ellos la típica placa de la ruta 66.
 








El hombre que nos atiende, detrás del mostrador, va armado. Afuera un grupo de         country ambienta el lugar.
 

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Seguimos por la RUTA 66  y llegamos a Seligman, un pequeño pueblo cuya calle principal está llena de bares y tiendas decoradas con algunos de los iconos del cine americano: cadillacs de los 50,  coches estatales,... Todo un tanto artificial y turístico pero curioso de ver.




En Williams, entramos en Twister, un típico bar americano con una cuidada decoración de los años 50, con cocacola y ambiente de Elvis Presley. Comemos hamburguesas y unos helados buenísimos.

 











 
Y después de un paisaje desértico, que nos acompaña todo el día, la carretera penetra en una zona boscosa y llegamos a Tusayan, a las puertas del Gran Canyon. 



Son las 17.30h, hacemos el "check-in" en el hotel y tenemos tiempo para recorrer alguno de los miradores del Gran Canyon y ver el atardecer de la zona del South Rim. Ha llovido y hace fresquito. 
Al parque se puede acceder en autobús (línea lila - Tusayan Route) pero decidimos hacerlo en coche. A la entrada del parque, en el Visitor Center, compramos el Annual Pass que cuesta 80$ por coche y permite pasar a todos los Parques Nacionales, excepto los gestionados por los indios navajos. 
En el interior del parque hay un servicio gratuito de autobuses que circulan cada 10 min.  y van parando en puntos panorámicos. Indican el nombre de la ruta en el frente: La azúl (Village route) recorre la zona de restaurantes y enlaza con las otras líneas, la roja (Hermist Rest Route) de Village Route a Hermist Rest (11 km y para en 8 miradores) y la amarilla (Kaibab/Rim Route) desde el Visitor Center hasta Yaki Point.  

Dejamos el coche en el primer parking y cogemos la línea azúl para enlazar con la línea roja en la parada de Hermist Rest. Bajamos en los miradores de Trailview, Maricopa Point y en  Powell Point.

Las vistas son impresionantes con la profundidad del cañón, los colores, las formas,…. Sus 1.500 metros de profundidad le convierten en el desfiladero más espectacular del mundo y en sus estratos horizontales está plasmada la historia geológica de los últimos dos mil millones de años. 
Vemos el atardecer a  las 19.30 y como la noche se va cerrando, regresamos con los autobuses al parking, allí no hay luces y no se ve nada. Afortunadamente encontramos el coche enseguida. 









Cenamos en un restaurante mexicano cercano al hotel y nos vamos a descansar. Ha sido un día largo y magnífico.

27 de julio
A las 10.45 tenemos la excursión en
helicóptero por el Gran Canyon que hemos reservado con la empresa Papillone, a través de internet.

Elegimos el vuelo Gran imperial Air Tour (de 50 min) y a mi me colocan delante, al lado del piloto. Estoy contenta porque podré hacer muchas fotos.

A través de unos auriculares nos van dando las explicaciones pero, como son en inglés, nos enteramos de poco. 

 
Cuando el helicóptero penetra en el desfiladero del Gran  Canyon, suena la música de Indiana Jones y las palabras “impresionante y espectacular” se quedan cortas. Es tal la inmensidad y la belleza que uno se queda sin aliento.




Del entusiasmo del helicóptero seguimos con el coche e iniciamos la ruta amarilla hasta Desert View para seguir apreciando, desde los distintos paradores, esta maravilla de la naturaleza. En este punto subimos a la torre de vigilancia, en cuyo interior hay unos bonitos murales de arte nativo y una tienda de recuerdos. Es un lugar muy turístico pero tiene una de las vistas más impresionantes del cañón y del río Colorado.




A las 14.25 partimos hacia nuestro próximo destino,  Monument Valley, a una distancia de 286 Km y, a medida que dejamos la zona, el paisaje va cambiando y de nuevo se va volviendo desértico. 

Pocas  millas a continuación visitamos el cañón de Little Colorado, de menor extensión. Se trata del primer parque que los indios navajos gestionan (el Gran Canyon pertenece al Gobierno de los EEUU). 


Pasamos por Painted Desert, con unas formaciones rocosas increíbles pero no tenemos tiempo de parar y tiro unas fotos desde el coche.
   
A las 17.20 llegamos a Kayenta y nos alojamos en un motel propiedad de los indios navajos.

Estamos impacientes por visitar Monument Valley y no tardamos en ponernos en marcha. Ha llovido mucho pero ha quedado una luz preciosa.

Nos vamos parando por el camino haciendo fotos. El paisaje es magnífico.

Entramos en el parque (Monument Valley Navajo Tribal Park) custodiado por los navajos, la entrada vale 5$ por adulto (el Annual Pass aquí no es valido).

 

Son las 18 h pero queremos aprovechar la luz del atardecer aunque mañana volvamos. Y no nos equivocamos, nada más pasar el centro de visitantes nos quedamos extasiados del paisaje y del escenario de tantas películas y anuncios de Malboro.

Emocionados contemplamos las formaciones rocosas, de color cobrizo que se elevan 300 metros por encima del nivel del valle, son la imagen del Oeste clásico. Impacientes iniciamos un trozo del sendero con el coche por un camino muy dificultoso y hacemos fotos en varios puntos.











A las 20h es noche cerrada y hace frío.

Cenamos y nos vamos al hotel. Son las 22h, por el reloj de la habitación nos damos cuenta de que en esta zona es una hora más. 

Sábado 28 
Nos levantamos a las 8.15h. Desayunamos y regresamos al parque.

Tenemos la duda de hacer el circuito con nuestro coche o contratar una excursión en grupo con un todoterreno y optamos por la primera opción. Acertamos sin lugar a dudas.

El inicio del camino tiene un poco de dificultad pero luego se suaviza y se puede hacer tranquilamente. La ruta por los miradores está bien marcada y tenemos la libertad de pararnos sin prisas y sin aglomeraciones.




Dentro del parque los indios navajos venden pulseras y compramos algunas de recuerdo. Algunas llevan el símbolo del sol indio. 

