HELSINKI (2011)

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Helsinky fue el destino final de nuestra circuito, de seis días, por las ciudades bálticas de Estocolmo y Tallín.










Helsinki, es la capital y la ciudad más grande de Finlandia. Está situada en la costa sur del país, a la orilla del Golfo que lleva su nombre, y es considerada como la perla del Báltico. 

Comparada con otras metrópolis el ritmo de esta ciudad es tranquilo y relajado. La mayoría de centros de interés se encuentran a poca distancia unos de otros y las influencias de un pasado, bajo dominio ruso y sueco, se encuentran presentes en su arquitectura, gastronomía, diseño, costumbres y hasta en el argot local de las calles.




Helsinki- Mayo 2011

En Tallín embarcamos en un ferry para llegar a Helsinki y completar, así, nuestras breves vacaciones. La entrada a Helsinki por mar nos sorprendió con la imagen imponente de su catedral que sobresale por encima de todas las fachadas, y que es uno de los símbolos de la ciudad.



Al descender del ferry, encontramos una ciudad fría y gris, muy diferente a Estocolmo y Tallín. Afortunadamente, nuestro hotel estaba cerca del puerto y pegado al centro de la ciudad. 


Junto al puerto nos encontramos con la Plaza del Mercado. Es un lugar muy turístico, con puestos de pescados frescos, ahumados o secos, carnes, dulces típicos, flores, frutas, verduras de temporada y también con muchos de los productos más representativos de Finlandia, como por ejemplo, gorros y bufandas de lana, artículos de piel de reno, productos de artesanía, camisetas y otros souvenirs típicos.



Me encantó el gorro de zorro y ¡cómo abrigaba! . 

En los puestos ofrecían degustaciones y, como ya era la hora de comer, decidimos quedarnos en una de las mesas cercanas para probar algunas de las especialidades culinarias finlandesas. Además de económico, acabamos satisfechos.


En una colina, junto al puerto, se encuentra la Catedral (Uspenskin katedraali), el mayor templo ortodoxo de Occidente. Sus torres de color rojo son visibles desde cualquier punto en la ciudad. 



Es un edificio de estilo ruso bizantino, diseñado por el arquitecto ruso Aleksey Gornostayev y construido, después de su muerte (de 1862 a 1868),  con ladrillo rojo procedente de la fortaleza de Bomarsund, destruida en 1854 durante la guerra de Crimea. Sus 13 cúpulas doradas con el tono verde, que adquiere el cobre al oxidarse, representan a Cristo y los Doce Apóstoles.




El templo está dedicado al Sueño de la Dormición de la Madre de Dios, cuya festividad se celebra cada 15 de agosto. Uspenski viene de la palabra "Uspene" que significa literalmente "quedarse dormido". Los ortodoxos creen que la Virgen María no murió, sino que simplemente se quedó dormida.


Su interior muestra una interesante decoración y un magnífico iconostasio. 

Iconostasio de la Catedral Uspenski 

El iconostasio es un elemento fundamental en el rito ortodoxo. Los iconos representan a los santos y escenas de la Biblia. En esta iglesia destaca el de San Nicolás, que fue robado en el año 2007 mientras estaba llena de turistas y más tarde reemplazado.


Al lado de la Plaza del mercado se encuentra el Parque de la Esplanada, un lugar muy cuidado, con flores de colores y rodeado de edificios típicos de Helsinki. Hay una especie de restaurante-bar dentro del parque, con terraza y mesas. En el centro del mismo, la estatua de Vart Land rodeada de flores.


En la Plaza del Senado, al lado de la Universidad, se sitúa la Catedral de Helsinki o "Helsingin tuomiokirkko". Su cúspide puede verse desde varios puntos de la ciudad destacando por encima de todo, al estar ubicada al final de unas escaleras .

Fue construida por Ludvig Engel, entre 1830 y 1852, sobre las ruinas de una iglesia anterior del siglo XVIII, como tributo al Gran Duque Nicolas I, el zar de Rusia y hasta la independencia de Finlandia en 1917, se llamó Iglesia de San Nicolás. En la azotea de la iglesia las estatuas de zinc representan a los doce apóstoles.


Antes de subir la escalinata se puede ver la estatua de Alejandro II de Rusia, imponente y serio como gran duque de Finlandia que fue. 


La catedral de Helsinki es un templo evangélico-luterano. Su interior, de paredes blancas impolutas, apenas tienen ningún adorno como en todas las iglesias de estos cultos.


Órgano de la catedral 

Nos acercamos a la estación de trenes de Helsinki o "Helsingin päärautatieasema", una joya del art noveau y un conocido punto de referencia de la ciudad. Es utilizada por aproximadamente 200.000 pasajeros por día y también alberga la estación de metro Rautatientori, la más concurrida de todo Helsinki. De esta estación parten trenes hasta casi el último rincón de Finlandia y a los países que lo rodean, como Rusia. 


Lo mas característico, además de su color marrón y detalles en verde, son su torre del reloj y los cuatro hombres de la entrada que, se han hecho tan populares que, hasta se han copiado para anuncios publicitarios.






