12. BIG SUR: CARMEL, MONTERERY Y PARQUES

22:56


Llegamos a Big Sur, una región muy poco poblada de California donde las montañas de Santa Lucia emergen abruptamente del océano Pacífico. Visitamos las pintorescas casas del municipio de Carmel , paseamos por la bahía de Monterey












Viernes, 3 de agosto. 


Desayunamos y a las 8h nos dirigimos hacia la Costa del Pacífico.

Después de 4 ó 5 horas llegamos a Carmel-by-the-Sea, un municipio de Monterey, muy tranquilo y cuidado que antaño había sido un lugar de descanso de escritores, con cierto encanto bohemio y actualmente es un lugar privilegiado. 

Quedamos enamorados de sus pintorescas casitas de campo, rodeadas de encantadores jardines, que parecen salidas de un cuento. Clint Eastwood había sido su alcalde y actualmente es propietario de uno de los hoteles, en el que dicen que es fácil encontrar.






Sus hermosas playas de arena blanca y sus espectaculares vistas del Pacifico son el inicio del conocido Big Sur, por el que conduciremos seguidamente. 


Big Sur es una franja costera, con un paraje virgen y vistas impresionantes. Recibe su nombre de los colonos españoles establecidos en Carmel a finales del siglo XVIII, los cuales la bautizaron como "El país grande del sur". Se localiza a lo largo de la Highway One, una carretera escénica entre acantilados, montañas y calas.

Nos hubiera encantado visitar La Misión, pero está cerrada. 

La Misión 






Conducimos sin prisas y paramos continuamente sorprendidos con las bellas imágenes de un puente, una playa, un acantilado, la vegetación que llega casi al agua, los pájaros,... Es una auténtica delicia para los sentidos y, a pesar de que el buen tiempo no nos acompaña (está nublado y hace fresquito), disfrutamos del lugar. 








Un poco más al sur, entramos en el Parque Estatal de Julia Pfeiffer. La entrada vale 10€ y da derecho a visitar todos los parques estatales del día. Primero tomamos un sendero hacia el interior de la montaña que va adentrándose en bosques de secuoyas . 


Las secuoyas son los árboles más longevos (entre 2.000 y 3.000 años) y altos del mundo, llegando a alcanzar 115,61 m de altura y 7,9 m de diámetro en su base.



Más tarde, tomamos otro sendero que, pasando por debajo de la carretera y bordeando un acantilado, nos ofrece las vistas de la cascada McWay Creek vertiendo sus aguas al Océano Pacífico desde lo alto de un acantilado, en una pequeña cala.


Volvemos en dirección Monterey y nos registramos en el hotel. Paseamos por la parte del viejo puerto y en el muelle, bajando unas escaleras entre los barcos de pesca, descubrimos el restaurante Sand Bar&Grill, donde cenamos un excelente cioppino de pescado y marisco a pocos metros por encima del agua de la bahía y con una bonita vista del puerto. 



Sábado 4 de agosto

Hoy queremos visitar la reserva de Point Lobos y como dicen que hay que llegar pronto porque la entrada es limitada, nos levantamos a las 7.30, desayunamos y a las 9h entramos en el parque (entrada 10€ por auto).

Se trata de un parque estatal, con diferentes senderos que llevan a bonitas playas y magníficos paisajes que albergan colonias de aves, leones de mar, focas, nutrias, ballenas,….

Durante el paseo por la parte costera de la reserva se oye continuamente a los lobos marinos y hay bancos para sentarse y poder disfrutar de estas maravillas de la naturaleza.










En la reserva de Point Lobos también se encuentra el famoso ciprés de Monterey, que se caracteriza por su resistencia a las nieblas y vientos de la dura costa del Pacífico.



Siguiendo por la costa regresamos a la bahía de Monterey, una ciudad que vive principalmente de la pesca y del turismo.

Aparcamos en Cannary Row, una calle de 6 manzanas, sede de las extintas fábricas de conservas de sardinas, que merece la pena visitar aunque, hoy en día, es una atracción turística con muchos restaurantes y hoteles, algunos de los cuales están ubicados en antiguos edificios y fábricas de conservas. Al final de la misma se encuentra el acuario más grande de Estados Unidos (Monterey Bay Aquarium) que pretendíamos visitar pero desistimos por la larga cola de espera.



El centro neurálgico de Monterey es Fisherman's Wharf, un puerto encantador que en su día fue muy importante, sobre todo por las ballenas y sardinas. Allí nos probamos el típico clam chowder, una especie de crema de marisco, muy rica.





Paseando por el malecón vemos una colonia de leones marinos agolpados en un pequeño espacio, en el agua. A través de una tienda de recuerdos se accede a ellos desde más cerca, pero hay que pagar dos dólares. El olor que desprenden es un poco desagradable pero aún así nos quedamos embobados observándolos.










Finalmente, y a pesar de que nos gustaría quedarnos más en Monterey, tomamos rumbo a San Francisco, que está a una distancia de 200 km, y no queremos llegar tarde. Llegamos alrededor de las 17h.

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