 











Los navajos son la nación indígena estadounidense más numerosa (alrededor de 298.000 personas). A ellos pertenece la más extensa reserva individual de cualquier grupo nativo estadounidense, al abarcar más de 60.704 kilómetros cuadrados. De procedencia nómada, hoy en día la fuente primordial de sus ingresos proviene del turismo que llega a estas tierras atraídos por el aliciente escenario de las películas del oeste. Viven en casas prefabricadas y caravanas y los núcleos de población se ven pobres y dispersos.

 



Monument Valley es una valle entre los estados de Utah y Arizona. El paisaje es una sucesión de cimas fantásticas y mesetas rojizas tallados por millones de años de erosión y, a pesar de que una parte se puede apreciar desde la carretera principal, lo mejor permanece dentro del parque.

Aquí encontramos las imágenes mas inolvidables del Oeste Americano. Las aisladas mesetas y los cerros rojos rodeados de un desierto vacío y arenoso, han sido filmados y fotografiados incontables veces a través de los años. Debido a esto, el área resulta bastante familiar.



Alguien escribió que Monument Valley es un regalo que Dios le ha dado al arte del cine.

Ford y Wayne filmaron allí ocho películas, entre las que se cuentan  "La diligencia", "Fort Apache" y "Centauros del desierto". De hecho, Ford acostumbraba a rodar en la parte donde se elevan los montículos West Mitten, East Mitten y Merrick y  los indios navajos bautizaron ese lugar con el nombre de “John Ford Point", un lugar mágico donde nos encontramos en estas fotografías.


 


 
Son las 14.30 cuando tomamos rumbo a Page a (147 millas ó 235 Km) y  llegamos alrededor de las 17h.

Page es una pequeña ciudad donde sólo por la calle principal contabilizamos 12 iglesias, una detrás de otra y de diferentes cultos: baptistas, presbiterianos, evangelistas, luteranos,... En total tiene 26, muy curioso.





Llegamos al motel y como tenemos tiempo (hay que modificar el reloj con una hora menos) decidimos ir a Horseshoe Bend, el sinuoso meandro entre cañones del río Colorado, a unos 6 km de Page, en la ruta 89.

En el punto de acceso hay  un parking. El camino es un poco dificultoso porque hay que atravesar una pequeña duna  pero cuando llegamos al mirador, quedamos impresionados de la caída de vértigo de 405 m sobre el río. 





La vista es espectacular y el entorno magnífico, rocas de repliegues rojizos y al fondo el río color turquesa que da una vuelta de herradura al meandro. 









Luego nos acercamos hasta la Presa de Glen Cañón, que se creó a partir del río Colorado y adoptó ese nombre por el cañón de Glen que quedó inundado con el caudal de las aguas. Se terminó de construir en 1964 y originó una de las mayores reservas de agua de Norteamérica, con el embalse denominado Lake Powell.

Bajamos por unas escaleras laterales a un mirador con bonitas vistas de la presa y el río y paseamos por el puente sobre el río Colorado y el lago Powell. 




Finalmente nos fuimos a cenar al restaurante Steak Home, en la calle principal de Page, cerca del motel. Un lugar con ambiente muy americano y precio asequible, que al final se ve incrementado con la propina.

Porque en los restaurantes de EEUU cuando te traen el recibo para firmar pone “precio” y a continuación “gratuity“ refiriéndose a la propina que viene a ser entre el 15 y el 20% (a veces anotan las tres opciones: 15% good, 17,5% very good, 20% outstanding). Ellos sugieren que sea siempre el 18%, pero dependiendo del servicio que hayas recibido te apetecerá dejarlo o no. La explicación es que los ingresos de los camareros dependen básicamente de las propinas de los clientes pero es algo que a nosotros nos choca mucho.





Domingo, 29
Para las 10.30 contratamos, por internet, la excursión a Antílope Canyon con la empresa Antelope Canyon Tours. El día anterior confirmamos la asistencia y es entonces cuando cobraron el importe, 70$ por los dos. 
Antelope Canyon se divide en dos zonas, el cañon superior (que es el visitamos nosotros) y el cañón inferior. La excursión dura una hora y media y está gestionada por los indios navajos que nos llevan hasta el lugar en una camioneta 4X4. El trayecto dura 15 min por un camino arenoso del desierto de Arizona. 



Al llegar, el guía navajo nos acompaña hasta la profunda grieta del cañón, de paredes estrechas. Va dando explicaciones (en inglés) e indicando los lugares donde se pueden sacar las mejores instantáneas. En algunos rincones lanza arena al aire para que se refleje mejor cada haz de luz, generando siluetas.

Es un cañón estrecho, de gran belleza, con sinuosas paredes de 40m de altura, entre las que penetra la luz. Aconsejan visitarlo alrededor de las 12 horas, por ser el momento en el que la luz entra más profundamente  pero nosotros no conseguimos esa hora. Aún así el escenario nos encantó.

Las lluvias monzónicas y la erosión, son las responsables de estas sinuosas formas que se ven iluminadas por la luz que entra por los numerosos resquicios de la parte superior.

Quedamos alucinados  por la gama de colores del rojo al amarillo, del violeta al rosa y la arena deslizándose por las paredes formando cascadas.

Sin duda Antelope Canyon es un lugar mágico.



















De vuelta, a mediodía emprendemos la ruta.

Pasamos por el lago Powell, el lago artificial originado por la presa que inundó el cañón de Glen que tiene una longitud de casi 300 km y está situado entre Arizona y Utah.

Para llegar hasta él tomamos un desvío que indica Parque Nacional de Glen Canyon. La entrada vale 10$ pero sirve el Annual Pass. Nos dan algunas explicaciones en inglés pero no nos enteramos mucho, algo de "car", "parking", "beach", …



En la orilla del lago hay unas caravanas aparcadas y tomamos esa dirección. La luz es muy intensa, el camino muy blanco y cuando nos damos cuenta el coche se ha clavado en una zona de arena.

Voy a pedir ayuda, afortunadamente hay varios 4x4 en la orilla, junto a las caravanas y, después de mucho esfuerzo (las cuerdas se rompen una y otra vez), consiguen sacarlo.












 Al volver vemos un parking en la entrada del parque y  entendemos lo que nos decían, seguramente a más de uno le ha debido pasar porque la arena es tan blanca que no se distingue del camino.