La torre del reloj es por si sola un símbolo de Helsinki.


Las estatuas representan a los portadores de la luz, la industrialización y el progreso y son adorados por los finlandeses. Las salas interiores con amplísimas bóvedas acentúan y dan una naturaleza muy especial al edificio.


Fuimos al Hotel Sokos ( Kluuvikatu 8), que en su azotea tiene un bar y una terraza con muy buenas vistas de la ciudad pero, lo curioso, es que el WC tiene las mismas increíbles vistas que la terraza. Las paredes del lavabo son de cristal transparente y se puede ver perfectamente la ciudad mientras uno está haciendo "sus menesteres", jejeje!. Por lo visto en este WC se ha rodado alguna que otra escena de película. 







Nos desplazamos a ver la Iglesia de Temppeliaukio, una de las atracciones turísticas de la ciudad de Helsinki, pero estaba cerrada por obras y sólo pudimos verla por fuera. 

Es una iglesia luterana diseñada por los hermanos Suomalainen, ambos arquitectos e inaugurada en 1969. 


El interior se excavó en la roca y la luz natural entra a través de su cúpula acristalada. Se usa con frecuencia como local de conciertos, gracias a su excelente acústica, que se consigue por las superficies de roca rugosa que permanecieron prácticamente sin labrar y que le dan la impresión de cueva, mas que de iglesia.

(Interior de la iglesia. Imagen bajada de internet)

Un autobús nos lleva a las afueras de la ciudad. Visitamos el Parque Jean Sibelius, que debe su nombre al monumento construido allí, en honor a Johan Julius Christian Sibelius, el gran compositor finlandés de música sinfónica del siglo XX.

La obra fue llevada a cabo por Eila Hiltunen e inaugurada el 7 de septiembre de 1967, como acto conmemorativo a los diez años de su muerte.



El monumento se compone de más de 600 tubos de acero, soldados unos con otros y trabajados para lograr un efecto de onda u ondulado. Son huecos y al unirse todos juntos parecen que forman una sola pieza. Lo que la artista intentó representar con esta obra de arte, es el movimiento de la música del compositor y del sonido en general.


Es una de las obras más valoradas de la ciudad por su valor artístico, cultural y también histórico. Pesa 24 toneladas y mide casi nueve metros de altura.

A la obra original, más tarde se adhirió una esfinge del rostro del artista Jean Sibelius, para recordarlo mejor .


Es realmente aconsejable visitar este parque y este monumento. Nos encantó.






Al día siguiente, decidimos visitar la antigua fortaleza de Suomenlinna, situada en una isla frente a la bahía de Helsinki y considerada como uno de los rincones con más encanto de esta ciudad. 

Desde el puerto de Helsinki, al lado del mercado, cada media hora, hay varios barcos transbordadores que llevan a ella. Con la tarjeta de transporte de Helsinki es gratuito porque se considera como un distrito más.




La ciudadela de Suomelina se encuentra construida sobre 6 islas unidas por puentes y se inició en 1748, cuando Finlandia era totalmente territorio sueco, con la intención de mantener a los rusos lejos pero, al final, éstos últimos vencieron, se apropiaron de Finlandia y la fortaleza se rindió sin haber disparado un sólo cañón.

Durante más de 100 años y hasta la independencia finlandesa del imperio Ruso en 1917, todas estas instalaciones estuvieron bajo mando del ejército ruso, que utilizó esta isla como guarnición. 


Cuando llegamos, en la entrada de la ciudadela, estaban celebrando una fiesta medieval y nos hizo gracia descubrir que brindaban con cava catalán.

 

En la plaza principal de la fortaleza se haya el sepulcro del fundador, el almirante sueco Ehrensvärd.



Es una de las fortalezas más grandes del mundo y fue nombrada Patrimonio de la Humanidad por la Unesco. 

Antiguas armas de artillería que protegían la bahía.

El lugar está lleno de túneles con paredes de piedra de un gran grosor y pequeñas ventanas. 


Las islas se unen por puentes y en todos los lados hay murallas con cañones apuntando en todas las direcciones. Cada cañón cuenta con su propia armería, que son las casa estilo Hobbit, que se ven a continuación. 



Las islas están salpicadas de varios museos, cafeterías y tiendas de souvenirs. En la Segunda Guerra Mundial la fortaleza sirvió de base para varios submarinos finlandeses, como por ejemplo el Vesikko, que se conserva en perfecto estado y que entramos a visitar. 


También nos gustó el pequeño museo de juguetes pertenecientes a los niños que habitaban este lugar.


La isla es muy tranquila aunque, tal vez, esperábamos más. Y como hacía mucho frío, después de explorar la fortaleza durante casi 4 horas, cogimos el barco que, en 15 min, nos llevó de vuelta a Helsinki. 


Fuimos a comer, recogimos nuestras cosas y emprendimos rumbo al aeropuerto. Nuestras breves vacaciones tocaron a fin.

Volvimos a Barcelona con un vuelo que duró unas cuatro horas, pensando ya en un nuevo destino.




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