Nos hemos llevado un buen susto, ¡menos mal que nos han ayudado!. Pero ya no nos apetece quedarnos aquí así que retomamos nuestra ruta: Bryce Canyon, nuestro próximo destino, a 146 millas (243 km). 
 
 
Siguiendo la ruta van apareciendo formaciones geológicas impresionantes, cuyos colores contrastan con las nubes y el color azúl del cielo.

El repliegue de las rocas es también espectacular.


Son tan sorprendentes las formaciones geológicas que va apareciendo, que decidimos aventurarnos por una ruta indicada, en un camino sin asfaltar y al cabo de 3 ó 4 millas llegamos a un valle increíble. Fantásticas formaciones rocosas, con gran riqueza de matices, forman una espectacular paleta de colores.













Paramos en varios puntos y disfrutamos de las vistas.

Recorremos varias millas más hasta llegar a un punto de difícil acceso y con el reciente susto del lago, decidimos regresar. No hay cobertura móvil y nos sorprende que, a pesar de su belleza, sea un lugar tan solitario. Luego vemos en el mapa que hemos entrado en los Rimrocks Toadstols de la meseta Paria, en Utah. Un lugar entre los más magníficos que hemos visto y que nos hubiera encantado explorar.













 


Seguimos por la ruta 89 y durante todo el trayecto llueve copiosamente.

Cuando llegamos a Bryce Canyon, sigue lloviendo y hace frío. Nos registramos en el motel, la habitación es amplia  y el parking en la puerta, como en las películas. Como estamos en Utha, de nuevo hay que adelantar una hora más el reloj. 

Por desgracia, en la habitación se me cae la cámara y se fastidia el único objetivo que llevo. A partir de entonces, no enfoca correctamente. ¡Me amargo toda la tarde!. 

La entrada al parque de Bryce Canyon vale 25$ pero sirve el Annual Pass. Nos dan un periódico con toda la ruta y los miradores (como en el resto de Parques Nacionales).




Empezamos por el punto panorámico Sunraise Inspiration.  Aparcamos el coche, accedemos al mirador y entre un bosque de pinos no nos imaginábamos el extraordinario paisaje que aparece al acercarnos al borde del cañón. 

Un inmenso anfiteatro natural formado por la erosión del viento, agua y hielo, que destaca por sus estructuras geológicas únicas, llamados hodoos, que se elevan desde la tierra con un juego de colores rojo, naranja y blanco. ¡Una auténtica sorpresa!




Ante una maravilla así, ¡cuánto encuentro a faltar a mi cámara!. Veo que el objetivo está un poco desviado pero no me atrevo a forzarlo y recurro al ipad para coger alguna instantánea …¡con paraguas incluído porque no para de llover!. Rafael me anima y va filmando.
 
A pesar del tiempo, pasamos por los puntos panorámicos más famosos: Sunrise, Sunset, Rainbow, Yovimpa e Inspiration Points, que abarcan una extensión de 60km. Finalmente, llegamos hasta Natural Bridge, desde donde se ve un hermosos puente natural.
Y de regreso, por el bosque, vemos varias familias de ciervos.
 
Cenamos en el restaurante del hotel y a las 22h estamos en la cama. 




Lunes, 30 julio
Como no queremos marchar sin disfrutar de nuevo de las maravillosas vistas del anfiteatro de Bryce Canyon, regresamos al parque y repetimos el mirador de Sunraise Inspiration.

Lloviznea y sigue nublado.

Debe ser maravilloso con un cielo azúl, aún así es fantástico y parece un lugar de otro planeta.

 
El parque ocupa un área de 145 km2. Hay multitud de senderos, tanto al borde del cañón como para llegar al fondo del mismo y no parece complicado el descenso pero como el día sigue amenazando lluvia, con gran pesar, tomamos rumbo hacia al Parque de Zion, nuestro próximo destino, situado a 180 millas (165km).

 
Cuando llegamos al Parque de Zion surge un nuevo paisaje, que no tiene nada que ver con el de los anteriores parques. Es sorprendente como la extraordinaria variedad de formas y colores,  ofrece los más increíbles escenarios con tanto constraste y en tan poca distancia entre ellos.


El Parque Nacional de Zion se encuentra en el Estado de Utha y el área total abarca 593.26 km2.

La principal atracción del parque es el Cañón Zion con la zona conocida como Zion Narrows, una garganta rocosa que discurre a lo largo del río Virgen, de 24 km de longitud y hasta 800 m de profundidad, excavada por el brazo norte del río Virgin sobre arenisca roja. 

Una carretera de color granate nos lleva a la entrada del parque






A diferencia de los otros parques se debe utilizar exclusivamente el servicio de sutles (autobuses) para acceder al cañón. Pasan cada 10min y son de gas propano. Es una forma de resolver los problemas de tráfico y de contaminación porque  la zona es muy frecuentada. 

El sutle  lleva a los puntos donde empiezan las rutas de senderismo. Se  puede bajar en uno,  hacer una ruta  y volver a subir en el próximo sutle. 

Aceptan el Annual pass y nos dan un mapa con las rutas y algunas indicaciones tan graciosas como: “… Si se aproxima un puma, mueva sus brazos, grite y arrójele rocas o palos. Si lo ataca, defiéndase”. 




 




Sigue lloviendo un poquito pero cuando conseguimos aparcar el coche (con dificultad porque el parking está lleno) empieza a salir el sol.

Cogemos el sutle y decidimos bajar en Court of the Patriarcas, allí nos acercamos al río Virgin.

Retrocedemos y subimos en el siguiente  sutle hasta The Temple of Sinawava, la última parada del recorrido del parque que lleva a la entrada de la garganta del cañón. El bus deja al inicio de un sendero de fácil acceso, el Riverside Walk y después  de una larga caminata, con un paisaje que se va estrechando conforme llegamos al final,  lleno de ardillas que se nos acercan sin ningún temor, llegamos a la entrada The Narrows.Vemos el inicio de la garganta estrecha pero, el problema es que el sendero no sigue, hay que ir río arriba, no llevamos un calzado apropiado y dicen que cuando llueve se vuelve peligroso, así que nos volvemos. De todas formas, ha sido un paseo muy agradable.


Alrededor de las 15h, de vuelta al parking, y una vez entramos en el coche (¡que justo nos ha ido!), empieza a caer una fuerte lluvia  que nos acompañará durante casi todo el viaje hasta llegar a Las Vegas, a una distancia de 180 millas (288 km).

De vuelta a Las Vegas 

Tras varios días por los parques el contraste al llegar a Las Vegas, construída en pleno desierto de Mojave,  choca sin lugar a dudas.  
Elegimos el hotel París, especialmente por su ubicación, que nos permite visitar el resto de hoteles/casinos con más facilidad. En el exterior hay una réplica de la Torre Eiffel, a una escala de mitad de la original y del arco de Triunfo. Personal del hotel te recogen el coche.
Para llegar a la recepción hay que atravesar un montón de máquinas tragaperras y para registrarnos tenemos que hacer cola. Mientras esperamos se me cae la mochila que tenía cogida a la maleta, con la cámara dentro ¡qué desastre!. 
Nos dan la habitación en el último piso, el 15 y, hasta  llegar al ascensor, tenemos que pasar por la réplica de unas típicas calles parisinas con bares, boulangeries, souvenirs, … 

La habitación es grande y espaciosa, con vistas a la torre Eiffel, la piscina, el hotel Bellagio y sus fuentes.

 Preocupada por el nuevo accidente anterior, lo primero que hago es sacar la cámara y compruebo...¡Funcionaaaa!. Parece un milagro pero el segundo golpe ha encajado el objetivo y enfoca correctamente. ¡No me lo puedo creer!. Alegría, una ducha rápida y de paseo!.








Seguimos con suerte, ha llovido y  la temperatura es muy agradable.

Vemos el espectáculo de las fuentes del hotel Bellagio al son de la música de Frank Sinatra y Elvis Presley. Es el hotel más caro de la ciudad y sin duda el más elegante. En su interior hay exposiciones de arte.
 





A continuación compramos un bono 24 horas para el autobús que llaman “The Deuce” que recorre todo el Strip de norte a sur, parando en todos los hoteles y puntos de interés durante las 24 horas del día. Vale 5$ (el billete sencillo 2$).

Vamos a la calle Fremont, que es la zona más antigua de la ciudad, donde nació la ciudad del juego e imagen de muchas películas y series.


La calle Fremont es una calle peatonal, con  mucho ambiente y un magnífico espectáculo de luces y sonidos llamado Fremont Street Experiece, que se representa en la bóveda-pantalla de 12 millones de bombillas led y 220 altavoces.

Una gran tirolina cruza la calle y constantemente vemos gente pasando por encima de nuestras cabezas.

Estamos tan ensimismados que se nos hace tarde y no encontramos ningún lugar adecuado para cenar. Al final entramos en un hotel con un apartado donde hacen pizzas pero resultan bastante malas.




Damos una vuelta más y volvemos con el Deuce.




Entramos en el Hotel Caesar que está casi enfrente al nuestro y vemos el juego frenético en las mesas, las maquinas tragaperras, las gogos que bailan. Este hotel es todo un homenaje a la antigua Roma con su Coliseo, sus plazas y e incluso la Fontana de Trevi (se nos olvida tirar la moneda).







En la calle atracciones que invitan a hacerse fotos, hombres que ofrecen estampitas de chicas en cueros ofreciendo sus servicios,...


Parece que esta ciudad no duerme por la noche pero nosotros sí nos retiramos, son las 2 de la madrugada y estamos muy cansados.

Martes, 31 
Nos levantamos a las 9h. Esta nublado y ha llovido por lo que la temperatura sigue siendo agradable. Desayunamos en el hotel y cogemos el The Deuce para visitar los hoteles, todos grandiosos, de hecho aquí se encuentran catorce de los quince más grandes de los EEUU.
Empezamos por El Venetian, tal vez, el más espectacular. El exterior es una réplica casi real  de la Piazza de San Marco de Venecia, con las reproducciones del Campanile, el Ca d´Oro y el puente de Rialto. 
El interior tiene una parte con decoración palaciega y otra con reproducción de los canales. Se pude hacer una excursión con góndola y los gondoleros hasta cantan ópera. Hay restaurantes, tiendas de moda, souvenirs, … 









Seguimos por el  hotel Riviera. En la entrada hay una escultura de bronce con siete mujeres de espaldas. Dicen que para tener buena suerte en el juego se les tiene que tocar el trasero cariñosamente...¡así están de lustrosos!.




El Circus Circus, está tematizado en el fabuloso mundo del circo, con un parque de atracciones cubierto por una gran cúpula rosa y una gran montaña rusa. Fue muy popularizado gracias a una de las películas de James Bond, en 1971.




El Flamingo,  fue el primer hotel de las Vegas, construído en 1946 por el famoso ganster Busie Siegel, que murió a causa de un balazo antes de ver realizado su sueño. Dentro hay unos jardines con flamencos, peces,...



El Hotel Mirage, tiene un volcán que entra en erupción cada 30 min y unas cascadas con delfines.


En el Treasure Island, que está rodeado de agua, cada media hora se representa el espectáculo gratuito The Sirens of Treasure Island, con barcos piratas, sirenas y fuegos artificiales.   





El hotel Stratosphere, con apariencia de torre de control de aeropuerto, tiene atracciones tales como una lanzadera y dos montañas rusas en su cúspide. Aquí nos hospedamos la primera vez que llegamos a Las Vegas y subimos a la torre a ver las magníficas vistas nocturnas.
 

Del Stratosphere, al norte del "strip", cogemos el Deuce para ir al sur.

Bajamos en el  Hotel NewYork NewYork que tiene una de las fachadas más impresionantes, con el skyline de la ciudad de NY, la estatua de la Libertad, el Empire State, el puente de Brooklyn. En el interior se pueden ver las calles de la Gran Manzana, con tiendas de ropa, souvenirs,...Aquí hacemos un breve descanso y  tomamos unos helados.









A continuación entramos en el hotel Excalibur, con aspecto de castillo de hadas. De hotel a hotel  hay una cinta transportadora interior.






Seguimos andando y llegamos al  Hotel Luxor con forma de pirámide de 110 m de altura, de cristal oscuro y una réplica de la Esfinge de tamaño más grande que la verdadera. Es un hotel muy elegante.
A las 18h decidimos ir a los outlets Premiun del Norte (otra opción era la piscina del hotel París), así que cogemos el Deuce hasta la parada de Madalay y allí enlazamos con otra línea.

Habíamos oído hablar mucho de los outles pero, en grandes marcas, no encontramos tantas gangas como dicen. Los precios son muy semejantes a los de El Corte Inglés, especialmente en época de rebajas. 

Paseamos más que compramos y a las 20h cogemos el bus de vuelta que nos lleva a la estación final. Allí tenemos que cambiar y coger la misma línea de bus en dirección contraria. ¡Tal vez, hubiera sido preferible la opción piscina!.


Bajamos en la parada del hotel MGM, que es el más grande de Las Vegas y lo fue del mundo hasta el año 2006. Su temática son las grandes producciones cinematográficas de Hollywood. Su interior es como una ciudad, con muchos restaurantes, teatros,..y el casino más grande de Las Vegas.



Muchos hoteles también disponen de capillas porque casarse en Las Vegas es uno de los reclamos más importantes. Se celebran al año 120.000 bodas que pueden ser de estilo tradicional pero lo particular es montarse una boda a lo Elvis Presley, a lo Marilyn, en helicóptero, ... la cuestión es hacer algo excéntrico.
A continuación pasamos por la tienda oficial The Coca-Cola Company, con forma de botella gigante de cristal de Coca-Cola. Al lado está el restaurante Denny's y entramos a cenar. 



Cuando salimos, la noche de la “strip” ha tomado vida con miles de luces de neón y mucha gente por las calles. 
 







En todos los hoteles hay variedad de espectáculos musicales,  teatrales, de magia, artistas famosos al estilo Broadway. El Cirque du Soleil tiene una media docena de producciones pero los juegos de apuesta por dinero y el entrenimiento son la mayor atracción.





Llegamos al hotel a las 22h y nos vamos a dormir, mañana tenemos que madrugar y estamos muy cansados. No hemos parado en todo el día y tenemos hasta rozaduras de los zapatos pero conocer esta ciudad ha sido una experiencia diferente.

Miércoles, 1 de agosto.
Madrugamos y a las 6.45 cogemos rumbo hacia Mamonth Lakes, a 500 km. De camino queremos visitar el Parque Nacional Death Valley o Valle de la Muerte, una cuenca situada por debajo del nivel del mar, a unas 130 millas de Las Vegas que forma parte del Desierto de Mojave y es el lugar más bajo, seco y caluroso de Norteamérica.
Recibe su nombre por la cantidad de exploradores que entraban durante la fiebre del oro, camino a California y se perdían en el camino. Pero principalmente fue un centro de extracción de bórax, útilizado en la fabricación de jabones, desinfectantes y pesticidas, entre otros.





Nuestra primera parada la hacemos en el mirador de Zabriskie Point, un lugar fantástico con vistas increíbles del parque. Es de fácil acceso porque está en la carretera, a 5 min subiendo una pequeña colina. 







Llegamos a Furnace Creek, que es el centro de visitantes y pasamos al parque sin que nadie nos pida el Annual Pass, que también convalida el acceso. Antes ponemos gasolina, que pagamos más cara porque desde Shoshone no había ninguna más y es importante entrar al parque con el depósito lleno. Nos dan un mapa.
La gasolina se mide por galones (un galón son 3,8 l). En estos  días en California la super vale 3,89€ , en Utha 3,47€, en Arizona 3,35€ y en Death Valley 5,35€.   
  
A las 11h  paramos en  Natural Bridge Canyon, que como su nombre indica tiene un puente natural, al que se accede después de 15 min andando desde el área del parking.
Empieza a hacer mucho calor.




Badwater es una salina creada por la desecación de un lago inmenso, el Lake Manly, que cubría todo el valle hace 2000 a 3000 años.

Es el punto más caluroso y bajo de Norteamérica y está situado a 86 metros bajo el nivel del mar. En esta zona, el  23 de julio del 2006, se alcanzó los 58,1 °C  siendo el récord absoluto de calor en el mundo hasta el día de hoy.

En estos momentos, a las 12h, el termómetro marca 118ºF (48ºC). Y es extraño, parece que ha llovido porque hay charcos en el suelo.




A continuación llegamos hasta Devils Golf Course, una extensa salina y grava en pleno desierto.

El viento ha esculpido grandes agujeros rugosos "haciendo que sólo el diablo pueda jugar al golf", de ahí su nombre. Es muy curioso de ver.

Son las 12.45 y estamos a 42º. Nos cruzamos con otro vehículo que nos salpica con un charco y deja nuestro coche cubierto de sal. 



Nos desviamos de la ruta 178, a Artist Palette, una carretera de sentido único que sube hasta llegar a un profundo cañón de las Montañas Negras, de origen volcánico cuyos pigmentos han dado origen a la paleta de colores: rojo, amarillo y naranja debidos al hierro, el verde a la mica y el púrpura al manganeso.




Son las 13.18 y estamos de vuelta en Furnake. Vamos dirección Stovepipe y a las 14h llegamos a las Dunes Wiew.

Dejamos el coche y nos adentramos en las dunas del desierto pero, es tal el calor que hace, que justo andamos un poquito y nos volvemos. La arena quema tanto que hasta traspasa la suela de mis bambas.

Abandonamos Death Valey camino de la civilización pero ha valido la pena conocer esta zona.






Paramos a repostar en el primer desvío, pasados unos 150 km. La gasolina ha bajado a 3.95 el galón.

Nuestro próximo destino, a 171 km, es Mammonth Lakes, una ciudad de estaciones de esquí rodeada de bellos bosques que contrasta con el paisaje del que venimos.

Como es un poco tarde, decidimos ir directamente al parque antes del hotel. Cuando llegamos, a las 18.50h, en el punto de entrada nos dicen que el recorrido es obligatorio con bus pero que a partir de las 19h los coches pueden acceder libremente. Esperamos 10 min y entramos por una ruta estrecha y llena de curvas. Al cabo de 30min dejamos el coche en una zona de  parking y cogemos un sendero muy poco transitado.





Alrededor de 4 km andando,  llegamos al Monumento Nacional Devils Postpile, un fenómeno de increíbles formaciones de columnas basálticas hexagonales que son el resultado de un enfriamiento brusco de una corriente de lava espesa por un glaciar, hace miles de años. Son espectáculares. Teníamos mucho interés en conocerlas y nos recuerdan a las que en su día visitamos en la Calzada de los Gigantes, en Irlanda. Algunas se han desprendido.

Cuando empieza a oscurecer regresamos a la ciudad.






 

Y después de registrarnos en el hotel, disfrutamos de una magnífica cena en el restaurante Chart House (106 Old Mammoth Lakes Road). Recomendable.

Jueves, 2 agosto
A las 9.30 salimos hacia el Parque Nacional de Yosemite (a 96 km)  que cubre un área de 3.081km2 con paisajes de acantilados de granito, magníficos bosques, ríos cristalinos, saltos de agua y una elevación de 600 a 4.000m.

Se pueden visitar varias zonas: Yosemite Valley, Wawona/MariposaGove/Glacial Point, Tuolumne Meadows, Hetch Hetchy y Crane Falt/White Wolf.










En Yosemite Valley, a las 13.30 dejamos el coche en la zona de parking  y cogemos  el sutle que, como en los anteriores parques, lleva al inicio de los senderos de los puntos más importantes.

Bajamos en la parada de Yosemite Falls pero la cascada está muy seca.



Decidimos volver, seguir el recorrido en coche y así llegamos a BridalveilFall  y Glaciar Point. 

Glaciar Point

El Capitan, gran montaña rocosa icono del Parque Nacional.



Este parque es precioso aunque para mí el menos espectacular porque me recuerda al Valle de Arán (Lérida), lástima que haya tantas  zonas quemadas.

Pasamos el día y al marchar nos equivocamos de ruta. Nuestro hotel están en Mariposa y lo confundimos con Mariposa Gove que es el bosque de las secuoyas y está en otra de las salidas del parque. Cuando  llegamos al hotel ya es muy tarde para retroceder. Tendremos que conformarnos con visitar el parque de secuoyas en Monterey o San Francisco.

Así pues, a las 21.30 cenamos y nos vamos a dormir.

Viernes, 3 de agosto. 
Desayunamos y a las 8h nos dirigimos hacia la Costa del Pacífico.
Después de 4 ó 5 horas llegamos a Carmel-by-the-Sea, un municipio de Monterey, muy tranquilo y cuidado que antaño había sido un lugar de descanso de escritores con cierto encanto bohemio y actualmente es un lugar privilegiado.
Quedamos enamorados de sus pintorescas casitas de campo, rodeadas de encantadores jardines, que parecen salidas de un cuento. Clint Eastwood había sido su alcalde y actualmente es propietario de uno de los hoteles.












Sus hermosas playas de arena blanca y sus espectaculares vistas del Pacifico son  el inicio del conocido Big Sur, por el que conduciremos seguidamente.




Big Sur es una franja costera, con un paraje virgen y vistas impresionantes. Recibe su nombre de los colonos españoles establecidos en Carmel a finales del siglo XVIII, los cuales la bautizaron como "El país grande del sur". Se localiza a lo largo de la Highway One, una carretera escénica entre acantilados, montañas y calas.


Nos hubiera encantado visitar La Misión, pero está cerrada.


La Misión 








Conducimos sin prisas y paramos continuamente sorprendidos con las bellas imágenes de un puente,  una  playa,  un acantilado, la vegetación que llega casi al agua,  los pájaros,... Es una autentica delicia para los sentidos y, a pesar de que el buen tiempo no nos acompaña (está nublado y hace fresquito), disfrutamos del lugar.













Un poco más al sur, entramos en el Parque Estatal de Julia Pfeiffer. La entrada vale 10€  y da derecho a visitar todos los parques estatales del día. Primero tomamos un sendero hacia el interior de la montaña que va adentrándose en bosques de secuoyas .

Las secuoyas son los árboles más longevos (entre 2.000 y 3.000 años) y altos del mundo, llegando a alcanzar 115,61 m de altura y 7,9 m de diámetro en su base.




Más tarde, tomamos otro sendero que pasando por debajo de la carretera y bordeando un acantilado, nos ofrece las vistas de la cascada McWay Creek vertiendo sus aguas al Océano pacifico, desde lo alto de un acantilado, en una pequeña cala.



Volvemos en dirección Monterey y nos registramos en el hotel. Paseamos por la parte del viejo puerto y en el muelle, bajando unas escaleras entre los barcos de pesca, descubrimos el restaurante Sand Bar&Grill donde cenamos un excelente cioppino de pescado y marisco, a pocos metros por encima del agua de la bahía y con una bonita vista del puerto.


 Sábado 4 de agosto
Hoy queremos visitar la reserva de Point Lobos y como dicen que hay que llegar pronto porque la entrada es limitada, nos levantamos a las 7.30, desayunamos y a las 9h entramos en el parque (entrada 10€ por auto).

Se trata de un parque estatal, con diferentes senderos que llevan a bonitas playas y magníficos paisajes que albergan colonias de aves, leones de mar, focas, nutrias, ballenas,….

Durante el paseo por la parte costera de la reserva se oye continuamente a los lobos marinos y hay bancos para sentarse y poder disfrutar de estas maravillas de la naturaleza.
Aquí también se encuentra el famoso ciprés de Monterey, que se caracteriza por su resistencia a las nieblas y vientos de la dura costa del Pacífico.













Siguiendo por la costa del Pacífico regresamos a la bahía de Monterey, una ciudad que vive principalmente de la pesca y del turismo.
Aparcamos en Cannary Row, una calle de 6 manzanas, sede de las extintas fábricas de conservas de sardinas, que merece la pena visitar aunque hoy en día es una atracción turística, con muchos restaurantes y hoteles, algunos de los cuales están ubicados en los  edificios antiguos y fábricas de conservas. Al final de la misma se encuentra el acuario más grande de Estados Unidos (Monterey Bay Aquarium) que pretendíamos visitar pero desistimos por la  larga cola de  espera.





El centro neurálgico de  Monterey es Fisherman's Wharf, un puerto encantador que en su día fue muy importante, sobre todo por las ballenas y sardinas. Allí nos dan a probar el típico clam chowder, una especie de crema de marisco, muy rica.












Paseando por el malecón vemos una colonia de leones marinos agolpados en 3m2. A través de una tienda de recuerdos  se  accede a ellos desde más cerca, pero hay que pagar dos dólares. El olor que desprenden es un poco desagradable pero aún así nos quedarmos embobados observándolos.












Finalmente, y a pesar de que nos gustaría quedarnos más en Monterey, tomamos rumbo a San Francisco, que está a una distancia de 200 km. y no queremos llegar tarde. Llegamos alrededor de las 17h.

 Habíamos hecho la reserva en el hotel Whicomb por su situación en la calle Market, en el centro de la ciudad y por su buena conexión con las líneas de tranvías y autobuses. Está ubicado en un edificio histórico de estilo victoriano y se utilizó como Ayuntamiento cuando el terremoto de 1906 destruyó la ciudad. Es clásico, elegante, la habitación muy grande, la wi-fi gratis pero por dejar el coche en el parking cobran 35€ diarios, como en el resto de hoteles situados en zonas centrales y turísticas.  Pero también es un poco antiguo y el ambiente que hay al salir a la calle no es muy agradable, con vagabundos tirados por el suelo y un grupo de afroamericanos que llevan  pancartas con la imagen del anticristo (intento hacerles una foto pero no me dejan).

Por primera vez empiezo a desanimarme y hasta me entran dudas de si cuatro noches no serán demasiadas en esta ciudad. Afortunadamente, a medida que la voy conociendo, cambio de opinión.

San Francisco fue fundada en el año 1776 por misioneros españoles. Cuenta actualmente con 7 millones de habitantes y la fama como ciudad bohemia viene de los años 60 cuando se convirtió en un centro hippy. Es un lugar que engendra alternativas: del Flower Power, de la protestas estudiantiles, del orgullo gay y de la alta tecnología de Silicon Valley. Sin embargo, cuenta con el inmueble más caro de América, y tiene una de las cifras más altas de personas sin hogar. De hecho, nunca habíamos visto tanto indingente, especialmente joven, por las calles.
Pedimos el coche y decidimos ir a cenar a Fisherman's Wharf  el muelle que allí  llaman "Pier".

Buscamos aparcamiento, que en esta ciudad es un poco caro. Dejar el coche en un parking particular cuesta 2,5 dólares por 20 min y dejarlo en la calle es más barato pero hay un límite de 2 horas. No tenemos monedas pero una pareja que se va nos regala su ticket que aún cubre varias horas.
Fisherman's Wharf es el epicentro del turismo, una zona agradable, con muchas tiendas de recuerdos,  restaurantes y las plataformas de los leones marinos que emiten un griterío enorme.
Cenamos pescado en uno de los restaurantes, nada de especial y  caro.





Domingo, 5 agosto
Esta nublado y hace frío. En la calle han instalado un mercadillo de productos artesanales, compramos fruta y un bizcocho muy bueno.



Luego nos acercamos al Centro de Atención para Visitantes, que está cerca del hotel y sacamos la tarjeta Muni Pass, un bono de transportes que permite el uso ilimitado de  metro, autobuses, tranvías y del Cable Car (tranvía histórico). Hay bonos para 1 días (14€), 3 días (21€) y 7 días (27€) (un viaje en el  Cable Car ya vale 6€ y en el resto de transportes 2€).
Nos acercamos para ver girar a mano al famoso tranvía o Cable Car sobre una plataforma giratoria, una de las atracciones principales que hay que ver. Para subir hay una larga cola de gente esperando y decidimos hacerlo otro día pero llegando a Union Square, la zona comercial alrededor de la cual se encuentran los grandes almacenes y tiendas de lujo,  descubrimos que el tranvía sigue recogiendo pasajeros por el resto de paradas, en las que no hay colas.







Union Square
Nos subimos y atravesamos la ciudad entre calles empinadas hasta los muelles. Impresionan las subidas y bajadas.





Para volver, de la misma forma, vamos a la segunda parada que no hay colas y bajamos en la calle California que tiene unas vistas impresionantes del puente Bay Bridge (la vía principal de ciudad)  y la isla de Alcatraz.



A continuación vamos a Chinatow, el barrio chino de San Francisco que acoge una de las mayores poblaciones chinas fuera del continente asiático. Sus calles, de ambiente bullicioso, están repletas de tiendas, restaurantes y clubs.







Continuamos paseando por North Beach, el barrio italiano, que antiguamente era el área donde se asentaron los inmigrantes con la fiebre del oro. Visitamos la librería City Lights y el café Vesubio, dos iconos de la generación Beat. Muchos edificios están decorados con magníficas  pinturas. En Whashintong Square Park está la Iglesia S.Pedro y S. Pablo.




Finalizamos nuestra caminata en el Financial District, principal distrito de negocios con la pirámide Transamérica que es el rascacielos más alto de San Francisco.







Por la tarde volvemos al hotel, cogemos el coche y  subimos a la colina de  Twin Peaks desde cuyo mirador hay unas vistas panorámicas de la ciudad y la bahía fantásticas.





De aquí, aprovechando que hace buena tarde nos vamos al Golden Bridge, el gran  icono de San Francisco, que tantas ganas teníamos de conocer. 


Leemos que los dos cables principales contienen el acero suficiente para darle tres vueltas al ecuador, mientras que con el cemento empleado en el puente se podría pavimentar  desde S. Francisco hasta New Yok.

Pasemos por el puente y vemos la puesta de sol. ¡Volveremos!








Y de nuevo a cenar a Pier 39, en el Fisherman's Warf, a otro restaurante donde nos decidimos por un cioppino de cangrejo, que resulta más caro y nada comparable al que comimos en Monterey.




Lunes 6 de agosto
Desayunamos y  cogemos el coche para iniciar las visitas de la mañana. 
En la célebre calzada de Lombard Street, la calle más retorcida del mundo y punto de interés turístico, Rafael se atreve a conducir por el desnivel en zigzag. ¡Muy divertido!.



Luego nos acercamos a las magníficas casas victorianas de Álamo Square. Subiendo la colina que hay al frente de ellas, se tiene una buena imagen de las casas con los edificios del Distrito Financiero al fondo, una de las imágenes más carecterísticas de la ciudad y escenario de muchas películas.




Seguimos por Haight-Ashbury, el distrito que se hizo famoso por ser la zona principal del movimiento hippie de finales de la década de los 60. El barrio tiene casas con fachadas multicolores, está lleno de tiendas de ropa alternativa, comercios de artesanía, locales en los que escuchar música en directo, gente rara, vagabundos durmiendo en las aceras y  olor a  marihuana.




A continuación el barrio de Castro, que está considerado el epicentro de la comunidad gay y lésbica  puesto que la gran mayoría de sus habitantes lo son. En sus fachadas ondean las banderas de los seis colores del Orgullo Gay. Y es que, San Francisco, es una ciudad en la que la comunidad gay tiene un peso específico importante, constituyendo un tercio de su población.







Volvemos al hotel, dejamos el coche y por la tarde cogemos el tranvía.
A las 18.30h tenemos la visita a Alcatraz, la antigua isla-prisión en la que estuvieron presos famosos delincuentes como Al Capone. Para visitarla se toma el ferri en el muelle 33, que sale más o menos cada hora. 

Afortunadamente hicimos previamente la reserva online porque los ferrys están llenos y mucha gente se queda sin poder ir. 
Durante el trayecto, que dura 12 min vemos el skyline de la ciudad. 



Mientras estamos visitando la prisión, vemos en la otra orilla de la bahía una gran explosión. Se trata del incendio en una refinería de Chevron. No hay muertos ni heridos pero provoca que en las próximas semanas aumenten los precios del gasoil.



Alcatraz es una de las prisiones más famosas del mundo, es también conocida como “La Roca”. Su historia empezó en 1859 y se prolongó hasta 1963, cuando el Fiscal General Robert F. Kennedy decidió cerrarla por su alto coste de mantenimiento.
Es interesante oir, a través de unos auriculares en español,  su historia narrada con las voces de presos y carceleros.
Como datos curiosos, relatan que había 336 celdas, pero como máximo hubo 302 presos. El faro de Alcatraz fue el primero de la costa del Pacífico, funcionando desde 1854. No hubo nunca ejecuciones, pero sí 5 suicidios y 8 asesinatos. Tres presos consiguieron escapar y aún siguen prófugos.








Volvemos en el ferry a las 21h y todos los restaurantes están cerrados. En el Pier 39 encontramos una pizzéria abierta y por dos pizzas y dos cervezas nos cobran 60 dólares más la propina obligatoria obligatoria.

Martes 7 de agosto
Hoy queremos visitar Sausalito, una encantadora ciudad pesquera al otro lado de la bahía. El día está nublado pero se va despejando poco a poco.
La autopista de El Golden Gate, cruza la bahía hasta Sausalito y el peaje  de   ida y vuelta cuesta 6€. Una vez más volvemos a disfrutar de las  vistas de esta maravilla .




Cuando se inaguró el puente en 1937, era el más largo jamás construído. La estructura inicialmente se pintó con color naranja de base pero finalmente se decidió conservar el color que resalta hasta cuando hay niebla.
Tiene una calzada de seis carriles (tres en cada dirección) y otros dos a los  lados, uno para peatones y otro para bicicletas.



Y llegamos a Sausalito, una pequeña población costera que se caracteriza por sus típicas casas flotantes algunas con un aspecto  hippy, otras de alto nivel y residencia de famosos como son Isabel Allende,  Robin Willians...




Volvemos a San Francisco, paseamos por debajo de El Golden Gate y siguiendo la bahía, desembocamos en barrios con casas de ensueño y arquitectura moderna. 

Es  bonita esta ciudad con barrios tan contrastados y un estilo de vida tan liberal.












Por la tarde, cogemos el tranvía hasta el Pier 2. Allí está la estación de tren en cuyo interior hay típicas tiendas con degustación de productos artesanales: aceite, vinos, quesos.


Disfrutamos de la vista magnífica del  Bay Bridge o Puente de la Bahía, que con 7.200 m es la plataforma de acero más larga del mundo y cuenta con 5 carriles para el tráfico en cada sentido.


Seguimos hasta el Pier 45 y visitamos el  Warf Musée Mécanique, con su bonita colección de antiguos autómatas y el submarino USS Pampanito de la Segunda Guerra Mundial que sobrevivió a un sinfín de batallas en el Pacífico.

Entramos en  la fabrica de pan y allí comemos la típica crema de pescado servida dentro de un bowl de
pan, que nos encanta. 






Es una zona llena de souvenirs horteros, pero continuando por el muelle venden ostras, cangrejos y cócteles de gambas, calamares rebozados. Lástima haberlo descubierto antes porque todo está muy bueno y bien de precio.








A las 21h cogemos el tranvía que nos lleva directamente al hotel. Organizamos las maletas y  nos vamos a dormir. A las 7.30h sale nuestro vuelo y antes hay que devolver el coche.
Camino del aeropuerto todo está perfectamente indicado y llegamos a la oficina del "rent a car" con facilidad. 

Esta vez hacemos escala en Atlanta y llegamos a Barcelona a las 8.20, del día 9 de agosto.
Volvemos encantados, ha sido fabuloso. Es uno de los viajes más bonitos que hemos realizado, a pesar de los muchos kilómetros que hemos recorrido pero que en ningún momento se nos han hecho pesado.

El pueblo americano es muy amable y con una pequeña base de inglés, no es tan complicado ir por libre puesto que además hay muchos latinos. 

Nos gustaría repetirlo profundizando más en algunas zonas que, por falta de tiempo, han quedado un poco colgadas pero ya estamos pensando en un nuevo destino. Y es que para nosotros ... ¡no hay mayor lujo que poder viajar.!

Un destino que recomendamos a todos.

Rafael y Pilar
Julio/Agosto 2012




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